Argentina: las mujeres aún son minoría en la investigación sobre IA

Un informe regional reveló que menos de una de cada cuatro personas que investigan Inteligencia Artificial en América Latina es mujer. En Argentina, especialistas advierten además que ellas tienen mayores probabilidades de que sus tareas sean reemplazadas por estas tecnologías y reclaman políticas de formación, inclusión y control de sesgos algorítmicos.

La expansión de la Inteligencia Artificial está transformando el mercado laboral, la educación y la producción de conocimiento en todo el mundo. Sin embargo, el desarrollo de estas tecnologías sigue mostrando una marcada brecha de género. Mientras las mujeres continúan siendo minoría en los espacios de investigación vinculados a la IA, distintos estudios advierten que son ellas quienes enfrentan una mayor exposición a los procesos de automatización.

El panorama surge del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que determinó que apenas el 23,6% de quienes investigan IA en la región son mujeres.

Dentro de ese escenario, Argentina aparece entre los países con mayor participación femenina, aunque todavía lejos de la paridad. Según el relevamiento, las investigadoras representan el 28% del total, ubicando al país detrás de Panamá, con 30%, y Cuba, con 32%.

Mayor exposición a la automatización

La preocupación no se limita a la escasa representación en el desarrollo de estas tecnologías. El informe "Del dato a la acción: IA, trabajo y género en Argentina", publicado en abril de 2026 por la organización Géneras, concluyó que las mujeres tienen una probabilidad 1,5 veces superior a la de los hombres de que sus tareas laborales sean reemplazadas por herramientas de Inteligencia Artificial.

Para la presidenta de Géneras, Micaela Sánchez Malcolm, la escasa presencia femenina en el diseño y evaluación de sistemas tecnológicos tiene consecuencias concretas. "Cuando los sistemas son diseñados y evaluados casi exclusivamente por varones, los sesgos se incorporan al modelo", sostuvo.

La especialista identificó tres ámbitos donde los algoritmos ya están influyendo de manera directa sobre las trayectorias laborales de las mujeres: los sistemas de selección de personal, las plataformas de evaluación de desempeño y los mecanismos automatizados de determinación salarial.

Los sectores más vulnerables

Según el estudio, los puestos con mayor riesgo de automatización coinciden con actividades donde históricamente existe una fuerte presencia femenina.

Entre ellos aparecen los servicios administrativos y de soporte, vinculados a la gestión de datos y procesamiento documental; las tareas de atención al cliente y comercio, tanto presencial como digital; y numerosas actividades desarrolladas en plataformas digitales, como diseño, redacción, traducción, transcripción o moderación de contenidos.

Sánchez Malcolm advirtió además que las mujeres suelen enfrentar mayores dificultades para acceder a capacitación especializada debido a las tareas de cuidado no remuneradas y a una menor participación en los espacios donde se definen las reglas de desarrollo tecnológico.

El debate sobre los sesgos de la IA

La discusión no se limita a la cantidad de mujeres involucradas en el sector. Para Agustina Kupsch, antropóloga y directora de la organización Panóptico Cultural, también es necesario revisar las bases sobre las que se construyen los sistemas de Inteligencia Artificial.

"La métrica replica la epistemología del campo que pretende auditar", señaló al referirse a los procesos de evaluación de algoritmos.

Según explicó, muchos modelos están entrenados con datos que privilegian determinadas poblaciones, idiomas y contextos geográficos, reproduciendo desigualdades preexistentes.

"No arrastra solo un sesgo de género, sino también una decisión sobre qué cuenta como conocimiento válido o qué problemas merecen ser resueltos", afirmó.

Desde esa perspectiva, Kupsch considera que incrementar la participación femenina resulta importante, pero insuficiente si no se revisan las estructuras que sostienen los sistemas tecnológicos actuales.

Educación, mentorías y primeras experiencias laborales

Las especialistas coinciden en que revertir la brecha requiere actuar desde etapas tempranas de formación.

Sánchez Malcolm planteó la necesidad de una estrategia nacional que involucre universidades, empresas y organizaciones de la sociedad civil, promoviendo la participación femenina tanto en el diseño de soluciones tecnológicas como en la definición de necesidades y prioridades.

También sostuvo que la auditoría permanente de algoritmos debe convertirse en una herramienta central para detectar y corregir sesgos que puedan amplificar desigualdades.

En la misma línea, la directora de Chicas en Tecnología, Lucía Mauritzen, afirmó que el desafío es estructural y atraviesa toda la trayectoria educativa y profesional de las mujeres.

Por eso, destacó la importancia de generar más instancias de formación, mentorías, experiencias prácticas y oportunidades de inserción laboral que permitan acercar a niñas y jóvenes al mundo tecnológico.

"Cuando las chicas cuentan con referentes y acompañamiento, no solo participan más sino que lideran proyectos y se convierten en protagonistas de la innovación", señaló.

Para Mauritzen, construir un ecosistema tecnológico más diverso requiere tanto revisar los algoritmos como ampliar la participación de quienes los desarrollan. A su juicio, ambas discusiones son complementarias y resultan fundamentales para avanzar hacia sistemas de Inteligencia Artificial más inclusivos y representativos.

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