Autonomía municipal: el oficialismo acelera una reforma contrarreloj
Con el objetivo de lograr media sanción antes del recambio legislativo del 6 de mayo, la UCR busca dictamen en comisiones este martes para votar el proyecto mañana en el recinto. La oposición, en pie de guerra, y las fisuras internas en el radicalismo marcan un debate tenso.
La Legislatura de Mendoza atraviesa horas decisivas. Este martes, el oficialismo provincial ha iniciado una carrera contrarreloj para concretar uno de los hitos legislativos más importantes de la gestión: la enmienda constitucional del artículo 197 para consagrar la autonomía municipal en los 18 departamentos de la provincia.
La hoja de ruta del bloque radical es clara y agresiva en términos de tiempos políticos: obtener hoy mismo el dictamen en la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales (LAC) para llevar el proyecto al recinto este miércoles. La urgencia responde a una fecha clave: el 6 de mayo, día en que se producirá el recambio legislativo, lo cual obligaría a reiniciar las negociaciones en un escenario parlamentario distinto.
Los ejes del proyecto
La iniciativa, que busca saldar una deuda histórica derivada de la reforma constitucional nacional de 1994, propone un marco de autonomía "tutelado" y restringido. Sus puntos centrales son:
-Autonomía opcional: Los municipios no están obligados a adoptar este régimen. Aquellos que decidan hacerlo podrán redactar su propia Carta Orgánica, mientras que el resto podrá continuar bajo la Ley Orgánica de Municipalidades (Ley 1079).
-Prohibición impositiva: Para tranquilizar a los contribuyentes y evitar una escalada de presión fiscal, el texto prohíbe explícitamente que las comunas creen nuevos impuestos, limitando su capacidad recaudatoria a tasas por servicios, derechos y contribuciones por mejoras.
-Seguridad jurídica: Se garantiza la coparticipación provincial para asegurar la solvencia de las arcas municipales, manteniendo las competencias del Tribunal de Cuentas y el Fiscal de Estado.
Un escenario complejo: boicot opositor y disidencias internas
El avance del oficialismo, liderado por el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés "Peti" Lombardi, no está exento de fricciones. El panorama político presenta dos frentes de conflicto que amenazan la legitimidad del proceso.
En primer lugar, la ausencia del peronismo. La bancada opositora ha adoptado una estrategia de "silla vacía", abandonando las comisiones en protesta por el conflicto de poderes que se dirime en la Corte Suprema de Justicia respecto al avance de San Rafael en la creación de su propia Carta Orgánica. Para el PJ, el tratamiento legislativo es inoportuno mientras exista un litigio judicial en curso. Esta ausencia permite al oficialismo avanzar con dictamen propio, pero deja el proyecto sin un consenso político mayoritario.
Ver: La Corte frena el avance de la autonomía en San Rafael
En segundo lugar, las diferencias dentro de las filas radicales. A pesar de la disciplina partidaria, varios intendentes de peso, entre ellos el capitalino Ulpiano Suarez, han manifestado reparos respecto al proyecto original. El punto de conflicto es la "ratificación legislativa": el proyecto exige que las futuras Cartas Orgánicas redactadas por los Concejos Deliberantes deban ser aprobadas por la Legislatura provincial. Para los jefes comunales, este paso es un filtro innecesario que burocratiza la autonomía y le resta poder real a los municipios.
Ver: Autonomía municipal: Suárez pidió cambios y reclamó un nuevo reparto de recursos
Si el oficialismo logra su cometido este miércoles, el proyecto pasará al Senado. En el radicalismo se baraja la posibilidad de incorporar las modificaciones solicitadas por los intendentes directamente en la Cámara Alta. De ocurrir esto, el expediente debería retornar a Diputados para una ratificación final, un movimiento que, aunque dilataría los tiempos, garantizaría un mayor consenso interno antes de la votación definitiva.
Ver: Cuál es la discusión de fondo detrás del "ruido" por la autonomía municipal
Por ahora, la Legislatura mendocina es escenario de un pulso de poder donde la celeridad política choca con las demandas de mayor libertad de gestión por parte de los municipios y el cuestionamiento jurídico de la oposición. Las próximas 48 horas serán definitorias para determinar si Mendoza logra, finalmente, consagrar la autonomía de sus gobiernos locales.