Argentina vs Chile: ¿para qué me sirven los dos billetes más grandes de mi billetera?

La inflación es tema en todo el mundo y nadie está ajeno. Una conversación que era propia de los argentinos ya es tema en todos lados, pero con diferentes matices y alcances. El resultado de un ejercicio casero para ver qué tan sanas están las economías.

La inflación no fue un tema para mí hasta el año 2009, cuando llegué a la Argentina. Cuando tuve edad suficiente para manejar mi dinero el IPC en Chile era un tema que ya estaba controlado y el índice no era un factor relevante en la economía diaria. 

De hecho, las paritarias, que al otro lado de la cordillera se conocen como "negociación colectiva", no eran todos los años porque se acordaban las condiciones para tres o cuatro años con un IPC que era más o menos similar cada período. En ese caso en las paritarias se daba por hecho el ajuste por inflación en los salarios de cada año y la discusión con las empresas apuntaba más a beneficios laborales, cuestiones propias de las condiciones en las que se trabaja y acordar el bono de cierre de negociación.

Leyendo esta semana a la presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, me di cuenta de un detalle no menor. Recalcó que el aumento de la inflación interanual en el vecino país llegaría al 10% este mes y se daría la situación que por primera vez muchas generaciones se enfrentarán a un IPC de dos dígitos. Una situación que no se daba desde la década del 90.

Al mirar hacia este lado, ocurre lo contrario, no hay generaciones que tengan recuerdo de inflación interanual de un dígito, ya que es un problema crónico de la Argentina.

Sin ser especialista, ni economista, hice un ejercicio casero para ver el valor del dinero que tenía en mi billetera, cuestión que acá es normal, pero que en otros países están recién practicando. Por un lado me encontré un billete de $1.000 argentinos, la máxima denominación, y por otro uno de $20.000 chilenos, la máxima denominación al otro lado de la cordillera. 

Sin ser equivalentes, (porque para conseguir $20.000 chilenos se necesitan $4.600 argentinos, aproximadamente), en la comparación sirven para ver de manera simple si la economía es saludable o no, eso comparando qué puedo comprar con el billete más alto de cada país. Es decir, qué tipo de producto puedo adquirir con un sólo billete en momentos en que sectores de la oposición y algunos economistas piden que se avance con los de $2.000 y $5.000, pero el Gobierno nacional les cierra las puertas.

En Argentina, por ejemplo, el billete más grande sirve para pagar una pizza en muchos lugares, pero no en todos. Alcanza para pagar un kilo de carne blanda para asado como una punta espalda o vacío. Eso sí, hay que buscar, porque en la mayoría el precio ya está por encima de ese valor. Si se busca en Pedidos Ya se puede comprar un kilo de helado, un lomo mediano o un combo de Mc Donald's de hamburguesa, papas y gaseosa.

En términos simples, sirve sobre todo para las compras diarias, porque un viaje a la verdulería significa gastos que en el mejor de los casos -llevando pocas cosas y en oferta- llegan a los $600. Lo mismo para comprar una docena de facturas, que ya está en $620, según el precio promedio sugerido por los panaderos.

Si cruzamos la cordillera y arrancamos por los alimentos, con el billete de mayor denominación ($20.000) se pueden comprar poco más de dos kilos de tapabarriga, que viene siendo el equivalente al vacío (toda carne importada). Siguiendo con la comida, también se pueden comprar cuatro combos de Mc Donald's de hamburguesa papas y gaseosa. Además, se pueden comprar 10 promociones de dos completos con gaseosa en la popular zona de la Plaza de Armas de Santiago.

Pero lo que realmente refleja este humilde y casero análisis, es cómo aún con inflación alta para la realidad chilena, su moneda no pierde valor tan rápidamente como lo hace en la Argentina y se sigue manteniendo una economía, dentro de todo, sana.

Lo anterior queda demostrado porque con $20.000 se puede adquirir otro tipo de cosas más allá de algunos alimentos. Se pueden comprar unidades de electrodomésticos pequeños del tipo de pavas eléctricas, tostadoras, procesadores de comida, planchas o batidoras. En tecnología se pueden conseguir mouse, teclados, auriculares de variados tipos, parlantes inalámbricos y luces led. Ni hablar de lo que se puede conseguir en juguetería, artículos de cocina y otros, sólo por marcar algunos ejemplos.

El objetivo no es comparar los precios, sino comparar la real utilidad de los billetes que llevamos en los bolsillos. Esto porque mientras en Chile hasta las monedas sirven para comprar algo, acá nos encontramos que los billetes de $100 casi no tienen utilidad y los de $200 para poco sirven también. ¿Acaso no se les genera un problema cuando el cajero tiene sólo de $100 y llevamos un montón de billetes que no sirven para comprar mucho?

Aunque claramente son necesarios billetes de mayor denominación en el país, la política especula y nadie quiere avanzar porque sería reconocer el golpe de la inflación y las malas gestiones. Sería el reflejo de un fracaso que todos vemos a diario, pero que para ellos no puede quedar plasmado en algo tan real como la moneda.

Tenemos billetes que no sirven y que pierden su valor a pocos años de empezar a circular, lo que muestra los graves problemas de la economía argentina. En 2017, cuando se puso en circulación, el billete de $1.000 equivalía a US$57 y hoy vale menos de US$10 en el mercado oficial y menos de US$5 en el paralelo.

Mientras las autoridades sigan intentando tapar el sol con un dedo, seguiremos con los problemas y, además, tendremos que salir con mochilas si nos toca un cajero sólo con billetes de $100 y tenemos que ir a comprar algún electrodoméstico o algún artículo electrónico.

¡La seguimos remando!


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