FMI, dólar y reservas: las alertas que empieza a mirar el mercado para la segunda mitad del año
El organismo respaldó el programa económico del Gobierno, pero advirtió sobre riesgos políticos y financieros hacia 2027. La acumulación de reservas, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento aparecen entre las principales preocupaciones del mercado.
El último informe técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a darle respaldo al rumbo económico del Gobierno nacional, aunque dejó una serie de advertencias que comenzaron a ser analizadas con atención por operadores e inversores. Entre los puntos centrales aparecen la fragilidad de las reservas, las posibles tensiones sobre el dólar y el impacto que podría tener el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El documento destacó los avances logrados en materia de superávit fiscal y desaceleración inflacionaria, pero al mismo tiempo insistió en la necesidad de fortalecer "colchones" financieros y sostener mecanismos de respuesta ante eventuales crisis externas o internas. El concepto de "plan de contingencia" apareció repetidamente a lo largo del reporte y fue interpretado por el mercado como una señal de cautela del organismo frente a los desafíos del segundo semestre.
Uno de los principales focos de preocupación del FMI pasa por el contexto internacional. El organismo alertó que un endurecimiento de las condiciones financieras globales podría complicar el acceso de Argentina al financiamiento y dificultar la acumulación de reservas, en un momento en el que el Gobierno necesita consolidar su regreso a los mercados para afrontar los compromisos de deuda previstos hacia 2027.
Sin embargo, las mayores advertencias estuvieron vinculadas al frente interno. El Directorio del Fondo consideró que la incertidumbre política asociada al proceso electoral podría generar salida de capitales y afectar la continuidad de las reformas económicas. Además, señaló que el riesgo podría profundizarse si no mejora el empleo y se frena la recuperación de los salarios reales.
En ese escenario, el FMI remarcó que será clave acelerar la recomposición de reservas internacionales para darle mayor solidez al esquema financiero. También dejó una definición importante respecto al régimen cambiario: sostuvo que el tipo de cambio debe funcionar como "amortiguador" ante posibles shocks externos, en línea con el actual sistema de bandas y administración cambiaria que aplica el Banco Central.
El informe también ratificó la necesidad de sostener una política fiscal restrictiva si aumenta la volatilidad financiera o sube el riesgo país. Entre las herramientas mencionadas aparecen una mayor reducción de subsidios energéticos, recortes en transferencias a provincias y controles más estrictos sobre el gasto público.
En paralelo, el Fondo valoró positivamente las compras de divisas realizadas por el Banco Central. En lo que va del año, la autoridad monetaria acumuló adquisiciones cercanas a los u$s9.000 millones, mientras el dólar futuro continuó operando por debajo del techo de la banda cambiaria y el peso mantuvo cierta apreciación real frente a otras monedas de la región.
Pese a eso, el organismo insistió en que la situación externa argentina sigue siendo vulnerable por el bajo nivel de reservas y la necesidad de recuperar plenamente el acceso al crédito internacional.
En materia inflacionaria, el FMI proyectó que la desaceleración de precios continuará durante 2026, aunque a un ritmo más moderado. La estimación del organismo ubica la inflación anual cerca del 25% para fines de este año, por debajo del 31,5% registrado en 2025 y también inferior a algunas previsiones privadas relevadas en el REM.
Según el reporte, la reciente suba internacional del petróleo introduce una presión adicional sobre los precios y obliga a mantener políticas monetarias restrictivas para consolidar el proceso de desinflación y acercar la inflación a niveles de un dígito hacia 2028.
Mientras tanto, el mercado sigue de cerca la capacidad del Gobierno para garantizar oferta de dólares durante la segunda mitad del año. En ese marco, la reducción de retenciones para el trigo y la cebada -que bajarán del 7,5% al 5,5% desde junio- aparece como un incentivo para acelerar liquidaciones del sector agroexportador y sostener la estabilidad cambiaria.
Con este escenario, los inversores comenzaron a concentrarse en tres variables centrales para los próximos meses: la evolución del dólar, la recuperación de la actividad económica y la capacidad oficial para fortalecer reservas sin alterar el esquema cambiario.
La agenda de la semana será más reducida por los feriados en Argentina y Estados Unidos, aunque el mercado seguirá atentamente la próxima licitación de deuda del Tesoro, el balance cambiario del Banco Central y nuevos indicadores vinculados al consumo y la actividad. También habrá expectativa por los datos de empleo y crecimiento económico en Estados Unidos y por los balances de grandes bancos y compañías tecnológicas de Wall Street.