Fórmula 1 en Argentina: a 10 años del papelón de Cristina Kirchner (y Meyer)

Hace 10 años, la entonces presidenta anunció -y dio por confirmada- la presentación de la Fórmula 1 para 2013, en un circuito callejero de Mar del Plata que nunca funcionó. Hoy, algunos echan a rodar que la máxima categoría del automovilismo mundial podría desembarcar en Argentina.

"Vamos a tener Fórmula 1 en Argentina durante tres años", anunció la expresidente Cristina Kirchner el 14 de marzo de 2012, luego de recibir a los argentinos que se habían destacado en la edición del Dakar de ese año, entre los que estuvo el mendocino Lucio Álvarez. Diez años después, nada de eso ocurrió.

La entonces presidenta dijo que habría un Gran Premio de la República Argentina en 2013, 2014 y 2015, coincidiendo con sus últimos tres años de gobierno, y que el escenario sería un hipotético circuito callejero de Mar del Plata que nunca llegó a funcionar. Y hasta arriesgó una fecha: comienzos de diciembre, por lo que el campeonato podía definirse en el país.

Pero lo más llamativo de aquel anuncio, o lo que quedó en el recuerdo de los más memoriosos, fue que en medio de un entusiasmo generalizado y tras confirmar la llegada de la Fórmula 1 a Argentina, Cristina Kirchner miró a quien era ministro de Turismo, Enrique Meyer, y le disparó: "Mirá que si no sale te mato, no te va a salvar nadie". 

La Fórmula 1 no desembarcó en Argentina ni en 2013, ni 2014 ni 2015, y Cristina no mató a Meyer, ni tampoco éste dejó el cargo, sino recién al final de la gestión kirchnerista. Todo eso, pese a que el funcionario había afirmado que "está todo listo" tras negociaciones quien era el mandamás de la Fórmula 1 en aquellos días, Bernie Ecclestone.

Basta con ver los escenarios en los que compite la Fórmula 1 y el nivel de inversión que ello implica para concluir en una milésima de segundo que la categoría no volverá a Argentina, al menos hasta que se modifique sustancialmente el estado de situación del país. Sin embargo, algunos siguen vendiendo espejitos de colores.

A comienzos de 2022, desde el Ministerio de Turismo y Deportes afirmaron que Matías Lammens y asesores iniciaron gestiones con Stefano Domenicali, el CEO de la F1. "El interés del Gobierno era ingresar al calendario 2023. Aunque las puertas se abrirían en 2024", fue la información que "le vendieron" a algunos portales de automovilismo.

Arabia Saudita, el último país en sumarse a la Fórmula 1, en 2021.

Al mismo tiempo, hubo quienes sugirieron la eventual sede para el virtual Gran Premio de la República Argentina: Termas de Río Hondo, pese a que no está homologado para recibir a la categoría. Así lo planteó, entre otros, el gobernador mendocino "nacionalizado" santiagueño, Gerardo Zamora, quien lo "puso a disposición".

El último Gran Premio de Fórmula 1 en la República Argentina tuvo lugar en 1998, y contó con la participación de un argentino: Esteban Tuero, con Minardi, quien tenía una aceptable performance hasta que un error de los mecánicos le hizo perder más de un minuto en boxes, impidiéndole la obtención de un resultado aceptable.

Fue en el autódromo de Buenos Aires, que en aquel entonces se lo conocía como "Oscar Alfredo Gálvez", antes de que le agregaran el nombre de su hermano Juan. Hoy en día, es un escenario que a duras penas puede recibir a la Fórmula 3 Metropolitana; en otras palabras, el nivel de inversión que requiere para ponerlo a punto para Fórmula 1 es monumental.

Eventualmente, ante una milagrosa recuperación económica, tampoco alcanzaría para que Argentina recupere el gran premio de Fórmula 1, ya que la cantidad de fechas son finitas y número de aspirantes a sumarse al calendario son muchos, incluidos países con mayor potencialidad.

El callejero de Mar del Plata

Tras el anuncio presidencial, se conocieron más detalles del Circuito Callejero del Atlántico. Mediría 5.000 metros y tendría 18 curvas. El tiempo de vuelta estaba estimado en un minuto y medio y la velocidad máxima, en 320 km/h. Tendría tribunas con capacidad para 80.000 espectadores.

La nueva etapa del Gran Premio de la Argentina iba a costar unos 40 millones de dólares por año La mitad la iba a aportar el Estado y el resto la empresa Time for Fun, que venía de organizar el Quilmes Rock y el Personal Fest. Y las obras del circuito las iban a solventar la Provincia y el municipio de General Pueyrredón.

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