Vaca Muerta, litio y minería impulsan el nuevo reparto de inversiones en el país

Un informe privado reveló cómo se distribuyen los capitales anunciados en los últimos 18 meses y qué regiones concentran más empleo. Patagonia lidera en montos, mientras el NEA sorprende por su capacidad de generar puestos de trabajo.

La dinámica económica que atraviesa la Argentina está modificando el perfil productivo de las distintas regiones del país. Energía, minería, litio, forestoindustria y economía del conocimiento aparecen hoy como los sectores que más inversiones atraen, aunque el impacto laboral varía significativamente según la actividad y la provincia.

Un relevamiento elaborado por el Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, analizó los anuncios de inversión realizados durante el último año y medio en las 24 jurisdicciones argentinas y detectó fuertes diferencias tanto en volumen de capital como en generación de empleo.

La Patagonia encabeza el ranking nacional con proyectos por US$12.284 millones. El principal impulso proviene del desarrollo energético vinculado a Vaca Muerta y de nuevas obras relacionadas con la producción de shale oil y gas, especialmente en Neuquén y Río Negro, que consolidan a la región como el principal polo energético argentino.

En segundo lugar aparece Cuyo, que suma anuncios por US$10.146 millones. San Juan explica buena parte de ese movimiento gracias al avance de grandes proyectos mineros de cobre y oro, mientras que Mendoza concentra iniciativas orientadas a energía y actualización de complejos refinadores.

El NOA se ubica tercero, con inversiones estimadas en US$7.705 millones. Allí sobresalen los proyectos vinculados al litio en Salta y Catamarca, dentro del denominado "triángulo del litio", mientras Tucumán mantiene protagonismo a través de emprendimientos ligados a la agroindustria.

Más atrás se posiciona la Región Centro, con US$4.894 millones anunciados. En este caso, el mapa es más heterogéneo: Buenos Aires reúne proyectos vinculados a fertilizantes y siderurgia, mientras la Ciudad de Buenos Aires concentra desarrollos tecnológicos e inmobiliarios.

Vaca Muerta, litio y minería impulsan el nuevo reparto de inversiones en el país

El NEA cierra el listado con US$2.658 millones, aunque el informe remarca que el menor volumen de inversiones no implica necesariamente un impacto económico reducido. Corrientes, por ejemplo, sobresale con una planta forestoindustrial valuada en US$2.000 millones, mientras Misiones suma iniciativas vinculadas a la celulosa y al turismo de alta gama. Chaco y Formosa, en tanto, avanzan con parques solares y proyectos industriales de menor escala.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es la diferencia entre inversiones intensivas en capital y aquellas con mayor capacidad de generar empleo. Sectores como minería y energía requieren grandes desembolsos, pero suelen demandar menos mano de obra directa que actividades industriales o forestales.

Aun así, la Patagonia también lidera en proyección laboral, con 35.564 puestos estimados. Neuquén concentra gran parte de ese número gracias a emprendimientos asociados a Vaca Muerta. Según el informe, un único proyecto energético prevé alrededor de 19.000 empleos entre obras, servicios y actividades complementarias.

Cuyo aparece detrás con 27.575 puestos proyectados, impulsados principalmente por la minería sanjuanina y por el crecimiento de la industria alimenticia en San Luis.

La gran sorpresa del relevamiento es el NEA. Aunque recibe el menor flujo de inversiones, proyecta 13.718 nuevos empleos, prácticamente al nivel de la Región Centro pese a captar menos de la mitad de los dólares anunciados. El principal motor es la industria forestal correntina, donde la nueva planta de celulosa explicaría cerca de 13.000 puestos de trabajo.

En el NOA ocurre un fenómeno distinto. El boom del litio elevó considerablemente el monto de inversiones, pero la creación de empleo aparece más limitada, con unos 11.150 puestos previstos. El informe advierte que este tipo de minería requiere políticas complementarias para ampliar el efecto sobre proveedores y servicios locales.

Desde IERAL sostienen que el nuevo escenario macroeconómico, junto con herramientas de promoción como el RIGI y el recientemente aprobado RIMI, está profundizando una especialización regional de la economía.

En ese esquema, la Patagonia se fortalece como eje energético; Cuyo y el NOA se consolidan alrededor de la minería y el litio; el NEA encuentra oportunidades en la cadena forestal y el turismo; mientras la Región Centro mantiene una estructura más diversificada, apoyada en industria, tecnología y desarrollos inmobiliarios.

El trabajo también advierte sobre las brechas que podrían ampliarse entre provincias. Las regiones con recursos naturales estratégicos concentran la mayor parte de los capitales, mientras otras necesitan mejorar infraestructura, logística y formación laboral para captar nuevas inversiones.

De cara a los próximos años, el desafío será transformar la llegada de capitales en cadenas productivas sostenibles y con mayor participación local. Para IERAL, eso dependerá de facilitar la instalación de proveedores, reducir trabas administrativas y generar incentivos asociados a la creación de empleo formal.

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