Un paseo por el sistema de Salud en la historia de Mendoza

Por Matías Edgardo Pascualotto. Abogado. Máster en Historia de las Ideas Políticas Argentinas.

Matías Pascualotto

El 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud, en conmemoración al hito que, en el marco de las reformas mundiales de cooperación internacional, llevaran a la creación, en 1948, de la Organización Mundial de la Salud.

Lejanos antecedentes organizativos en temas de salubridad, y muy distintos a los anteriores por sus fundamentos, conforman el entramado histórico mendocino en la temática. No obstante lo cual parece bueno recordar algunos de ellos.

Ya en la época colonial, se crea el cargo de protomédico para las Provincias Unidas del Río de La Plata, autoridad de la cual pasó a depender Mendoza. Este funcionario tuvo a su cargo, entre otras funciones, el control de la actividad de los galenos, el expendio de la farmacopea de la época, a base de recetas ancestrales arbóreas, y la regulación de control de la barberías, cuyos encargados colaboraban en las cirugías, en una realidad que hoy más parece cercana a la ficción. Mendoza recién será proveída de autoridades especiales por el protomedicato hacia la época de su independencia.

Otros hitos interesantes resultan los habidos en la época de la campaña libertadora, en la cual, el gobernador intendente de Cuyo, General José de San Martín, decreta distintas medidas de salubridad, entre las que contamos el control de los perros callejeros, debido a la acuciante necesidad de controlar el flagelo de la rabia o la prohibición de circular al trote en los caballos por las calles del casco urbano, habida cuenta del polvillo que dicho proceder producía con daño a la población.

Por otra parte, y ya haciendo un salto en el tiempo, no podemos dejar de destacar, en un contexto distinto, la lucha contra las epidemias de cólera que acaecerán en la provincia, de la cual la segunda de ella, acaecida tras la llegada del ferrocarril hacia el año 1885, dejará un gran saldo de muertos, que sumaba una tragedia de dimensiones catastróficas a la producida 24 años antes por el terremoto que dejó en el piso y diezmada su población a la tres veces centenaria ciudad de Mendoza.

Dichas epidemias de cólera llevarán a tomar medidas bajo la óptica higienista, modelo de tratamiento que pondrá el sello en la prevención, a través de procedimientos. Como lo fueron la orden impartida de blanqueo de los frentes de las casas y medidas para la limpieza de las acequias, lo cual, por otra parte, hace replantear el sistema de aprovisionamiento de aguas para consumo.

La óptica higienista acusará, por otra parte, en su seno ideológico, ideas de control poblacional sobre los sectores excluidos, destinadas a su adiestramiento físico y moral. Destacándose aquí reglamentaciones sobre casas de tolerancia y servicios domésticos, acompañadas de verdaderos discursos xenófobos.

Finalmente, otro hito fundamental será el impulso hacia un sistema hospitalario "moderno". Merece especial atención la creación del Hospital Del Carmen, en la zona del oeste del actual departamento de Godoy Cruz, que cubría una demanda importante de atención para la época y cuya piedra fundacional será colocada con el nacimiento del siglo XX. 

Así como, también, la fundación del hospital Emilio Civit, los cuales suman al sistema de atención del antiguo hospital San Antonio, la impronta de las ideas modernistas y de progreso en el marco de los festejos del centenario.

Este estado de situación, deja preparado el tapete para la etapa de los grandes avances en medicina que, durante el siglo XX y a partir de su tercera década aproximadamente, se verán reflejados en la provincia en la diversificación de los servicios médicos y su especialización por áreas.

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