Milei cumplió con el campo y redujo retenciones a las exportaciones

La medida alcanza a soja, maíz, trigo, cebada, girasol y sorgo, además de algunos biocombustibles. El esquema combina bajas inmediatas y reducciones escalonadas, con un costo fiscal estimado en US$32 millones hasta fin de año y el objetivo de impulsar exportaciones y el ingreso de divisas.

El Gobierno nacional oficializó una nueva reducción de los derechos de exportación para distintas producciones agropecuarias y biocombustibles, en una decisión que busca mejorar la competitividad del sector, estimular las ventas externas y acelerar la liquidación de dólares provenientes del complejo agroexportador.

La medida fue instrumentada mediante el Decreto 423/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, y contempla beneficios para la soja, el maíz, el trigo, la cebada, el girasol y el sorgo, tanto en su estado primario como en numerosos productos industrializados derivados de esos cultivos.

De acuerdo con las estimaciones oficiales, la rebaja tendrá un impacto fiscal de aproximadamente US$32 millones entre junio y diciembre de 2026, un costo que el Gobierno considera compensable por el eventual incremento de las exportaciones y del ingreso de divisas.

En los fundamentos de la norma, la administración de Javier Milei sostuvo que resulta necesario continuar fortaleciendo la capacidad exportadora del agro mediante medidas orientadas a la simplificación de trámites, la apertura de mercados, la facilitación del comercio exterior y la reducción de cargas impositivas consideradas distorsivas.

Diferencias entre cultivos de invierno y de verano

El esquema diseñado por el Ministerio de Economía distingue entre los cultivos de invierno y los de verano.

En el caso del trigo y la cebada, la reducción comenzará a aplicarse de manera inmediata, desde el 4 de junio, debido a la cercanía de las decisiones de siembra para la próxima campaña.

Para los cultivos de verano, en cambio, se estableció un cronograma gradual que comenzará a regir a partir de enero de 2027 y se extenderá hasta finales de 2028.

Cómo quedan las retenciones

Trigo y cebada

Los granos pasarán de tributar una alícuota del 7,5% al 5,5%, lo que implica una reducción de dos puntos porcentuales.

En los productos derivados -como harina, sémola, malta y otros subproductos industriales- las tasas quedarán en una escala que va desde 0% hasta 5,5%, dependiendo del producto exportado.

Soja

La oleaginosa tendrá una reducción gradual a lo largo de los próximos años.

El poroto de soja pasará de una retención del 24% en 2026 al 21% desde diciembre de 2027.

Posteriormente, la alícuota descenderá hasta el 15% en diciembre de 2028.

En el caso del aceite de soja y otros derivados industriales, las tasas actualmente ubicadas entre 18% y 22% se reducirán progresivamente hasta un rango de entre 11% y 14% hacia fines de 2028.

Maíz y sorgo

Algunos productos derivados quedarán directamente exentos de retenciones.

Para el resto, el cronograma prevé una reducción escalonada:

8,5% en 2026

7,5% a fines de 2027

5,5% desde diciembre de 2028

Girasol

Las semillas, aceites y otros productos derivados también tendrán una baja gradual.

Algunas variedades específicas quedarán con retención cero, mientras que el aceite de girasol reducirá su carga tributaria desde niveles de entre 2,5% y 4,5% en 2026 hasta una franja de entre 1% y 3% hacia finales de 2028.

Beneficios para biocombustibles

El decreto también incorpora cambios para determinados biocombustibles.

A partir de ahora, el biodiésel elaborado a partir de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa tendrá una alícuota de exportación del 0%, una medida destinada a fomentar el desarrollo de estas cadenas productivas.

Por su parte, el biodiésel producido con soja continuará pagando derechos de exportación, aunque también ingresará en un proceso de reducción gradual. La alícuota descenderá desde el 21% vigente hasta el 13% en diciembre de 2028.

La decisión había sido anticipada por el presidente Javier Milei a fines de mayo y forma parte de la estrategia oficial para mejorar la competitividad del sector agroindustrial, principal generador de divisas del país, en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar el superávit fiscal sin resignar crecimiento de las exportaciones.