Nacen los "proskos": ¿quiénes son los rebeldes del PRO?

Tienen la tranquilidad de haber construido una política de la negociación con todos: gobiernos feudales, empresas y políticos de todo el país. Y si el macrismo no los contuviera, podrían ser útiles para cualquier otro partido

Dispuestos a minarle el camino a Mauricio Macri y sus amigos dentro de su criatura, el PRO, un grupo de dirigentes que vio el esplendor de sus vidas políticas justamente convocados por él, lo combate.

En los últimos días, estos rebeldes, los "proskos" que no tienen nada de trotskistas en sus métodos salvo desconocer toda autoridad sobre ellos a escala política, se han dividido para ocupar la pantalla porteña al mismo tiempo.

Así, en diferentes canales en la hora pico de la noche, se fueron turnando Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y Nicolás Massot para decir lo suyo, mostrarse compactos y en plan de disputa del liderazgo a quien se le cruce por delante dentro del partido fundado por Macri y el empresario Nicolás Caputo en 2005.

Están convencidos de que hay macrismo más allá del elenco de siempre que financia la aparición de pocos nombres en las encuestas: Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y sus circunstancias.

Si pierden, no tendrían problema en hacerse peronistas. O retornar a la fuente, según como se mire. Frigerio estuvo al lado de Carlos Menem y Monzó de allí viene del peronismo y muchos dicen que nunca se fue, solo que cambia de máscaras según la ocasión.

De hecho, Rogelio Frigerio resucitó en Mendoza al viejo partido de sus antepasados, el MID, creado por Arturo Frondizi en 1964. Pero lejos de vincularse con el PRO local que domina Omar De Marchi, quien está detrás de Álvaro Martínez, se activó con la exdemócrata Josefina Canale, que ahora tiene el uso de la marca PDP, el Partido Demócrata Progresista nacido en Santa Fe en 1914 por dos dirigentes que hoy son más conocidos por las calles que llevan su nombre que por el recuerdo de su acción: Lisandro de la Torre y Joaquín V. González.

Macri detectó rápidamente la traición. En sus 12 horas de gobierno diario (antes de encender Netflix pasadas las 19 en Olivos) ya sabía que ese bloque lo desafiaba y tal vez hasta pensó que conspiraban contra el éxito de su gestión.

Pero fue Massot el que desnudó que, más allá de no quererlos, Macri los necesitaba. "Después de llegar al poder, el Poder Ejecutivo, sobre todo, empezó a girar sobre sí mismo con actitudes autorreferenciales y algo de prejuicio con el peronismo y con la coalición en general", declaró.

Y recordó "los elogios del propio Macri, principalmente para Rogelio, que siempre destacaba que era el ministro más presente en los medios y en la defensa de la gestión".

Massot hizo referencia a una anécdota de 2017 que da cuenta de que "el propio Presidente" le pidió que fuera a tres programas, "en ocasión de la defensa de la reforma previsional" y después le dijo: "Sólo los veo a vos y a Rogelio en los medios".


El raid mediático de los proskos

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