Fake news: el día que dijeron que San Martín había muerto en batalla junto a O'Higgins

En 1818, los ejércitos unificados de José de San Martín y Bernardo O'Higghins sufrieron un demoledor ataque por sorpresa en Cancha Rayada, entre Talca y el río Lircay.

El 5 de abril de 1818 se dio la victoria más crucial y definitiva contra los españoles en los llanos de Maipo, en Chile. Se la conoce como la batalla de Maipú, y se llevó a cabo 17 días después de que los ejércitos unificados de José de San Martín y Bernardo O'Higghins habían sufrido un demoledor ataque por sorpresa en Cancha Rayada, entre Talca y el río Lircay.

Según el viajero y cronista inglés Samuel Haigh, que fue testigo de los acontecimientos, "las más extrañas versiones comenzaron a circular acerca de San Martín y O'Higgins, algunos decían que se habían embarcado en las inmediaciones de Valparaíso". Pero un lugareño afirmaba que había visto a San Martin fusilado sobre el campo de batalla.

Esta perlita de la historia fue reflejada por Edi Zunino en una publicación de diario Perfil: "Familias enteras desafiaban los Andes para escaparse a Mendoza. La incertidumbre alcanzaba a los ministros de O'Higgins, que era el Director Supremo y otras versiones lo daban también a él por muerto. Tomas Guido, amigo y mano derecha de San Martín, no tardó en enviar noticias a Buenos Aires".

Los efectos fueron inmediatos. Las conspiraciones estallaron. Si O'Higgins, maltrecho y todo, no hubiera apurado su vuelta a Santiago, su mandato habría caducado de facto por obra y gracia de los rumores falsos y las ambiciones de sus adversarios políticos que incluso contaron con los servicios de un gran patriota, Manuel Rodríguez, que juntó a 300 jinetes para crear los "Húsares de la muerte" con quienes custodiar un gobierno sin injerencias realistas. 

Las fake news son mucho más viejas que las redes sociales. Y siempre generaron efectos concretos.

El 5 de abril, al mando de San Martín, las tropas reagrupadas le dieron un golpe final a los españoles. A las 6 de la tarde, el Libertador le escribió el parte a su amigo O'Higgins, sin perder las formas:

"Excelentísimo Señor Director Supremo: Los contrastes de las armas de América son precursores de su libertad. Ya sabe vuestra excelencia que una incalculable sorpresión, y no el valor del enemigo, ni la timidez de nuestra tropas les dio sobre Lircay a una victoria momentánea. Dispersándose con la obscuridad de la noche una parte de nuestro Ejército, pero el honor, y constancia de los defensores de la patria han triunfado hoy completamente".

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