Energía lidera el financiamiento corporativo y concentra el 47% de las ON en el arranque de 2026

El sector captó US$1.848 millones en el primer trimestre, con menos emisiones, pero de mayor tamaño, tasas en baja y fuerte predominio del financiamiento en dólares.

El mercado de capitales argentino comenzó 2026 con el sector energético como principal protagonista. Durante el primer trimestre, las colocaciones de Obligaciones Negociables (ON) totalizaron US$3.930 millones, de los cuales US$1.848 millones correspondieron a compañías vinculadas a la energía. Ese volumen representó el 47,03% del total emitido, consolidando el liderazgo del sector en la captación de financiamiento corporativo.

De acuerdo con un informe de RICSA Alyc, el desempeño se dio en un contexto de leve retracción del mercado en términos agregados -con una caída del 2% interanual-, pero con una mayor concentración y eficiencia en las emisiones del segmento energético. En concreto, ese monto fue canalizado a través de solo 11 series, que equivalieron al 20% del total de instrumentos colocados en el período.

El dato refuerza una tendencia que ya se había insinuado hacia fines de 2025, cuando la industria movilizó más de US$10.500 millones mediante 80 emisiones, representando cerca del 30% del financiamiento corporativo anual. En ese ciclo, además, cinco grandes compañías concentraron el 68% de las colocaciones del sector.

En el inicio de 2026, la dinámica se profundizó: menos emisiones, pero de mayor tamaño y con emisores de primera línea. En total, entre enero y marzo se registraron 55 series en el mercado, un 30% menos que en igual período del año anterior.

El predominio del financiamiento en dólares se mantuvo como rasgo estructural. El 90,9% de las emisiones del sector energético se realizaron en moneda estadounidense, en línea con la necesidad de las empresas de alinear sus pasivos con ingresos dolarizados, especialmente en actividades exportadoras o ligadas a Vaca Muerta.

En paralelo, las condiciones financieras mostraron una mejora para los emisores de mayor calidad crediticia. La tasa promedio en dólares se ubicó en 7,94% TNA, por debajo del 10% registrado en el primer trimestre de 2025. No obstante, el informe advierte una creciente dispersión: el diferencial entre emisores alcanzó los 600 puntos básicos. Mientras algunas compañías accedieron a tasas cercanas al 5%, otras debieron convalidar costos del orden del 11%, reflejando una selectividad más marcada por parte de los inversores.

Entre las empresas más activas, YPF encabezó el ranking con colocaciones por US$711 millones, además de extender los plazos de financiamiento hasta 97,1 meses. Le siguieron Pan American Energy (PAE), con US$375 millones, y Pampa Energía, con US$200 millones. En el caso de PAE, se destacó por alcanzar el plazo más largo del trimestre, con 133,9 meses a una tasa del 8%.

También hubo participación del segmento midstream, con Oleoductos del Valle (Oldelval), que obtuvo US$110 millones al 7%, clave para proyectos de transporte de crudo. En contraste, empresas como Edenor y CGC enfrentaron tasas del 10% para plazos más cortos.

El tamaño promedio de las emisiones del sector energético alcanzó los US$168 millones, muy por encima del promedio general del mercado, que se ubicó en US$71,5 millones. Esta diferencia confirma el peso específico de la industria en la dinámica del financiamiento local.

En términos de tasas, la mayor parte de las colocaciones de referencia se concentró en un rango de entre 5% y 7%, aunque la diferenciación entre emisores ya no depende únicamente de su escala, sino también del perfil de negocio, la generación de flujos y el historial de acceso al mercado.

El informe también resalta la diversificación interna del sector, con emisiones provenientes de actividades que van desde exploración y producción hasta generación y distribución de energía. Esta amplitud contribuye a consolidar una curva de crédito propia, con plazos que en los casos más robustos superan los diez años.

Con estos indicadores, el arranque de 2026 confirma a la energía como el principal motor del financiamiento estructural en el mercado local, apoyado en emisiones en dólares, mejores condiciones de tasa para los actores líderes y una creciente selectividad en la asignación de capital.

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