La maniobra de CFK para la rápida aprobación del impuesto a la riqueza

La vicepresidenta analiza extender el período de sesiones ordinarias para poder darle sanción definitiva al proyecto que impulsó Máximo Kirchner y que es resistido por el mundo empresario. El fallecido Jorge Brito fue uno de sus principales críticos.

El impuesto a la riqueza ya tiene media sanción de Diputados y es un punto que sigue generando una fuerte tensión entre el Gobierno y el mundo empresario. El tributo sigue sumando críticas, a pesar de su avance legislativo, y ayer tras la muerte de Jorge Brito, se recordó que el banquero -reconocido por todos los sectores de la política- fue uno de los que hizo más fuertes críticas al tributo. También se sumó el excandidato a presidente Roberto Lavagna, quien dijo que la inversión "no se alienta con látigo".

Sin embargo, las críticas no parecen tener ningún impacto en el kirchnerismo, principal impulsor del impuesto, que estaría pensando en una maniobra para apurar la sanción definitiva para esta nueva carga tributaria y evitar que el proceso se dilate y su definición pase por las manos de Alberto Fernández.

Los problemas que enfrenta el proyecto se refieren a los tiempos y la presión que genera el término de las sesiones ordinarias, fijado para el 30 de este mes. Esto porque recién el miércoles se reuniría la Comisión de Presupuesto del Senado y el titular de la misma, Carlos Caserio, apegado a las formalidades, daría dos reuniones de comisión para darle lugar a la oposición en la discusión, aún cuando no aplicarán cambios al texto recibido de Diputados.

Tras la firma del dictamen deben pasar siete días para llevarlo al recinto por lo cual la sesión no podría ser antes del 2 o 3 de diciembre. Por esa razón, la vicepresidenta apuntaría a una maniobra para poder tener aprobado dentro de las sesiones ordinarias, aplicando una prórroga. Si eso no ocurriera, debería ser el Presidente quien incluya el impuesto a la riqueza en el temario de Extraordinarias.

Según información de Infobae, en los últimos 20 años sólo hubo dos prórrogas de las sesiones ordinarias, en diciembre del 2001 y en el 2015.

Ese sería el único problema que tendría el kirchnerismo, porque no se le harían modificaciones al proyecto y para su aprobación se requiere la mitad más uno de los votos del cuerpo, es decir 37 senadores que el oficialismo ya tiene.  El bloque del Frente de Todos cuenta con 41 senadores ( pero no está José Alperovich). Podrían sumarse dos radicales de Jujuy y siempre hay dudas sobre el voto de Carlos Menem.

Por eso, Cristina no estaría preocupada por el resultado de la votación, sino por el tiempo que puede demorar el proceso si la decisión final deja de estar en manos de ella y pasa a depender de que Alberto Fernández lo sume al período de extraordinarias, donde ya está incluido el debate por la legalización del aborto.

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