Economía

Tasas en pesos en retroceso y dólar en mínimos: cómo el Gobierno busca reactivar sin tensionar la inflación

Con plazos fijos por debajo del 20% anual y el tipo de cambio en caída, el equipo económico apuesta a una mayor demanda de pesos para avanzar en la remonetización y apuntalar la actividad.

La combinación de un dólar en descenso y una marcada baja en las tasas de interés en pesos empieza a jugar a favor de la estrategia económica oficial, orientada a reactivar la actividad sin desanclar la inflación.

En la última rueda, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) adquirió USD 112 millones, aunque esa intervención no alcanzó para evitar una nueva caída del tipo de cambio. El dólar oficial cerró en $1.385, su nivel más bajo en lo que va del año, alejándose de la referencia de $1.400. En paralelo, los tipos de cambio financieros también mostraron retrocesos, mientras que el segmento mayorista finalizó en $1.354, un valor que semanas atrás parecía improbable.

El dato llamativo es que esta dinámica se da en un contexto de fuerte reducción en las tasas en moneda local. Bancos de primera línea como Nación, Santander, Galicia y Ciudad ya ajustaron los rendimientos de los plazos fijos a menos del 20% anual para colocaciones a 30 días. Aun así, la caída de los retornos no se traduce en una presión alcista sobre el dólar.

Por el contrario, mientras la cotización se mantenga estable o en baja, los inversores continúan privilegiando las colocaciones en pesos, a la espera de señales más claras de un eventual rebote cambiario.

Ver: Diciembre abre con tasas en descenso y un dólar que opera a solo 4% del límite de la banda 

En el corto plazo, el consenso entre analistas es que existen pocas probabilidades de un salto significativo en el tipo de cambio. La proximidad de la liquidación de la cosecha gruesa anticipa una mayor oferta de divisas, lo que le permitirá al Banco Central seguir comprando reservas y robustecer su balance. En lo que va de 2026, la entidad ya acumuló adquisiciones por unos USD 5.500 millones.

Este escenario contrasta con las previsiones de fines del año pasado, cuando se esperaba un dólar más estable en torno a niveles superiores. La caída por debajo de los $1.400, en un contexto donde la inflación de marzo habría superado el 3%, implica una apreciación del peso que encarece la economía en dólares.

Ese fenómeno comienza a generar tensiones en el sector productivo. Empresas que compiten con bienes importados enfrentan mayores dificultades, en un contexto de apertura comercial creciente. De hecho, algunos actores del sector privado optan por importar productos en lugar de producirlos localmente.

Desde el Gobierno, sin embargo, sostienen que esta dinámica forma parte del diseño del programa económico. El viceministro de Economía, José Luis Daza, remarcó que la baja de tasas en todos los plazos y la reducción de las expectativas de devaluación responden al objetivo de estabilización.

Ver: Balance semanal: el dólar cedió, el Central compró divisas y mejoraron los bonos 

Una de las claves detrás de la actual calma cambiaria sería el repunte en la demanda de pesos, luego de la fuerte caída registrada en los meses previos a las elecciones del año pasado. En ese período, la dolarización de carteras impulsó una suba abrupta del tipo de cambio, que requirió incluso la intervención del Tesoro de Estados Unidos para estabilizar la situación.

Si esta tendencia hacia una mayor preferencia por el peso se consolida, el Banco Central ganaría margen para emitir dinero y adquirir divisas sin necesidad de absorber luego esos pesos del mercado. A diferencia del primer trimestre, cuando la base monetaria se contrajo por la decisión del Tesoro de retirar liquidez, ahora se abre una nueva etapa.

En ese contexto, el equipo económico evalúa avanzar con la denominada "fase 4" del programa monetario, que implica simultáneamente la compra de dólares y la remonetización de la economía. El objetivo es darle mayor dinamismo a la actividad, que aún muestra debilidad en varios sectores, especialmente en el consumo masivo.

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