Por qué Donald Trump seguirá siendo presidente

Hay análisis y modelos predictivos que contradicen a todas las encuestas que, en Estados Unidos, dan triunfador a Joe Biden en tres semanas. Aquí, el planteo en torno a por qué podría ganar nuevamente Donald Trump.

No hay ninguna encuesta que avale hoy la idea de que Donald Trump vaya a imponerse en las elecciones que se realizarán en tres semanas en los Estados Unidos y luego, gane también en el colegio electoral, condición fundamental para continuar como inquilino de la Casa Blanca. Hoy es Joe Biden el emergente de la campaña electoral en medio de la pandemia y a cuyo "inminente triunfo" le cantan loas con mucha facilidad. Sin embargo, hay algunos pronósticos que le dan por triunfador en una especie de "voto vergonzante" como el que la Argentina conoció con el "yo no lo voté" a Carlos Saul Menem.

El politólogo Helmut Norpoth advierte que Trump derrotará a Joe Biden en noviembre. Le da al actual presidente un 91% de posibilidades de ganar las elecciones. Con un margen inequívoco de 362-176 en el Colegio Electoral. La apreciación se contrapone a muchas encuestas que no perciben que Trump repita en la Casa Blanca.

Lo de Norpoth no es nuevo. Con su "modelo primario" ha acertado cinco de las últimas seis elecciones presidenciales. Asimismo proyectó el resultado en todas menos 2 de las últimas 27 contiendas, según reseñó The American Spectator.

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Este modelo, que se enfoca en las primarias, es la diferencia clave con los basados en encuestas de opinión. Se trata de una representación estadística de las elecciones presidenciales de Estados Unidos basada en datos que se remontan a más de un siglo. En 2020, el modelo proyecta una victoria de Trump. Le da al presidente en funciones un 90% de posibilidades de ser reelegido de manera aplastante. Todo lo contrario de lo que anuncian las encuestas.

En una publicación de la Universidad Stony Brook, de Nueva York, se explica el trasfondo del análisis de Helmut Norpoth y Trump. Con el "modelo primario" predijo correctamente 5 de las últimas 6 elecciones presidenciales. Solamente no acertó la elección de 2000 en la que George W. Bush derrotó a Al Gore y los comicios de 1960 en los que John F. Kennedy derrotó a Richard Nixon. Dos votaciones extremadamente parejas y polémicas, empañadas por acusaciones de inexactitudes en la votación.

Norpoth comenzó a trabajar en su modelo después de las elecciones presidenciales de 1992, y lo puso a prueba por primera vez en 1996. "Mi primer pronóstico fue la elección en la que Bill Clinton fue reelegido para un segundo mandato. En ese momento se consideró exagerado predecir una victoria de Clinton, estuvo bastante mal en su primer mandato".

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Por su parte, Andrew Hammond, ayer, en Arab News, para Medio Oriente tomó en parte estas predicciones de Norpoth para dar por triunfador a Trump. Analizó que "el cambiante estado de ánimo político del país se mostró ya en febrero de 2016, cuando Trump y el senador socialista Bernie Sanders ganaron fácilmente sus respectivas primarias de New Hampshire. El tamaño de sus victorias, que a muchos les habría parecido inverosímil sólo un año antes, mostró el atractivo de ambos candidatos percibidos como 'externos'" al sistema y por lo tanto, los rodeó la posibilidad de ser empujados por un voto antisistema que no detectan las encuestas. Hoy los demócratas no tienen a Sanders, sino a Joe Biden que es el más del representante de establishment o "Washington", como se lo simplifica en los análisis estadounidenses.

Hammond, integrante de LSE IDEAS en la London School of Economics, planteó en favor de la posibilidad de que Trump repita en el cargo que "las marcadas divisiones demográficas, ideológicas y culturales en el electorado parecen intensificarse en el momento en que la población estadounidense se ha vuelto más diversa que nunca. Aproximadamente uno de cada tres votantes elegibles este año será hispano, asiático u otra minoría racial", indicó.

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Y agregó como fundamentación a su convicción: "Lo que subraya este profundo cambio demográfico es que Estados Unidos está en una trayectoria para convertirse, probablemente a mediados de este siglo, en una nación mayoritariamente no blanca. Al mismo tiempo, hay un rápido envejecimiento del electorado. Si bien estas tendencias generales probablemente no ayudarán a Trump en las elecciones de este año, dada su retórica antiinmigrante, no se puede descartar que su base enérgica de partidarios antisistema lo lleve a un segundo mandato en la Casa Blanca

".

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