Otra represa a punto de caerse y una oportunidad que se abre para IMPSA

Tal como ocurrió con Portezuelo del Viento, el mega proyecto Chihuido I, en Neuquén, difícilmente se concrete. Hay un plan B, en el que IMPSA sería beneficiado.

Luego de darse por caída la construcción de Portezuelo del Viento, un idéntico desenlace tendría otra represa, incluso de más envergadura: Chihuido I, un enorme complejo hidroeléctrico proyectado sobre el río Neuquén, en la provincia homónima, que costaría U$S 1.900 millones.

Sin embargo, mientras que la primera novedad significó un duro golpe para IMPSA, empresa que integra el consorcio que pretende construir Portezuelo del Viento, la eventual caída de Chihuido I podría representar una oportunidad para la compañía mendocina.

Esto es así porque si se cae Chihuido I, se avanzaría en la construcción de una represa más chica, Chihuido II, en la que IMPSA podría ser proveedor de turbinas e ingeniería. En el otro dique, quien se iba a encargar de esto era la empresa alemana Voith.

Sobre Chihuido I, se trata de un proyecto que se licitó en 2014, Mauricio Macri lo dio de baja como resultado del ajuste que siguió al acuerdo con el FMI y que Alberto Fernández intentó reflotar.

Helport, la constructora del Grupo Eurnekian, encabeza la Unión Transitoria de Empresas (UTE) que ganó la licitación, junto con Panedile (de Hugo Dragonetti), Chediack, Eleprint (de Gustavo Weiss, presidente de la Cámara de la Construcción) e Hidroeléctrica Ameghino.

Fue Eurnekian quien sumó como contratista a Voith Hydro, lo que además significaba que las obras tengan un 85% de financiamiento de Alemania.  "Pero trabas burocráticas hacen que sus socios consideren que el proyecto está en punto muerto", publicó esta semana El Cronista.

Desde Alemania, para respaldar el proyecto, reclaman que el contrato esté en cabeza de Voith, por lo que deberían invertirse los roles. Mientras tanto, para el Gobierno, se trata de un "conflicto entre privados". Para algunos socios de la UTE, de una traba difícil de saldar.

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Por su parte, la empresa Helport de Eurnekian, que tiene el 41% de la UTE, confía en encontrar la llave para destrabar la represa. Eurnekian intercede para que una delegación de Voith que llegará al país el 8 de junio explore una solución con funcionarios. "Nada se cae ni se va a caer", indicaron desde ese rincón.

IMPSA y el Plan B

Chihuido II es una obra más chica que IMPSA presentó a Neuquén el año pasado y que sólo se haría si Chihuido I se cae. La firma mendocina pondría la ingeniería de una obra valuada en algo menos de la mitad que Chihuido 1, unos u$s 850 millones. Y la financiación sería en pesos.

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