¿El Gobierno hace lobby contra IMPSA?: corre riesgo un contrato de U$S 80 millones

Córdoba debe reparar su represa de bombeo, la más grande de Sudamérica, e IMPSA aparecía como un proveedor ideal. Sin embargo, cosas raras pasan en la Subsecretaría de Energía Eléctrica que conduce Basualdo.

Un capítulo más en la disputa entre IMPSA y la alemana Voith surgió esta semana, siempre por la colocación o reparación de turbinas en centrales hidroeléctricas. Sin embargo, lo llamativo es que dentro del Gobierno haya funcionarios que intenten favorecer a la firma europea, especialmente porque desde el año pasado el Estado controla la mayoría de acciones de la compañía mendocina.

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La nueva disputa tiene vinculación con la reparación de la central hidroeléctrica Río Grande, en Córdoba, la represa de bombeo más grande de Sudamérica. Desde EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) se contactaron con IMPSA, pero para cerrar un acuerdo es necesario el acompañamiento de la Subsecretaría de Energía Eléctrica, que conduce Federico Basualdo.

Y aquí surge lo que sería el lobby alemán, de acuerdo con información publicada este viernes por EconoJournal: para cerrar el acuerdo es necesario que Basualdo le otorgue a EPEC un contrato de compraventa de energía a un precio diferencial a través de CAMMESA para que puedan afrontar esa inversión. Esa resolución permanece frenada y fuentes del propio gobierno  afirman que la alemana Voith está detrás de ese freno porque busca quedarse con la obra.

La central hidroeléctrica de generación y bombeo Río Grande, que opera la empresa cordobesa EPEC, es la más importante de América del Sur con una potencia de 750 MW, pero viene generando electricidad muy por debajo de sus posibilidades. De sus cuatro turbinas, dos no funcionan y las otras dos arrastran varios problemas.

En julio del año pasado, técnicos de IMPSA visitaron el complejo durante una semana, realizaron un diagnóstico y elevaron un informe y un presupuesto de 80 millones de dólares, pero hasta ahora no se avanzó con la contratación.

A simple vista la concreción del proyecto se presenta como un buen negocio para todas las partes involucradas. EPEC quiere arreglar su central y el Gobierno nacional se beneficia al sumar más electricidad al sistema y apuntalar el crecimiento de IMPSA, con más del 60% de acciones en manos del Estado.

De todos modos, si eventualmente Basualdo otorga el contrato de compraventa de energía a precio diferencial, EPEC deberá resolver de dónde surgirá el dinero para reparar las turbinas. En el caso de IMPSA, un pool de bancos públicos podría colaborar, mientras que para Voith la falta de financiamiento no es un problema porque ellos suelen ofrecerlo. Sin embargo, en este última caso, habrá que pagar el eventual préstamo en dólares.

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"Fuentes oficiales señalaron a EconoJournal que Basualdo es que el que está haciendo lobby por Voith ante EPEC. A raíz de ello, este portal se puso en contacto con fuentes cercanas al subsecretario de Energía Eléctrica, quienes negaron la información y calificaron el rumor como malintencionado. En EPEC no quisieron opinar sobre la versión y se limitaron a informar que están en conversaciones con distintas empresas, entre las que figuran IMPSA y Voith. En IMPSA, por su parte, prefirieron no hacer comentarios", incluyó EconoJournal en su informe.

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