Milei cierra su visita a Israel cuestionado por su participación en un acto oficial

Será el primer extranjero en encender una antorcha por la independencia israelí, en una ceremonia marcada por críticas internas y la incertidumbre por el fin de la tregua con Irán.

En su última jornada en Israel, el presidente Javier Milei participará de un acto central por el aniversario de la independencia de ese país, en un contexto atravesado por tensiones políticas, cuestionamientos internos y un delicado escenario internacional.

El mandatario argentino será el primer dirigente extranjero en encender una de las 12 antorchas de la tradicional ceremonia por los 78 años de la independencia israelí, un gesto con el que el gobierno de Benjamin Netanyahu busca destacar el respaldo político de la Argentina en un momento de creciente aislamiento internacional.

El evento se desarrollará en un clima de alta sensibilidad. Las Fuerzas de Defensa de Israel permanecen en máxima alerta ante la inminente finalización de la tregua con Irán, mientras las negociaciones entre Estados Unidos y Teherán atraviesan un momento crítico. En ese marco, la agenda presidencial prevé que, tras la ceremonia -programada para las 21 hora local (15 en la Argentina)-, la comitiva emprenda el regreso esa misma noche, antes de que expire el cese del fuego.

La visita no estuvo exenta de controversias. Más de 5500 ciudadanos israelíes firmaron una petición para que los principales canales de televisión no transmitan en vivo el acto, en rechazo al contexto político y a algunas de las figuras elegidas para participar. La iniciativa fue impulsada por organizaciones cívicas y familiares de víctimas de los ataques del 7 de octubre de 2023, que cuestionan al gobierno por su manejo de la crisis.

Las críticas también apuntaron a la designación de algunos participantes del encendido de antorchas, entre ellos funcionarios y figuras públicas vinculadas a decisiones controvertidas durante el conflicto en Gaza, lo que amplificó el clima de polarización interna.

Ese escenario quedó reflejado en otros episodios recientes, como manifestaciones durante actos oficiales y reclamos públicos contra el gobierno israelí, en medio de una guerra que continúa impactando en la sociedad.

A pesar de ese contexto, Milei mantuvo su agenda. Durante la mañana se reunió con líderes religiosos y participó del homenaje a los caídos, marcado por una sirena que paralizó el país durante dos minutos en memoria de los más de 215.000 soldados muertos y más de 5300 civiles víctimas de ataques desde la fundación del Estado.

Para la tarde, estaba prevista una visita a la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, un recorrido que el mandatario ya había realizado en viajes anteriores. También se mantenía la expectativa sobre algún gesto en recuerdo del papa Francisco, al cumplirse un año de su fallecimiento.

La cobertura de la prensa local se mantuvo moderada, en un contexto dominado por la incertidumbre política y militar. Analistas israelíes interpretaron la visita como un respaldo simbólico clave para Netanyahu, que busca mostrar apoyos internacionales en un escenario de creciente presión externa.

Así, el cierre del viaje de Milei combina gestos diplomáticos, tensiones geopolíticas y controversias internas en Israel, en un momento especialmente sensible para la región.

Esta nota habla de: