Pete Buttigieg, el alcalde de un pueblo que quiere ser presidente

Es gay, millennial, dirige el gobierno de un pueblo militar y fue la sorpresa demócrata, ganándole al preferido, Bernie Sanders.

El caótico recuento de los caucus de Iowa dejó en las sombras la victoria de Pete Buttigieg, quien se impuso por poco, pero ganó al fin, ante el veterano Bernie Sanders, el preferido demócrata, en la primera batalla de las primarias de ese partido. De paso, descolocó a otro de los grandes favoritos, el exvicepresidente Joe Biden.

El resultado en el estado de Iowa con el triunfo de Buttigieg fue toda una sorpresa. Pero Barack Obama ya deslizó tras las elecciones de 2016 que el futuro del Partido Demócrata para volver a la Casa Blanca pasaba por los jóvenes. El expresidente citó entonces sólo dos nombre como "líderes prometedores": Kamala Harris -que ya ha renunciado a la carrera electoral- y Pette Buttigieg, popularmente conocido como 'mayor Pete'.

South Bend, Indiana.

El ganador de Iowa es todo lo opuesto a Donald Trump. Tiene 38 años, es abiertamente homosexual y sirvió como militar en la guerra de Afganistán. Hasta que decidió dar el paso, fue el alcalde de la ciudad de South Bend, en Indiana, y sólo los vecinos de esa localidad de poco más de 100.000 habitantes le ponían cara. Ahora es el nuevo favorito para enfrentar a Donald Trump.

Llegó al gobierno local en 2011, con 29 años y el apoyo del 74% de los votos de esta ciudad. Con solo 32 años, se convirtió en el primer edil enviado a servir durante seis meses al frente, en Afganistán, durante su mandato municipal. Fue en 2014 y dejó la localidad asegurando que "a excepción de algunas mejoras pendientes en su casa, nada se detendría en la ciudad" mientras él estuviera fuera.

Su historia y su perfil no pueden ser más millennial. Por ejemplo, en 2018 se casó con su novio, Chasten Glezman, de 29 años, retransmitiendo la ceremonia por Youtube. Se conocieron a través de la aplicación de citas Hinge en agosto de 2015 y conversaron por FaceTime durante semanas antes de quedar en persona. Tuvieron la primera cita en septiembre y en diciembre ya vivían juntos.

De convertirse en presidente, no sólo no llevaría una primera dama a la Casa Blanca. Sería el primer candidato que además de haber salido del armario es un veterano de guerra de Afganistán.

Su candidatura quiere explotar la renovación generacional que representa. De hecho, conectar con los jóvenes está siendo uno de los pilares de su campaña. Entre sus mensajes más repetidos: apelar a que su generación gana menos que la de sus padres, acabar con los tiroteos en las escuelas o la lucha contra el cambio climático.

De hecho, su apuesta por el tema generacional y su posición de moderado frente a Warren y Sanders (con perfiles más de izquierdas) han funcionado en este primer asalto de las primarias demócratas. La victoria en Iowa no le garantiza nada a Buttigieg pero será un gran empujón para su campaña que se traducirá también en más fondos y más presencia mediática. 

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