Crece el empleo informal entre los mayores de 65 años

Un informe privado reveló que ya hay casi 690 mil adultos mayores ocupados en Argentina. La pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones empuja a muchos a sostenerse con changas, cuentapropismo y trabajos precarios.

La crisis económica y el deterioro de las jubilaciones están modificando cada vez más el mercado laboral argentino. Según un informe elaborado por Politikon Chaco en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, casi 690 mil personas mayores de 65 años continúan trabajando en el país, en muchos casos bajo condiciones de informalidad y precarización.

 

Crece el empleo informal entre los mayores de 65 años

El estudio señaló que, al cuarto trimestre de 2025, los adultos mayores representaban el 5,1% del total de ocupados en los principales centros urbanos del país. Se trata del segundo registro más alto desde 2016, apenas por debajo del pico alcanzado en 2019.

Detrás de esa cifra aparece un fenómeno cada vez más visible: jubilados que deben reincorporarse al mercado laboral para compensar la pérdida del poder adquisitivo de sus haberes y poder afrontar gastos cotidianos.

La cantidad de trabajadores de 65 años o más creció con fuerza en los últimos años. Mientras en 2016 había alrededor de 517 mil ocupados en esa franja etaria, en 2025 la cifra llegó a 686.160, lo que implica un incremento del 32,6%.

Ese crecimiento fue muy superior al promedio general del empleo durante el mismo período y convirtió a los mayores de 65 años en el grupo etario con mayor expansión relativa dentro del mercado laboral argentino.

En paralelo, el informe detectó una tendencia inversa entre los jóvenes. Mientras más adultos mayores permanecen activos, disminuye la participación laboral de personas de hasta 24 años.

Las mayores tasas de participación de jubilados dentro del empleo se registraron en la Ciudad de Buenos Aires, donde representan el 7,6% de los ocupados. También aparecen con altos niveles Gran Tucumán y Posadas. Detrás se ubican el Gran Buenos Aires, Rosario y San Nicolás-Villa Constitución.

El trabajo por cuenta propia se consolidó como la principal modalidad laboral entre los adultos mayores. Casi la mitad de los ocupados de más de 65 años se desempeña como cuentapropista, el nivel más alto desde que comenzó la serie estadística en 2016.

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Los asalariados representan poco más del 43% del total, mientras que el porcentaje de empleadores cayó a su menor registro histórico. Para la consultora, esta transformación muestra un corrimiento desde empleos relativamente más estables hacia actividades más precarias y de menor escala.

"El crecimiento del cuentapropismo entre adultos mayores parece estar mucho más asociado a estrategias de supervivencia económica que a una búsqueda voluntaria de flexibilidad laboral", advirtió Politikon Chaco en el informe.

La construcción aparece como la actividad que más concentra trabajadores mayores cuentapropistas, seguida por el comercio minorista de alimentos, bebidas y tabaco. También crecieron con fuerza las actividades vinculadas a servicios profesionales, como tareas jurídicas y contables.

Crece el empleo informal entre los mayores de 65 años

Otro dato que preocupa es el avance de la informalidad. En 2025, el 55,7% de los adultos mayores ocupados trabajaba en condiciones informales, una cifra que volvió a crecer con fuerza tras la pandemia.

El estudio recordó que en 2016 la relación entre empleo formal e informal era relativamente equilibrada, pero desde entonces la precarización laboral se profundizó entre quienes siguen trabajando después de la edad jubilatoria.

La pandemia generó una interrupción parcial de esa tendencia debido a que muchas actividades precarias quedaron paralizadas durante las restricciones sanitarias. Sin embargo, desde 2023 la informalidad volvió a expandirse con rapidez.

Para la consultora, el fenómeno refleja el deterioro de las condiciones económicas de los jubilados y la necesidad creciente de generar ingresos adicionales ante la pérdida de capacidad de compra de los haberes previsionales.

En muchos casos, los adultos mayores terminan insertándose en changas, oficios y trabajos de baja estabilidad para complementar ingresos y sostener gastos básicos en un contexto económico cada vez más complejo.

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