"Fue un ser necesario", el adiós de Sánchez al Pocho Sosa

El músico y compositor mendocino recordó a su amigo y compañero de camino artístico tras su fallecimiento. Destacó su capacidad interpretativa, su aporte a la identidad cultural de Mendoza y el papel fundamental que tuvo en la difusión de obras emblemáticas como la "Tonada del Otoño".

La muerte de Pocho Sosa provocó una profunda conmoción en la cultura mendocina. Uno de los testimonios más sentidos llegó de la mano de Damián Sánchez, compositor de la célebre Tonada del Otoño, director coral y uno de los referentes históricos de la música cuyana, quien recordó al artista como un hermano de la vida y una figura clave en la construcción de la identidad cultural de Mendoza.

"Estamos con dolor por la muerte de un hermano, por la partida de un hermano, pero son los ciclos de la vida", expresó Sánchez durante una entrevista radial. A pesar de la tristeza, eligió poner el foco en el legado que deja el cantante: "El Pochito hizo lo suyo con total éxito. Dejó su mensaje ejemplar como hombre, como cantante, como un ser necesario para difundir nuestros patrimonios desde su canto".

La despedida tuvo además un fuerte componente simbólico. La noche anterior, Sánchez había ofrecido un concierto junto a Los Trovadores y decidió dedicar la presentación a su amigo fallecido. El homenaje comenzó con la interpretación de la Tonada del Otoño, una obra inseparable de la voz de Pocho Sosa.

"Anoche abrimos el concierto con un homenaje al Pocho. Le dediqué el concierto y arrancamos con la Tonada del Otoño, recordándolo", relató.

La canción que se convirtió en símbolo de Mendoza

Consultado sobre el fenómeno que representó la Tonada del Otoño, Sánchez admitió que nunca imaginó la dimensión que alcanzaría la obra escrita junto a Jorge Sosa.

"Uno no espera nada. Nosotros trabajábamos mucho por Mendoza, por nuestros patrimonios, por nuestra gente", recordó.

El compositor destacó que detrás de aquella generación hubo una intensa tarea de creación artística impulsada por poetas y músicos que buscaron expresar la identidad cuyana desde una mirada propia. En ese proceso, aseguró, Pocho Sosa ocupó un lugar fundamental.

"El Pocho fue uno de los intérpretes básicos porque estaba en el grupo y era un portador de nuestras canciones", afirmó.

Sánchez recordó además un hecho que considera revelador del impacto popular de la obra. En el año 2000, una encuesta impulsada por el diario Los Andes convocó a los mendocinos a elegir distintas figuras representativas del siglo.

"La gente eligió a Fader como pintor, a Nicolino Locche como deportista y a la Tonada del Otoño como la canción del siglo. Y esto no fue un jurado: fue la gente la que votó", remarcó.

Para el compositor, ese reconocimiento demuestra que la canción logró establecer un vínculo profundo con varias generaciones de mendocinos.

"No era solamente un cantor"

Durante la conversación, Sánchez profundizó en uno de los aspectos que, a su entender, distinguieron a Pocho Sosa del resto de los intérpretes.

"Hay muchos cantantes que tienen lindas voces, pero no saben interpretar", explicó.

Según sostuvo, el valor de un artista no reside únicamente en sus condiciones vocales, sino en la capacidad de transmitir el sentido profundo de una obra.

"Pocho, en cada canción que tomó, buscó el espíritu del contenido. Buscó qué quiso decir el poeta y eso fue lo que transmitió a través de su forma de decir tan particular", señaló.

Esa capacidad interpretativa, agregó, fue la que convirtió al cantante en una referencia de la música cuyana.

"Tenía linda voz, pero también era un gran intérprete. Ese estilo era propio de él y es imposible reproducirlo porque era su forma de cantar y de decir las cosas", sostuvo.

Por eso, Sánchez coincidió con quienes afirman que Pocho Sosa representaba una manera particular de cantar Mendoza.

"Claro que sí. Él tuvo una forma de decirla", resumió.

El legado del nuevo cancionero cuyano

La entrevista también derivó hacia la influencia que tuvieron Sánchez, Jorge Sosa y Pocho Sosa en la renovación de la música regional durante las últimas décadas.

Lejos de minimizar ese aporte, el compositor reconoció que existió una búsqueda consciente de construir una nueva manera de expresar la identidad cuyana.

"Sí, claro que fuimos conscientes. Todo ese cambio nace de una conciencia, de una verdad que teníamos en ese entonces de decir lo que vivíamos y lo que sentíamos", explicó.

Para Sánchez, aquella generación logró introducir transformaciones profundas sin perder el vínculo con las raíces culturales de la región.

"Hemos hecho un cambio fundamental", afirmó.

Sin embargo, también manifestó su preocupación por algunas tendencias actuales que, según entiende, pueden alejar a la música cuyana de sus elementos esenciales.

Recordó que históricamente el folclore regional eligió a los instrumentos de cuerda como su principal identidad sonora y señaló que ese rasgo distintivo debe preservarse.

"No niego los cambios. Tiene que haber cambios porque nosotros mismos los provocamos. El folclore es movimiento y vida. Pero pido que haya respeto, que no se cambie por cambiar", sostuvo.

Y concluyó con una reflexión sobre el futuro de la música popular cuyana: "El hecho de incorporar una batería o un teclado no significa un cambio. Los cambios tienen que estar fundamentados".


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