Marcelo Mazzitelli, obispo auxiliar de Mendoza: Cómo y cuándo la Iglesia se separa financieramente del Estado

"El aporte del Estado significa aproximadamente un 5% de la economía de la Iglesia", señaló el obispo auxiliar de la Iglesia Católica en Mendoza, Marcelo Mazzitelli en diálogo con Memo. En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la Comisión para el Sostenimiento de la Acción Evangelizadora de la Iglesia. Cómo paso a paso se despegan del sostenimiento estatal.

  • La Conferencia Episcopal Argentina es la máxima autoridad de la iglesia católica en el país. Hay dos obispos vinculados con Mendoza que son activos participantes de las decisiones y ellos se enfrascaron en una tarea crucial: buscar formas para sostener al culto, sin que se involucre al Estado presupuestariamente y, además, renunciando paulatinamente a los aportes estatales.
  • Los religiosos, están logrando, sin estrépito, desvincular a la Iglesia del Estado y cubrir sus gastos, inclusive pagando el Impuesto a las Ganancias.
  • Uno de los obispos fue el que salió al frente cuando el gobierno de Mauricio Macri embistió quejándose, por intermedio de su jefe de Gabinete, Marcos Peña, contra los fondos presupuestados para el culto católico. Se trata del mendocino Sergio Buenanueva, actualmente obispo de San Francisco, Córdoba.
  • El otro no es mendocino de nacimiento, pero se desempeña como obispo auxiliar en este momento, y es Marcelo Mazzitelli y como representante regional ha tenido un notorio protagonismo en esta decisión que la política, a pesar de que muchas veces lo gritó a cuatro vientos, no lo supo, no quiso o no pudo realizar.
  • Hablamos con él para conocer más detalles de la iniciativa que ya está en marcha y que se llama Proyecto Fe.
  • Mazzitelli en la ciudad de Buenos Aires el 25 de junio de 1960 y fue ordenado sacerdote en la catedral de San Isidro, el 15 de diciembre de 1989 de manos de Jorge Casaretto. Fue elegido obispo titular de Pauzera y auxiliar de Mendoza, el 10 de noviembre de 2017 por el papa Francisco. 
  • Recibió la ordenación episcopal el 29 de diciembre de 2017 en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, por Mons. Dante Braida, administrador apostólico sede vacante de Mendoza (coconsagrantes, Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y Jorge Casaretto, el obispo emérito de San Isidro). En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la Comisión para el Sostenimiento de la Acción Evangelizadora de la Iglesia.

  • - ¿Cómo hicieron y con quiénes interactuaron para avanzar en la implementación de mecanismos propios y tecnológicos que les permitan afrontar independientemente del Estado del soporte de la Iglesia?

- El primer paso fue crear desde la Conferencia Episcopal una comisión que asumiera la elaboración de propuestas para avanzar en la reforma económica de la Iglesia. Frente al planteo político de cuestionamiento por los aportes del Estado a la Iglesia, que en realidad quedaron diluidos por la inflación, constituyendo un porcentaje mínimo al sostenimiento del culto, se tomó la decisión de una renuncia de manera gradual a dichos aportes. Unido a esto último se empezó a trabajar para generar un fondo solidario para ayudar a las diócesis más necesitadas estableciendo criterios de aportes y distribución.

Un segundo momento consistió en plantear una reforma económica que permitiera el sostenimiento de la misión de la Iglesia que no es solo el culto, sino también las obras con que expresa su fe aportando al bien común de la sociedad; tal vez lo más conocido es Caritas con una gran exigencia y demanda hoy por una pobreza que crece, pero hay otras dimensiones que hacen a la misión como la educación, la formación, la asistencia a los enfermos, además de lo que significa el mantenimiento de los edificios y templos.

Colaboró con la comisión que está integrada por obispos delegados regionales (yo lo soy por región Cuyo), un equipo de laicos de cualificada profesionalidad, con los que se emprendió un trabajo de diagnóstico y de encuestas que apuntaron a determinar cuál era el vínculo entre la Iglesia Católica y a la sociedad argentina, señalando como primer dato el desconocimiento de la a acción de la Iglesia. El camino recorrido a partir del trabajo realizado con la colaboración de la consultora Voices y la agencia de comunicación digital Casa Kiev concluyó en el programa FE.

El programa no parte de un pedido de donación sino de visualizar la misión de la Iglesia de manera federal, para que aquellos que se sienten identificados con los valores de la fe cristiana puedan aportar para el sostenimiento de dicha misión. Un punto importante es que el programa no se apoya en una abstracción general "la Iglesia", sino que cobra rostros, comunidades, obras llevadas a cabo por los miembros de la Iglesia, laicos/as consagrados/as, sacerdotes, de todas las diócesis del país.

Es importante lo comunicacional, el uso de tecnologías digitales, la transparencia y hacer sencillo el poder donar, sin embargo, lo esencial está en ser instrumentos de solidaridad y esperanza, sobre todo en tiempos de crisis como el que vivimos. Todo el camino emprendido y a recorrer lo vivimos desde la fe, teniendo conciencia que Jesús camina con nosotros.

Todo esto refleja un modo nuevo de trabajar sostenidos por los valores del Evangelio.

  • - ¿Cómo hacen las jurisdicciones más pobres para obtener recursos, cuando probablemente sus fieles no estén en condiciones de aportar lo mismo que en ciudades pobladas y activas?

- Es una buena pregunta. Hoy las diócesis o prelatura más pobres sin dejar de tener sus propios ingresos que expresan el porte de los más pobres desde una conciencia de pertenencia y corresponsabilidad en la misión, tienen la ayuda de fundaciones eclesiales de otros países como Adveniant y Aid to the Church in need de católicos alemanes, reciben también aportes por las colectas nacionales como la de Caritas o Mas por Menos por ejemplo. Sin dejar de vivir de manera sostenida en la necesidad.

Aquí está el desafío que señalaba al principio de crecer en una conciencia de una solidaridad intraeclesial. En no pocos casos se trata inclusive de compartir desde la propia pobreza.

  • - ¿Qué relación siguen teniendo con el Estado y cuánto representa aun hoy su aporte, qué gastos cubren?

- Como señalé se está efectivizando una renuncia gradual a los aportes del Estado, que consiste en un aporte a los obispos que en realidad es para la diócesis, un aporte por seminaristas y otro a parroquias de fronteras. Renuncia que está en proceso.

En términos generales el aporte del Estado significa aproximadamente un 5% de la economía de la Iglesia, aunque varía en las distintas diócesis. Hay que tener en cuenta que son montos que no se han actualizado y que con la inflación de nuestro país (en el 2019 fue del 53,80%, al 31/el índice de inflación interanual fue del 42,40% y el de inflación acumulado del año 15,89 %) han quedado cada vez más reducidos.

  • - ¿Hay una fecha prevista para la "independencia total"?

No hay una fecha marcada. En un clima de diálogo con funcionarios del gobierno se transita un proceso en el que nos urge llegar a esa instancia.

  • - ¿Cómo han reaccionado los fieles en Mendoza y cuánto ha crecido el aporte desde estas nuevas formas de colaboración?

- Todo este camino emprendido de concientización del sostenimiento de la misión de la Iglesia se vio desafiado por la cuarentena impuesta por la pandemia que sufrimos como humanidad, sin embargo la respuesta de los laicos ha sido de suma generosidad preocupándose en hacer llegar por distintas vías aportes que permitan el sostenimiento de las comunidades parroquiales, es un desafío permanente porque la crisis económica está golpeando a todos los sectores y la situación de la cuarentena se prolonga generando mucha incertidumbre que barre con toda previsibilidad.

  • - ¿Cuáles son sus esperanzas en torno al tema en el país y Mendoza?

- Soy un hombre de fe, por lo tanto, creo en la acción de Dios en nuestro caminar, pero también confío en el hombre que se abre a los valores y se compromete con ellos. Si trabajamos por construir una red de solidaridad, los católicos podremos sostener la misión de la Iglesia aportando desde nuestra identidad, para contribuir al bien común de la sociedad sumándonos al obrar de los creyentes de otros credos, a los no creyentes y personas de buena voluntad para construir una sociedad mas justa y mas fraterna, puede sonar a una utopía, pero para nosotros es una misión.

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