Las paritarias del sector privado le "ganaron" a la inflación en abril

Tras la caída registrada en marzo, los acuerdos salariales cerrados el mes pasado mostraron aumentos promedio del 4,8%, por encima de la inflación del 2,6%. El Gobierno apuesta a que la desaceleración de precios ayude a reactivar el consumo de manera gradual.

 Luego de varios meses de pérdida frente a la inflación, los salarios del sector privado comenzaron a mostrar señales de recuperación en abril impulsados por una desaceleración de los precios y paritarias que cerraron con incrementos superiores al índice inflacionario.

El cambio de tendencia llegó después de un marzo complicado para los ingresos formales. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, los salarios privados registrados subieron apenas 2,1% ese mes, mientras la inflación alcanzó 3,4%, lo que implicó una nueva caída del poder adquisitivo.

Sin embargo, abril mostró un escenario distinto. La inflación mensual se ubicó en 2,6% y buena parte de las negociaciones salariales se pactaron por encima de ese nivel. Un relevamiento estimó que las paritarias del mes cerraron con una mejora promedio de 4,8%.

Entre los acuerdos más importantes se destacaron Comercio, con una suba de 5,4%; Metalúrgicos, con 5%; y Gastronómicos, con un incremento de 6,8%. En otros sectores, en cambio, los ajustes quedaron por debajo de la inflación mensual, como ocurrió con Camioneros, Seguridad Privada, Bancarios y Publicidad.

Uno de los rubros donde más se sintió el impacto salarial fue la construcción. Allí los salarios avanzaron 5,5% durante abril, un movimiento que ayudó a explicar el aumento de 3,1% en el costo del metro cuadrado para construir en la Ciudad de Buenos Aires, una cifra que también quedó por encima del IPC del mes.

La mejora salarial empieza a coincidir además con algunas señales de estabilización en el consumo, aunque todavía con diferencias marcadas según las regiones y los sectores económicos, ya que comenzó a observarse en la evolución de la recaudación del IVA, cuya caída en abril fue bastante menor respecto de los meses anteriores, alimentando la idea de que el consumo podría haber encontrado un piso.

La estrategia económica oficial apunta justamente a profundizar la desaceleración inflacionaria para que la recomposición salarial impulse lentamente la demanda interna. En el Gobierno creen que una menor presión sobre los precios permitirá reconstruir ingresos reales y generar una recuperación gradual del consumo.

La pérdida de poder adquisitivo se había profundizado especialmente después de las elecciones legislativas, cuando la inflación volvió a acelerarse y las paritarias quedaron rezagadas frente a los aumentos de precios.

Los datos de marzo publicados por el Indec reflejaron esa dinámica. El índice general de salarios creció 3,4%, exactamente en línea con la inflación. Sin embargo, detrás de ese promedio aparecieron fuertes diferencias entre trabajadores registrados, estatales e informales.

En el sector privado formal, los salarios subieron 2,1% mensual y acumularon un alza interanual de 27,5%. Eso representó una caída real de 1,2% en marzo y un retroceso de 3,9% en la comparación anual descontando inflación.

En el empleo público, los ingresos avanzaron 5% mensual, equivalente a una mejora real de 1,6% durante marzo. En términos interanuales, el aumento llegó a 29,6%, aunque todavía significó una caída real de 2,2%.

El segmento que mostró el mayor crecimiento volvió a ser el de los trabajadores informales. Los salarios del sector privado no registrado subieron 4,7% en marzo y acumularon una mejora interanual de 74%, más del doble de la inflación acumulada en ese período.