Cáritas: "La gente que antes colaboraba ahora viene a buscar mercadería para comer"

"No recordamos que haya pasado una cosa así en los últimos 15 o 18 años", dijo Rosa María Rómoli.

En medio de la crisis profunda que se vive en la Argentina y con las cifras de la canasta básica de 345 mil pesos, Rosa María Rómoli, directora de Cáritas Mendoza, dio un diagnóstico crudo: "Gente que antes colaboraba ahora viene a pedir que al ayudemos. En diálogo con el programa "Tenés que saberlo" por 91.9 de Radio Jornada, explicó que "en unas parroquias se entregan viandas, en otras hay comedores", aunque también dijo que colaboran con ropa y reorientan a personas que requieren de medicamentos, todas, cosas inaccesibles.

"Aparte del aumento de la pobreza, vemos que antes una familia tipo podía pagar un alquiler y tener una canasta variada de alimentos aun asi algun tipo de distracción, pero eso ha ido disminuyendo en el año. Hoy, o se paga el alquiler o se come", dijo el testimonio de Rómoli.

Hay 64 casas de Cáritas en Mendoza y su principal ingreso es la Colecta Anual de junio, pero también hay "vuelto solidario" en algún supermercado y en las parroquias se puede donar plata en forma digital a través de un código QR. La gente puede llamar al teléfono fijo 4240907, al celular 2615789352 o directamente llevar mercadería a Beltrán 1710 de Godoy Cruz.

"A nuestras Cáritas se acercan personas que antes colaboraban: antes dejaban un alimento y ahora los van a pedir. Inclusive, algunos comercios lo hacían, pero ha ido variando", reafirmó. En tanto, contó que "el que llega por primera vez lo hace generalmente por intermedio de otra persona que ya estaba en contacto, porque nunca antes pidió ayuda y ahora le da un poco de vergüenza tener que hacerlo".

Rómoli indicó que "encontramos que la composición de la población que se acerca a Cáritas ha cambiado. Siguen viniendo los más necesitados, pero también familias que de repente se les presenta pagar el alquiler o comer".

"No recordamos que haya pasado una cosa así en los últimos 15 o 18 años", subrayó. 

Un capítulo aparte es el caso de los adultos mayores: "antes eran ayudados por sus hijos, pero ahora no pueden. Aumenta la violencia intrafamiliar porque el ambiente se vuelve complejo dentro de una casa en donde la plata no alcanza ni para comer".

"En Educación, estamos observando que los jóvenes no ven un futuro en el estudio y los que sí, lo ven como una plataforma para irse del país", cerró Rómoli.


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