La Manósfera y los hombres que odian

¿Qué es la Manósfera? Emiliana Lilloy escribe aquí que "se presenta como la manifestación exagerada o amplificada de una incomodidad y resistencia de ciertos varones ante los avances que el feminismo viene logrando hace más de 200 años".

Emiliana Lilloy

Podemos coincidir fácilmente en que queremos vivir en sociedades que propendan a la igualdad y que promuevan la justicia de dar a cada uno/a lo suyo. Sin embargo, la cuestión no parece tan clara cuando tenemos que definir cuál es el derecho de cada persona, o qué es lo suyo de cada uno/a. El problema no es de solución simple, ya que en la medida que la otra persona tiene un derecho sobre una cosa por ejemplo, mi libertad se ve restringida al tener que respetarlo, o dicho de otro modo, mi libertad y mis derechos encuentran como límite el derecho o prerrogativa de las otras personas.

En sociedades estructuradas en base a un núcleo familiar que se estructura en la heteronormatividad o preminencia y normalización de las parejas de distinto sexo, el avance de las mujeres en la conquista de sus derechos ha implicado una renuncia sistemática a los privilegios que obtenían los varones en la vida por el solo hecho de nacer tales, y que eran interiorizados como naturales o debidos.

En este contexto, sumado a la revolución tecnológica a la que asistimos, la Manósfera se presenta como la manifestación exagerada o amplificada de una incomodidad y resistencia de ciertos varones ante los avances que el feminismo viene logrando hace más de 200 años. Esta colección de sitios web, blogs y foros en línea que promueven la masculinidad tóxica enfatizada, la hostilidad hacia las mujeres, la oposición al feminismo y la misoginia generalizada, tiene como idea de base que en las medidas llevadas a cabo para remediar las injusticias a las que fuimos sometidas históricamente las mujeres se están cometiendo excesos, y que esto es en detrimento de los varones. Alegan que ahora las ventajas y privilegios son a favor de las mujeres y que los varones serán los oprimidos o violentados. Entre otras cosas reclaman también, que las mujeres no deberían tener el derecho a elegir a un varón u a otro, sometiéndolos a la humillación frente a otros varones de no ser elegidos, y privándolos del derecho natural de tener al lado a la mujer que ellos elijan.

Estas ideas y posturas que en la red se encuentran sistematizadas, organizadas en exposiciones teóricas concretas y que por ello quizás es más fácil detectarlas como extremas o absurdas, las vemos a diario en frases repetidas como "que las mujeres también son violentas", "que no debería darse tanto valor a la palabra femenina porque las mujeres mienten y denuncian por despecho", "que las mujeres aprovechan las normas legales para quedarse con todo". Estas frases o ideas, son unas de las tantas que muestran este intento de demonización de las mujeres como última respuesta ante los avances de normas y nuevos valores que no descreen o privan de valor a la palabra humana según el sexo, que no desprotegen o revictimizan a las mujeres que han contribuido a la construcción familiar con los trabajos de cuidado y el hogar, y que protegen a las mujeres de un sistema patriarcal que estadísticamente refleja un femicidio cada 30 horas, cosa que no le sucede a los varones en manos de mujeres.

Estos sitios web también hablan de una supuesta misandria, acusando al feminismo o a las mujeres feministas de ser odiadora de los varones. Esta estrategia discursiva, en donde son los varones los que parecen ser los victimizados, es una trampa que provoca que muchas mujeres se desmarquen del feminismo y sientan la necesidad de incluso salir a defenderlos. Pero lo cierto es que luchan contra un enemigo fantasmal, porque las mujeres que odian a los varones no existen, solo existen, aquellas que por reclamar ser tratadas como iguales y hacer valer sus derechos, son estigmatizadas y difamadas con el fin último de no tener que renunciar los difamadores a los privilegios.

Estos varones, que están tan organizados que pueden clasificarse en categorías (Activistas por los derechos de los hombres (MRA), Hombres que siguen su propio camino (MGTOW) Pick.up Artist y Célibes Involuntarios Incels) además de construir una narrativa que por cierto es muy peligrosa y que ha sido utilizada expresamente por personas como Elliot Rotger previo a la masacre de Isla Vista California en 2014, nos ayuda a ver más claro el proceso en el que nos encontramos:

Y es que hasta hace muy poco vivimos en sociedades con un poder masculino consolidado, en donde los varones a través de la privación de derechos civiles y políticos a las mujeres y la asignación de las tareas de cuidado sin pago o asignación de contenido económico, se aseguraron la libertad, el poder económico y la jefatura del hogar para tomar todas las decisiones y satisfacer sus necesidades alimenticias, afectivas y sexuales.

Parece ser entonces, que la aparición de estos grupos, ideologías, apología de la violencia contra las mujeres y la violencia verbal y física que se desprende de estos espacios hacia la realidad, nos habla de un poder masculino en crisis. Porque cuando ese poder es amenazado, es cuando necesita reafirmarse e intimidar a través de la violencia para someter nuevamente el mundo a sus reglas.

La violencia de ciertos varones se nos aparece como una acción reafirmante que surge en respuesta a la afrenta que les causa la cultura de la igualdad, una cultura o movimiento que viene a desarmar las formas tradicionales de poder, y está dirigida a privar a los hombres de los privilegios consolidados y creídos como correctos o naturales.


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