Clara Sarracina, una conocida voz de nuestra radio

Quisimos entrevistar a una locutora de gran trayectoria, que acompañó a los mendocinos tantos años, con su hermosa voz.

Alejandra Cicchitti

Clara Sarracina, es Técnica en Administración de Empresas, pero ha trabajado largamente como locutora en numerosas radios mendocinas: Nihuil, Nacional, Red 101, Ayer, Andina, Montecristo, Mitre. Fue además conductora de programas televisivos y ha ganado varios premios y distinciones gracias a su profesionalismo en 2003, 2005 y 2006.

¿Cómo fue que llegaste a la locución?

La locución apareció en mi vida sin que la hubiera planteado como profesión o vocación. Cuando éramos chicos jugábamos con mis hermanos a grabar programas que nosotros mismos inventábamos, pero en esa época representaba solamente un juego.

Mis estudios secundarios y terciarios se relacionaron específicamente con los números. Durante mi adolescencia formé parte de la Acción Católica Argentina (ACA) y como leía bien, las Hermanas Paulinas nos propusieron a Sergio "Coco" Grass y a mí, leer diariamente un pequeño pensamiento para el cierre de programación en Radio Nihuil, llamado "Un minuto de reflexión para ser mejores". Esa fue una primera aproximación.

En 1987, sucedió un hecho muy importante en mi vida: visitaría la Argentina, el Papa San Juan Pablo II. Y durante el acto que realizó en Mendoza, junto a Celia Astargo, Sergio Gras y Jorge Schindler tuvimos a cargo la animación de aquel momento histórico para nuestra provincia. Fue desde entonces que Coco Grass se empeñó en hacerme comprender, que debía dedicarme a la locución, porque veía en mí muchas condiciones. Y si bien yo lo tomaba como una locura, fue tanta su insistencia que finalmente me arriesgué y comencé a transitar ese sueño que empezaba a despertar en mí como algo real.

"1987. Junto a Jorge Schindler, Sergio Grass y Celia Astargo"

¿Y tus inicios en la radio?

Cuando comencé, en las FM sonaban voces femeninas porteñas, como la de Betty Elisalde o la de Nora Perlé, que se distinguían por la forma de expresarse y el tono de voz. Ambas representaban la locución con la que me identificaba, pero decidí no convertirme en una mera imitación, sino ser yo misma, auténtica, para que quien me escuchara pudiera sentirme de esa manera.

Empecé a golpear puertas en Radio Nacional y Radio Nihuil, sin mucho éxito. Un día surgió la posibilidad de hacer locución para un canal por cable del departamento de Maipú y fue allí donde di mis primeros pasos durante algunos años. Luego tuve una oportunidad interesante en Radio Montecristo, para reemplazar por dos semanas a otro grande, Javier Dellamaggiore. Esas dos semanas iniciales, se convirtieron en más de diez años. Mis programas: "Viaje a las estrellas" y "Montecristo city", los sábados y domingos, marcaron la memoria de muchos oyentes y también la mía.

"Quisiera remarcar la generosidad de varios de mis colegas, con los cuales aprendí y crecí mucho. Tampoco quiero dejar de mencionar que en cada lugar donde trabajé, el grupo humano fue fundamental para desarrollar mi tarea en un ambiente cordial y distendido"

¿A quiénes recordás haber entrevistado del mundo del arte?

Gracias a Dios he podido charlar con varios artistas, como Silvina Garré, César Banana Pueyrredón, Pedro Aznar, Pepe Cibrián, Carlitos Balá, Estela Raval, Tino Neglia, Pocho Sosa y muchos muchos más.

¿Alguien a quien recuerdes especialmente en el progreso de tu carrera?

Sin lugar a dudas a Gustavo Salgado, un gran creador y director de medios. Siempre me incluyó en sus proyectos y eso permitió que ganáramos premios a nivel nacional. Un gran gestor que logró llevar mi voz hasta San Juan, San Luis y San Rafael.

¿Alguna anécdota que quieras compartir con los lectores?

Antes, la forma que tenían los oyentes de comunicarse con nosotros, era a través de cartas. Llegaban muchas a la radio y generalmente las escribían personas mayores de 20 años. Una gran cantidad eran universitarios, quienes a partir de las 21 horas nos esperaban en el dial para sentirse acompañados. La gente nos agradecía la música y las palabras que les brindábamos.

Respecto a alguna anécdota de esos oyentes fieles, recuerdo una especialmente. Una mujer joven que me escuchaba siempre, me tenía al tanto de su vida personal. Se había casado y cuando llegó el día de dar a luz a su hija y antes de entrar a la sala de parto, pidió un teléfono para comunicarse con la radio. Dios quiso que en ese momento estuviera presente y habló conmigo para decirme que de alguna manera, ella sentía que estaba junto a mí en ese momento especial.

¿Alguna reflexión final?

Con el tiempo aprendí que para esta profesión no se necesita poseer una voz fantástica, sino tener qué comunicar y saber de qué modo hacerlo. Esto implica mucha pasión, compromiso, profesionalismo y respeto por el oyente.

La radio fue más que mi lugar de trabajo, fue y es una gran amiga, con quien puedo compartir todo tipo de momentos y emociones. Para finalizar quisiera dedicarle unos versos de Pablo Neruda:

AMIGA, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.

Amiga, no te mueras.

Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.

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