Oxímoron: "Se renueva la conducción de la CGT"

La CGT cambia autoridades, pero está lejos de renovar la dirigencia. Lo que no hay a la vista es un plan de democratización sindical, ni indicio alguno de que haya oportunidad de plantear que en los gremios haya representación de las minorías y alternancia.

La noticia de la mañana porteña intenta confirmar un imposible: "La CGT renueva su conducción". Lo que ocurre, en realidad, es la puesta a la vista de un Tetris constante, en el cual algunas piezas caen acomodadas y otras, fracasan al querer encajar en la conducción, pero que siempre están y no se renuevan.

La "novedad" que sostienen es que habrá un triunvirato, que sumaron nuevas secretarías como para contener a todos y no aportar a rupturas. Es una forma de sostener un nivel de conflictividad en su justa medida y dentro de esas cuatro paredes.

El poder económico de los sindicatos es subyugante y parece tener la fórmula de la eterna juventud, ya que -como también suele ocurrir en grupos empresarios, aunque más sometidos a sistemas de blanqueo y control que los gremios- sus dirigentes permanecen al frente durante muchas generaciones, con una capacidad propia de Hughlander, aquel que solo podía morir si lo graban la dificultosa tarea de cortarle la cabeza.

No hay noticia en torno a la CGT, salvo que la disputa interna del Justicialismo empieza a cuajar allí, unos días antes de conocer los resultados del domingo próximo.

Vuelven los Moyano, un consorcio económico político y gremial autónomo, capaz de apoyar o quitarle el respaldo a Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri o Alberto Fernández, y permanecer así y todo en pie. Moyano hasta tiene un partido político, por si le hiciera falta a alguien para conformar algún frente. Pero no es el único. Pocos saben que el presidente Fernández tiene una fuerza propia en asocio con Héctor Daer, del gremio de la Sanidad. Se llama Partido del Trabajo y la Equidad (abreviado como ParTE o PARTE). Se autodefine como "progresista" y fue fundado en la ciudad de Buenos Aires el 24 de mayo de 2012, pero que recién obtuvo su registro como fuerza política nacional el 15 de mayo de 2017.

Y lo tiene también Hugo Barrionuevo y Graciela Caamaño. En todos los casos, con gremios/empresas más regidos por sus estatutos internos que por la legislación externa y general para todo el resto de los argentinos.

Lo que no hay a la vista es un plan de democratización sindical, ni indicio alguno de que haya oportunidad de plantear que en los gremios haya representación de las minorías y alternancia.

Por lo tanto, la tal "renovación" de autoridades de la CGT no es más que "el juego de la silla", y poco más que eso.



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