Emir Félix: "Cuando le bajás el precio a la enfermedad, después es difícil explicar que hay que quedarse en casa"

El intendente de San Rafael se refirió a su relación con el Gobierno de Suarez y las críticas que recibió por haber mantenido restricciones más duras. Dijo que la crisis actual está "muy lejos" de ser como la de 2001.

"Yo entiendo que para el gobernador es una situación difícil, lo que pasa es que cuando uno le vive bajando el precio a la enfermedad, después es muy difícil explicar que la gente se tiene que quedar en casa", planteó el intendente de San Rafael, Emir Félix, ante la complicada situación sanitaria que atraviesa Mendoza y que, en sus palabras, requeriría tomar otro tipo de medidas a las que ha ido implementando el gobernador Rodolfo Suarez.

En este punto, Félix consideró que "tendríamos que tener bien en claro lo que está pasando y mostrarlo, como las dificultades para llegar a una cama de hospital. Son situaciones que el gobierno debe visibilizar más. No se trata de una campaña del medio, sino de responsabilidad y conciencia". "Va a haber que tomar medidas antipáticas, pero es una manera de gobernar. No se puede gobernar con medidas que solo le caigan bien a la gente", agregó.

En una entrevista con Memo vía Instagram, Félix se refirió a la situación sanitaria de su departamento, habló de su relación con el gobernador, se extendió sobre la situación interna de su partido, respondió sobre el futuro de San Rafael a partir de 2023 (él dejará de ser intendente) y otros temas. Repasá la entrevista completa en texto y video:

-¿Cuál es la situación sanitaria de San Rafael?

-Todavía estamos bien, sin colapsar, pero vemos que en los próximos días vamos a tener problemas, te estoy hablando de siete u ocho días. Hay mucho personal sanitario contagiado, aislado o en cuarentena, también en el sector privado. Estuve hablando con directores de clínicas que te dicen "tengo dos respiradores libres, pero tengo 60 personas internadas en terapia intermedia y posiblemente tengan que ocupar un respirador". Todavía no hemos llegado a un número que nos haga colapsar. Nosotros empezamos a aumentar los casos en octubre, el sur viene retrasado, pero evidentemente va a crecer; intentábamos ganar tiempo para ver si hay algún tratamiento adecuado que nos permita liberar camas. A los primeros infectados hidroxicloroquina y hoy en día no se utiliza. Esperemos que salga un tratamiento que sea efectivo para que la situación sea mejor.

-¿Cómo se preparan? ¿Están coordinando acciones con el Ministerio de Salud?

-Lo que hablamos con Nación y Provincia es tratar de conseguir el testeo lo antes posible. Los médicos suelen decir que un paciente 'llegó incendiado', tarde, con problemas. Por eso estamos poniendo en marcha un laboratorio más en San Rafael para detectar lo más temprano posible la enfermedad. Estamos haciéndolo con el gobernador para poder testear más. Queremos tener un laboratorio más para aquellos que han tenido contacto estrecho.

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-Otra complejidad de San Rafael es un amplio territorio con distritos muy lejanos entre sí.

-Andá un poco más lejos, pensá en Malargüe y General Alvear, porque el Schestakow es el hospital cabecera de los tres departamentos. Todo el interior de la provincia tiene una dependencia sanitaria del Gran Mendoza y cuando no puede atendernos, empiezan las complicaciones. El solo hecho que no pueda atender enfermedades de otro tipo, ya nos genera problemas. Siempre se me criticaba por las restricciones, pero tenían que ver con las limitaciones sanitarias. Nosotros vivimos pagando viajes, con fundaciones, de pacientes que tienen que ir al Notti y otros hospitales del Gran Mendoza. Si eso se corta, estamos complicados.

-Recibiste muchas críticas por la postura de San Rafael.

-La ministra de Turismo (Mariana Juri) me castigó muy duro y en la Legislatura también. Logramos algo muy importante: demorar el ingreso explosivo de la enfermedad, lo que nos permitió que el Gobierno provincial resuelva la situación sanitaria en el sur. Nosotros hemos estado ayudando con una atención primaria, atendiendo a la gente que se aísla, trabajando con nuestros rastreadores. Hemos utilizado un modelo alemán e italiano, donde cuando nos llega el dato de un infectado, 50 personas empiezan a trabajar hablando con los familiares, solicitando información de vínculos estrechos, averiguando adónde trabajan, hablando con el dueño del comercio para que se aísle al resto de los empleados... Hemos tratado de copiar lo que hace Europa que viene dos meses adelante nuestro, no vamos a inventar nada.

-Hubo idas y vueltas esta semana con la habilitación de reuniones familiares. ¿Te habían adelantado algo?

-No. Yo entiendo que para el gobernador es una situación difícil, lo que pasa es que cuando uno le vive bajando el precio a la enfermedad, después es muy difícil explicar que la gente se tiene que quedar en casa. Tendríamos que tener bien en claro lo que está pasando, mostrar las dificultades para llegar a una cama, son situaciones que el gobierno debe visibilizar más. No se trata de una campaña del medio, sino de responsabilidad y conciencia. Acá, si para evitar llegar a fase 1 tenemos que tratar de no desordenarnos, habrá que hacerlo. Y va a haber que tomar medidas antipáticas, pero es una manera de gobernar. No se puede gobernar con medidas que solo le caigan bien a la gente.

-¿Por qué cuando la situación epidemiológica se complicó más pediste habilitar el turismo interno?

-San Rafael tiene una conectividad de familiares con el Gran Mendoza muy grande. Hemos sido muy migratorios, tanto San Rafael como General Alvear. Eso hace que los fines de semana entren 1.500, 2.000, 3.000 autos para visitas familiares. Nosotros estábamos buscando un sistema de contención con el máximo cuidado, cuando el gobernador abrió las visitas familiares en toda la provincia. Entonces, no tenía sentido tener parados a los prestadores turísticos que estaban en dificultad, si igual vamos a tener ingreso grandísimo del Gran Mendoza. Ya perdía sentido nuestra postura.

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-¿Cómo viste esta disputa reciente que hubo entre Nación y Provincia?

-Muy sorprendido. Mendoza está pasando un momento muy difícil, no hay que buscar problemas donde no hay. Adelantar que "no nos van a meter en fase 1" buscando el apoyo popular con algo que no existe, es un problema. Fue un gran error, al igual que echarle la culpa a las redes sociales. Si (Suarez) decía que era un mal entendido, hubiera quedado mejor.

-Lucas Ilardo y Santiago Cafiero han criticado a Suarez por decir en público lo contrario a lo que manifiesta en privado. ¿Te consta?

-Cuando me pase eso no voy a hablar nunca más en privado. Cuando alguien dijo que los peronistas decíamos una cosa en público y otra en privado, no hablé más en privado con esa persona. 

-¿Era Cornejo esa persona?

-Sí, en su momento lo dijo, y lo mejor en esos casos es no hablar más. Con Suarez no me ha pasado: me ha dicho en privado lo mismo que ha dicho en público, aunque no hemos estado de acuerdo a veces. Por ahí lo que dicen (Ilardo y Cafiero) tiene que ver un poco con que Suarez no dice públicamente en qué estado recibió la provincia.

-¿Qué diferencias destacás entre Suarez y Cornejo?

-Son odiosas las comparaciones. Me parece que todos tenemos que mejorar en una situación donde la sociedad nos reclama que seamos mejores. Suarez es un tipo de bueno trato, aunque no lleguemos a un acuerdo. Es una persona no agresiva, y eso es muy importante en el ámbito de la democracia. Con los periodistas igual, Suarez tiene un mejor trato que Cornejo.

-¿Estamos en una situación crítica como la de 2001?

-Esto es como una tormenta: empieza a llover ahora pero se viene formando desde hace rato. Este gobernador y este presidente recibieron una provincia y un país en default. Llamale como quieras, es default, cuando estás en imposibilidad de pago, estás en default, o cuando admitís que no estás en condiciones de pagar, también. Cuando el Gobierno nacional tenía que renegociar un endeudamiento que estuvo más vinculado a la fuga de capitales que a la inversión, cae una pandemia que demanda un gasto público importantísimo, y se convierten en una tormenta perfecta para una economía complicada. El Gobierno nacional tenía que remontar un Ministerio de Salud que no existía más y estaba quebrado, y sumale que el sector privado de la salud también estaba complicado. Pero la Argentina ha salido de problemas más grave; esto no es ni cerca el 2001. El 2001 fue grave en serio, hoy hay un gobierno que recién asume, que está entero. Hay fuerza institucional y por más que sabemos que hay una grieta, vamos a salir de esta situación.

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-¿Qué opinás de la reaparición pública de Macri?

-Macri le venía echando la culpa a la política, y las macanas las hacían en el Ministerio de Economía con órdenes de él. Macri habla de que no fueron buenos comunicando, cuando fueron los mejores comunicando. Fueron peores en economía. 

-¿Anabel Fernández Sagasti es quien lidera el peronismo?

-Los liderazgos se van construyendo, no se otorgan ni se dan. Anabel está construyendo un liderazgo y es importante. Todos buscamos liderar, es una realidad del peronismo y la política. Cuando esto no se consigue, aparecen los emergentes, que también buscan posibilidades de liderar. El peronismo es una búsqueda incesante, "cada peronista tiene su bastón de mariscal guardado", decía el general. Los liderazgos tendrán que ver con la capacidad de construcción de cada uno de los peronistas para llevar el liderazgo del peronismo. Hoy por hoy, ese liderazgo está en construcción, Anabel está haciendo su trabajo muy bien, y hay otros compañeros intentando llevar liderazgos adelante.

-¿Han hablado quién va a ser el nuevo presidente del PJ? ¿Será Flor Destéfanis (intendenta de Santa Rosa)?

-Hemos hablado cómo ir resolviendo la situación del peronismo, pero con los problemas que tenemos, los quilombos que estamos teniendo, hablaría mal de nosotros estar discutiendo cuestiones del partido. Nos vamos a poner de acuerdo, no tengan dudas. Si le toca ser a Flor, en buena hora. Estaremos abiertos a escuchar propuestas.

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-Recientemente, el PJ nacional pidió por la reactivación de la mina de uranio Sierra Pintada, de San Rafael. ¿Estás de acuerdo?

-Dijimos siempre que no hablaríamos del tema hasta que no se termine la remediación ambiental. Acá no se habla hasta que no se resuelva eso. Pero la población de San Rafael se volcó a la calle en contra de la minería y yo voy a respetar la decisión del pueblo de San Rafael. De la misma manera que soy respetuoso con el pueblo de Malargüe, también lo soy con mi pueblo y el de los demás departamentos para que decidan en autonomía si quieren o no este tipo de minería. Hoy por hoy no están dadas las condiciones para ponerse a hablar del tema.

-Pero cuando termine la remediación ya no serás intendente, ¿a quién le tocará resolverlo?

-A un peronista, no tengas ninguna duda. Tenemos un equipo de trabajo muy lindo y son varios los que tienen pretensiones y están preparados para llevar el gobierno municipal adelante. Vamos a ver quiénes se encuentran en mejores condiciones. Somos un municipio sin deudas, intacto, muy bien financieramente. El que sea va a tener la oportunidad de llevar adelante una gran gestión.

-¿Puede venir de la Legislatura el candidato a intendente del PJ en 2023?

-Es muy amplio, hay legisladores capacitados para ser intendente, hay concejales capacitados, hay funcionarios nacionales capacitados también. Uno de los problemas de Mendoza es que cada gobernador piensa en sus cuatro años, es lo que ha venido pasando, entonces en algunos casos dejan deudas exageradamente más grande, por ejemplo. Y los municipios que mejor están son los que sostienen un equipo de gestión pública durante mucho tiempo, al igual que en provincias vecinas.

-Sumo a un diputado nacional que también podría ser candidato a intendente (su hermano Omar Félix, ex jefe comunal de San Rafael entre 2003 y 2009).

-También puede ser, claro.

-¿Estás de acuerdo con la restricción a la reelección de intendentes?

-Si no hubiera sido para buscar ventaja electoral, podríamos haber hablado con otra lógica. Hay muchas tendencias sobre esto; unos apuntan a que el pueblo es soberano y otros a que son buenos los cambios, aunque en algunos casos demostraron lo contrario. Hay muchísimos ejemplos en esta provincia. Es bueno que tengan limitaciones los cargos públicos, todos los cargos públicos, en la Justicia también, entes de control también.

-¿No se condicionaría a los jueces, algunos fallos, si se les exige una renovación de cargos?

-¿Y la política no? La política también se puede ver condicionada. Si alguien hizo bien su trabajo, si un juez ha tenido pocos fallos dados vuelta, no tiene por qué temer. Pero sabemos que hay juzgados que funcionan muy bien y otros que no funcionan. Tenemos que entender que hay que buscar eficiencia en todos los órganos del Estado. El que no la tiene, no debe seguir.

-¿En qué lugar te ves en 2023?

-Tenemos que ser cuidadosos, tenemos que levantar la provincia y el país, tenemos que concentrarnos todo en eso. Yo no fui intendente para ser otra cosa, yo quise ser intendente para trabajar de intendente, después veré. Hoy estoy dedicado a ser intendente. Aquellos que lo usan de escalón, dejan muchas cosas en el camino. Yo trabajo con vocación y pasión, no quiero ponerme a mirar otra cosa. Tenemos que ayudar al gobernador y al presidente a salir adelante.

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