El largo brazo de la Triple A en dos continentes, a través de la historia

El periodista y escritor español Eduardo Bravo, dialoga con Gabriel Conte sobre su nuevo libro, "AAA. Del peronismo mágico al caso Almirón", presentado en Madrid recientemente. Pero también sobre las ultraderechas y el peronismo, al que a pesar de todo, defiende en algunas de sus múltiples facetas. Define: "El fascismo se construye retorciendo el lenguaje, manipulando, mintiendo y generando discursos simplistas".

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

En Argentina parece aplicarse una doble vara cuando se trata de analizar los crímenes del terrorismo de Estado. De tal modo que si el criminal hizo lo que hizo en resguardo de las ideas o intereses de un grupo, la carga delictual de su acción parece tener menos peso que si sucediera todo lo contrario. Así, hay una historia dramáticamente cruel del Estado argentino actuando por fuera de la ley en forma sistemática, como lo hizo la última dictadura desde 1976. Pero no parece tener la misma relevancia en las conversaciones históricas, las cotidianas ni en las judiciales el accionar de los grupos parapoliciales creados por el gobierno peronista anterior, con la organización Triple A. Solo hay una letanía de juicio por delitos de lesa humanidad en un juzgado de Bahía Blanca, y poco más.

El accionar de los matones de Juan Domingo Perón y su esposa "Isabel", María Estela Martínez, comandados por José López Rega, sin embargo, precedió y le abrió camino a las torturas, matanzas y desapariciones de Jorge Rafael Videla y compañía. Asimismo, al denominársele "El Brujo", se le lima la importancia política que tuvo López Rega como mano derecha de Perón e "Isabel", como ministro y funcionario clave de aquel período. No fue un chamán, sino un cerebro asesino del gobierno de ese momento.

Uno de sus hombres, Rodolfo Eduardo Almirón, es objeto de análisis en un reciente libro cuyo autor es el periodista español Eduardo Bravo y que fue presentado en enero. Se trata de AAA. Del peronismo mágico al caso Almirón, publicado por la 'División Sesuda' del sello Autsaider Cómics.

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En tiempos de resurgimiento de los discursos de odio, aquellos que pretenden fundamentar que quienes piensen distinto están sobrando en la sociedad, Bravo halló lo que puede entenderse hoy como un "eslabón perdido" que demuestra la continuidad histórica de los vínculos de estos sectores entre Argentina y España.

De más está decir que el peronismo tuvo al menos dos etapas de vinculación fuerte con aquel país: en 1947, cuando Perón rescató al régimen de Francisco Franco del aislamiento internacional y envió a María Eva Duarte a estimular a las multitudes y repartir el dinero del que España carecía, y en los tumultuosos años '70, del Perón residente en Guardia de Hierro, en donde empezó a incubarse el huevo de la serpiente, en la convivencia diaria, junto a su tercera y última esposa, del funesto López Rega.

Eduardo Bravo es periodista freelance y escritor. Es colaborador habitual de publicaciones como Vanity Fair, GQ, El Periódico de España, SModa, El País o Mujer Hoy

Entre sus libros se encuentran títulos como Villa Wanda, Ummo. Lo increíble es la verdad, Historias raras del siglo XX y AAA. 

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Hay buenos libros en Argentina sobre López Rega, como La Voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós y los de Marcelo Larraquy, tales como Los días salvajes y Lopez Rega, el peronismo y la Triple A. Bravo sostiene que "mi libro no es tanto un ensayo sobre la Tiple A, como la relación que ese grupo parapolicial de ultraderecha tuvo con la realidad política española de finales de los años 70 y principios de los 80".

El libro Del peronismo mágico al caso Almirón, ha sido calificado como "un ensayo sobre el fenómeno político más fascinante del siglo XX y cómo sus ramificaciones provocaron en 1983 el primer secuestro judicial de una publicación en la democracia española". Habrá que esperar viajar (o que otro lo haga por nosotros) para traerlo, o que algún sello argentino lo ponga en circulación, debido a los cepos a la importación de textos vigentes en el país. Se accede a la editora con un clic aquí.

Pero por lo pronto, el autor tuvo la gentileza de mantener un diálogo sobre su nuevo libro, los porqué que le empujaron a escribirlo justo ahora y por supuesto, sobre el peronismo.

Almirón fue custorio de Isabel Perón. Aquí, con ella y Juan Perón.

- ¿Qué motivó su interés por escarbar en sucesos y personajes tan truculentos de la política argentina y española? ¿Acaso tiene que ver un resurgimiento de los fascismos?

- Siempre me han interesado la historia y la política, especialmente aquellos acontecimientos que han formado parte de una u otra manera de mi vida. Aunque era relativamente pequeño, yo viví el secuestro de Cambio 16 y también era consciente de cuál había sido la causa de dicha decisión judicial: el vínculo entre Manuel Fraga y Rodolfo Eduardo Almirón, pistolero de la Triple A. Lo que no sabía en ese momento eran las derivadas que tenía esa organización parapolicial de ultraderecha y su encaje en la historia de la Argentina de finales del siglo XX o qué vínculos tenía Almirón con los grupos fascistas italianos, franceses y españoles de la época.



Fue con intención de cubrir esos huecos y de entender bien el conjunto por lo que, a medida que me hacía mayor, fui investigando sobre el tema hasta dar con José López Rega, María Estela Martínez de Perón, Evita, Juan Domingo Perón, con las guerrillas urbanas de los 70, con Vandor, con Rucci, con Norma Kennedy, con la masacre de Ezeiza, con el bombardeo de Plaza de Mayo del 55... El conjunto es tan apasionante que consideré que, si a mí me interesaba, podía interesar a más gente. Además, en España tenemos una tendencia a olvidar la historia reciente, como demuestra el proceso de blanqueamiento de personajes como Manuel Fraga, del que se cuenta que es un prócer de la patria y un padre de la Constitución, al tiempo que se obvia que fue ministro de Franco, que estuvo vinculado a hechos como la matanza de Montejurra, a las muertes de Vitoria del 75 y a intentonas para desestabilizar el país en la época de la Transición.

Todo esto responde, en cierta manera, a la segunda parte de tu pregunta porque, si se analiza la historia reciente, al menos en el caso de España, los fascismos nunca se fueron. Muchos de los simpatizantes de esta ideología siguieron desempeñando cargos relevantes en la administración del Estado y nunca ocultaron su ideología, incluso cuando formaban parte de partidos como Alianza Popular o, posteriormente, el Partido Popular que, a día de hoy, sigue oponiéndose a la retirada de símbolos franquistas y fascistas de las calles de las ciudades españolas porque son parte de su pasado y el de muchos de sus votantes que no les perdonarían semejante traición. De hecho, creo que más que un resurgimiento a lo que estamos asistiendo es a una pérdida de complejos por parte de los líderes y simpatizantes fascistas que ya no ocultan su ideología ni pretenden pasar desapercibidos.

- ¿Cómo califica que la expresidenta María Estela Martínez de Perón haya sido prácticamente refugiada en España y no se le haya juzgado por los delitos de lesa humanidad de su Gobierno?

- Argentina es un ejemplo de reparación y justicia a las víctimas de crímenes de genocidio y lesa humanidad, no así España, que a día de hoy sigue sin reparar a las víctimas del franquismo, sigue sin recuperar los cadáveres de los muertos en ejecuciones sumarias durante la guerra civil y la postguerra que todavía reposan en cunetas y fosas comunes, y sigue sin procesar a los responsables en caso de que a estas alturas, todavía quede alguno vivo.

Almirón, en el traslado a la Argentina de los restos de Eva Perón.


Salvo en casos muy concretos, las veces que Argentina ha solicitado extradiciones como la de María Estela o la de Martín Villa, los jueces españoles se han negado. Supongo que es algo que va más allá de la protección de los ciudadanos españoles por parte de las autoridades del país (recordemos que María Estela está naturalizada española y que fue ese uno de los argumentos esgrimidos para no ser extraditada). Me da la sensación de que se trata de una estrategia política que pretende evitar que se reabran esos casos porque, si la justicia, sea la argentina o la española, comienza a investigar ese tipo de delitos que aquí han quedado impunes, muy posiblemente salgan a la luz casos que, como comentaba más arriba, llevan silenciados de manera intencionada desde hace décadas porque podrían implicar directamente a partidos, políticos, jueces, militares, policías o empresarios españoles.

- ¿Ha logrado formarse una idea de lo que es el peronismo argentino? ¿Santo o demonio?

- Una de las cosas que más me fascinan del peronismo argentino es que no se agota. Su complejidad, sus contradicciones y su capacidad para cambiar y transformarse a medida que lo hace la realidad argentina es asombrosa. Por eso, no sé si he conseguido hacerme una idea o no del este fenómeno, de hecho, no creo que debiera ser yo quien lo dijera, pero de lo que sí estoy convencido es de que sigo en ello, animado, además, por las mil y una derivadas que se presentan a medida que uno va profundizando y que no se limitan al campo de la política sino que abarcan disciplinas tan dispares como la literatura, la música, el cine, el deporte, el cómic, la moda o la arquitectura.

En cuanto a tu segunda pregunta, no soy una persona que guste de la autoridad, ni del culto al líder, ni de relaciones atravesadas por cierto paternalismo. En ese sentido, tengo muchas críticas al peronismo, pero también creo que tengo la distancia suficiente para reconocer sus logros y las aportaciones a la política no solo argentina sino de la región y, por qué no, del mundo, si las democracias europeas no fueran tan despreciativas al analizar y valorar lo que procede de otras geografías, como Iberoamérica. Por otra parte, parafraseando al General cuando dijo aquello de "nosotros pudimos no ser buenos pero los que vinieron fueron peores", muchas de las torpezas o errores del peronismo quedan eclipsados por el actuar de militares como los de la autodenominada Revolución Libertadora, que no dudaron en bombardear Plaza de Mayo y asesinar civiles para derrocar a Perón, que fusilaron de manera extrajudicial a miembros de la resistencia peronista en los basurales de José León Suárez, que proscribieron un movimiento durante décadas y que promovieron acciones represivas de tortura y, finalmente simpatizaron con el genocidio de la dictadura cívico militar religiosa de 1976.

Asimismo, y ahí de nuevo surge la contradicción del peronismo, también me resulta muy complicado sentir afinidad o reconocer logros en el peronismo conservador y reaccionario o en aquel otro de corte neoliberal que desarrolló el antiguo gobernador de La Rioja cuando fue presidente de la República (Carlos Menem=. En definitiva, es justamente ese carácter poliédrico lo que hace que el peronismo sea un arcano difícil de interpretar y al que uno se pueda abrazar ciegamente, más aún para alguien como yo, ajeno a la realidad argentina. No obstante, es también eso lo que lo convierte en algo fascinante, por lo que, por mi parte, seguiré intentando desentrañarlo.

López Rega, padrino de bodas de Almirón.


- ¿Hay una reinvención del fascismo en este tiempo, que no reconoce izquierdas (como la que dice representar Nicolás Maduro) y derechas (como las de Vox y sus "amigos" latinoamericanos?

- El fascismo se construye retorciendo el lenguaje, manipulando, mintiendo y generando discursos simplistas que apelan a lo emocional desterrando cualquier análisis crítico o racional. En ese sentido, el éxito del fascismo, tanto clásico como contemporáneo, radica en la apropiación y manipulación de conceptos como libertad, democracia, ley, ordenamiento... Lo que no hay que olvidar nunca es que el fascismo es refractario a todos esos principios. No solo no cree en la libertad, sino que busca dinamitar la democracia, el parlamentarismo, las formas de participación popular, la igualdad ante la ley, la defensa de las minorías o la seguridad jurídica. En ese afán, la negación de las izquierdas y las derechas no es otra cosa que un paso más para horadar el espacio de convivencia y transmitir la idea de que la política es innecesaria porque todos los partidos, los líderes políticos y los militantes son todos lo mismo.

Evidentemente no es así. La izquierda no es igual al fascismo ni en sus objetivos ni en sus fines ni en los medios para conseguirlos y los fascistas son los primeros que lo saben. De hecho lo saben tan bien, que necesitan ocultarlo difuminando esas diferencias y aparentando que no son tan peligrosos y letales, no ya para la convivencia pacífica de la sociedad, sino para la integridad personal de los ciudadanos.

Después de 33 años de su huida a España junto a López Rega, en marzo de 2008 regresa extraditado. Al llegar a Ezeiza dijo: "¿De qué me tengo que arrepentir?" El fiscal de su causa había pedido sin éxito que se le imputara por 628 crímenes. 


- ¿Qué encontró al revisar la historia de la Triple A argentina que cree necesario destacar con un nuevo libro?

- Mi libro no es tanto un ensayo sobre la Tiple A, como la relación que ese grupo parapolicial de ultraderecha tuvo con la realidad política española de finales de los años 70 y principios de los 80. Hay magníficos libros sobre la Triple A que me han servido de bibliografía y con los que yo difícilmente podría haber competido y a los que no podría haber aportado nada nuevo. Sin embargo, sí que me interesaba contar esa otra parte más relacionada con la aparentemente idílica Transición española que no fue tan perfecta ni pacífica como se pretende mostrar.

En España, en los años posteriores a la muerte de Franco, fueron muchos las intentonas involucionistas que buscaban trabar el paso a la democracia y que no dudaron en utilizar la violencia para conseguirlo. Para ello, contaron con la ayuda de grupos de fascistas italianos, franceses y latinoamericanos que no estaban formados por meros entusiastas o fanáticos carentes de organización, sino constituidos por militantes convencidos apoyados por importantes poderes del estado como el ejército, la policía, los jueces, la empresa y los políticos. De hecho, si la democracia española ha resultado tan imperfecta es, en buena parte, por la violencia ejercida en esos años por estos grupos que se sabían impunes y con fuerza suficiente como para amedrentar a una población y unos partidos políticos, que lo que más temían era que se produjese otro conflicto civil o se reeditase una dictadura que acababa de terminar.

Ruiz Gallardon, Almirón y Fraga Iribarne.


Prueba de esa colaboración e impunidad es que Manuel Fraga tenía relación con Licio Gelli, gran maestre de la logia Propaganda 2, con José López Rega, e incluso llegó a contratar como guardaespaldas personal a Rodolfo Eduardo Almirón, pistolero de la Triple A del que ni siquiera quiso prescindir cuando se hizo pública su identidad y antecedentes.

Algunas imágenes del libro, como anticipo

 

 


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