Empresarios más cautos: cae la confianza y crecen las dudas sobre la rentabilidad
Un relevamiento de Vistage Argentina mostró un retroceso en las expectativas del sector privado durante el inicio de 2026. Aunque más de la mitad de los empresarios espera una mejora de la economía, predominan la prudencia en inversiones, contrataciones y estrategias de precios.
La percepción de los empresarios argentinos sobre el escenario económico mostró señales de enfriamiento durante los primeros meses de 2026. Luego de cerrar 2025 con expectativas más optimistas, las compañías comenzaron el nuevo año con una mirada más cautelosa respecto de la evolución de sus negocios, especialmente en materia de rentabilidad, inversiones y crecimiento.
Así lo refleja el Índice de Confianza Empresaria elaborado por Vistage Argentina, que registró 89 puntos en el primer trimestre de 2026, frente a los 113 puntos obtenidos en el último tramo del año pasado. La medición surge de una encuesta realizada a 375 empresarios, directores ejecutivos, gerentes generales y propietarios de empresas de distintos sectores.
Pese a la caída del indicador, la mayoría de los consultados mantiene una visión relativamente favorable sobre la evolución de la economía. El 54% considera que las condiciones macroeconómicas mejorarán durante los próximos doce meses, mientras que un 32% cree que permanecerán estables y el 14% anticipa un deterioro.
Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina, explicó que los resultados reflejan "un escenario de mayor prudencia por parte del empresariado argentino, luego de un cierre de año con expectativas más altas".
La ejecutiva señaló además que, en este contexto, muchas compañías optan por sostener sus estructuras actuales. "La mitad de los líderes encuestados apuesta por sostener su nivel de actividad, mantener sus precios y conservar sus estructuras de personal actuales para los próximos doce meses", afirmó.
Una economía que todavía genera preocupación
Cuando se analiza el desempeño de la economía durante el último año, predominan las evaluaciones negativas. Apenas el 16% de los empresarios considera que la situación económica mejoró, mientras que el 32% entiende que se mantuvo sin cambios. En contraste, el 52% sostiene que las condiciones empeoraron.
Este diagnóstico ayuda a explicar la cautela que aparece en varios indicadores relevados por el estudio.
La rentabilidad, el principal foco de inquietud
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación entre los empresarios es la evolución de los márgenes de ganancia.
Solo el 18% espera que la rentabilidad de su empresa mejore durante los próximos doce meses. En cambio, el 38% proyecta una caída y el 44% considera que permanecerá en niveles similares a los actuales.
Las expectativas comerciales muestran un panorama algo más favorable. El 48% de los consultados prevé un aumento en las ventas medidas en unidades, mientras que el 34% espera estabilidad y el 18% anticipa una retracción.
En cuanto a la facturación, el 53% proyecta una mejora, frente al 32% que estima mantener los niveles actuales y el 15% que prevé una disminución.
Inversión y empleo: predominan las decisiones conservadoras
La cautela también se refleja en los planes de inversión.
Solo el 29% de las empresas prevé aumentar los recursos destinados a activos fijos durante el próximo año. La mayoría, representada por el 51%, planea sostener los niveles actuales, mientras que un 20% estima reducir sus desembolsos.
En materia laboral ocurre algo similar. Más de la mitad de los empresarios, el 52%, espera mantener sin cambios su dotación de personal. Por su parte, el 27% planea incorporar trabajadores y el 21% prevé reducir sus plantillas.
La política de precios sigue la misma lógica. El 48% considera que mantendrá los valores actuales de sus productos y servicios, mientras que el 36% proyecta aumentos y el 16% incluso contempla reducciones.
Financiamiento, costos e incertidumbre
Entre los principales desafíos identificados por los empresarios aparecen los problemas financieros relacionados con el acceso al crédito, la liquidez y la rentabilidad, mencionados por el 26% de los encuestados.
En segundo lugar figuran la incertidumbre económica y el incremento de costos vinculados a energía, salarios e insumos, ambos con el 22% de las respuestas.
Más atrás aparecen los desafíos asociados al crecimiento de las empresas (12%) y las dificultades para captar, retener y capacitar talento, que concentran el 10% de las preocupaciones.
Las proyecciones para inflación y dólar
Respecto de las variables macroeconómicas, los empresarios consultados estiman una inflación anual del 34% para 2026, una previsión que se ubicó nueve puntos porcentuales por encima de la medición anterior.
En cuanto al tipo de cambio oficial, proyectan que el dólar cierre el año en torno a los $1.617, una cifra inferior a la prevista en el relevamiento realizado al finalizar 2025.
Si bien la expectativa general sigue siendo positiva respecto del rumbo económico, los datos muestran que las empresas han optado por una estrategia de mayor prudencia, privilegiando la estabilidad de sus operaciones mientras observan cómo evoluciona el escenario económico durante los próximos meses.