El rock mendocino de los '80 y sus guitarristas

La cuarta entrega de esta serie de entrevistas a músicos del rock mendocino. La reseña semanal de Alejandra Cicchitti para Memo.

Alejandra Cicchitti

En esta cuarta nota Memo ofrece a sus lectores una entrevista a dos grandes artistas que continúan en plena actividad musical: Darío Ghisaura y Joe Moya. Además un corto repaso sobre una de nuestras bandas: Ananá Split.

DARIO GHISAURA

Guitarrista, autor, compositor, cantante, arreglador y productor artístico. Ha integrado distintas formaciones musicales como solista y en distintos grupos como: Raivan Perez, Betifrú. Los Demomentes, Los Dinosaurios, entre otros. Un músico del Este mendocino que se encuentra siempre en actividad.

-¿Por qué era tan difícil grabar un disco en Mendoza en los 80? ¿Qué procesos implicaba?

Con 24 años yo venía desde San Martín y ni siquiera teníamos el hábito de grabar a gran escala, sólo eran cintas caseras que se podían pensar como una mezclita decente para corregir errores, o como una pre-producción para grabar en un estudio grande. Había muy pocos estudios profesionales, el más conocido era Zanessi de Don Arrigo y su hijo Daniel. Confieso que en nuestra cultura de gente del interior, entendíamos que todas esas cosas se hacían en Buenos Aires, el lugar donde atendía Dios y la ciudad donde se producía de todo, sobretodo "éxito".

En esos años se grababa en cintas, todo analógico. Para grabar lo que se dice "un disco", había que instalarse varios días en un estudio de grabación llevando todos los instrumentos, y aparte el costo de las horas de grabación era tan alto como la importancia del estudio.

En el 86 con Raivan Perez grabamos un demo de tres temas en Zanessi, y de ahí salió un casete que llevamos a las radios y boliches. No era "un disco" pero nos servía para difundir lo que hacía la banda. Todos los procesos eran paulatinos y escalados, para grabar el disco en la Capital en 1988 tuvimos que hacer varias grabaciones caseras en las salas de ensayo de Mendoza y Buenos Aires. Daniel Sais, que era el productor artístico y a su vez tecladista de Soda Stereo, podía así entender lo que hacíamos para darnos un toque más moderno y profesional. Todo era mucho más largo y costoso que ahora. Teníamos que afrontar los gastos de la productora fonográfica, del estudio, del operador, del productor artístico. Y ni te cuento los costos de pasajes, estadías y comidas que requería una movida de este tipo.

-¿Qué implicó para vos y tu banda instalarse en Buenos Aires para grabar un disco?

Nosotros agradecemos y mucho, el haber tenido un mánager como el Chino Fares, que hacía contactos y negocios para que nuestras grabaciones y shows llegaran al público como un producto de calidad. Todos poníamos una parte importante de nuestro bolsillo, trabajando o pidiendo apoyo a nuestros viejos, y lo demás lo invertía una productora de Buenos Aires que aceptaba el negocio.

Claro que hubo muchos sacrificios personales, económicos y familiares. Había que pedir permiso en el trabajo, llevar un poco de dinero en mano, y una vez instalados allá, bancarse las consabidas cuotas de desarraigo, porque en esos mil kilómetros se evidenciaba una notoria diferencia cultural.

Como anécdota te cuento que cuando ensayábamos en la sala de los GIT, en Av. Santa Fe, buscábamos como desesperados esos teléfonos públicos de Entel con forma de huevos de colores, para ver si alguno estaba pinchado y llamar sin apuro a Mendoza.

"Raivan Perez" (Darío Ghisaura, Alejandro Moyano, -Rizziero Catapano-, Pelado Mazzanti y Cordero Rogel)

¿Cómo se producía un recital en Mendoza? Había que conseguir lugar, publicidad, sonido, panfletos, fotógrafo, etc.

Para eso fue un tiempo bondadoso hasta fines del 88 por el tema de la economía y la hiperinflación. Con el advenimiento de la democracia, todos querían trabajar, los pubs, los sonidistas, los que manejaban clubes o salones, y por supuesto los músicos.

Después de la represiva e impresentable dictadura militar, llegaron esos nuevos aires de libertad de expresión. "El destape", las fiestas privadas y el consumo de sustancias no autorizadas por la ley, ofrecían nuevos divertimentos dignos de sacar entradas. La democracia animó a la gente a querer hacer, salir a tocar y cantar. Se colmaban los bares, se pusieron de moda las fiestas privadas en casas y patios grandes, donde todos podían divertirse sin temor a ser controlados. También los clubes que organizaban conciertos de rock convocaban a muchísima gente.

Llegado a este punto no era difícil enfrentar una producción, porque la gente asistía, pagaba y todos felices. Hoy para producir bien un concierto, tenés que hacer un máster en gestión cultural y administración de empresas (risas), para que te cierren bien las cuentas. Además de bancarte una situación de pandemia que puso de rodillas a todo el mundo del espectáculo.

- Escucharte hoy en una radio, como por ejemplo en FM Ayer, ¿qué te produce? Inclusive hay un ranking en el que la gente pide tus canciones...

Hasta hoy me cuesta creerlo. Siempre digo que nosotros jugábamos sólo dentro del campo, y por eso no teníamos la perspectiva desde la platea, donde se ve mejor. Siempre he tratado de hacer las cosas lo mejor posible, pero vistas desde un lugar del prisma. Por eso valoro a los periodistas e investigadores que se comprometen y difunden las músicas e historias de todas las bandas, porque tienen la capacidad para vernos y escucharnos a todos desde la tribuna.

Cuando escucho nuestras canciones en la radio me pasan muchas cosas, por un lado, la autocrítica de no haber podido hacerlas un poco mejor y por otro, el reconocimiento a los que hicimos de esto un trabajo, para el cual se ensayaban cuatro horas diarias de lunes a viernes y el fin de semana era para salir a tocar.

Estoy muy agradecido de todas las personas que se acuerdan con pertenencia de nuestros conciertos, o de habernos escuchado en la radio o en los boliches. Muchas de ellas hoy votan esos rankings y hay algunos que actualmente están trabajando en los medios.

-¿Qué estás haciendo actualmente con relación a la música?

Cuando compongo alguna canción o quiero hacer un homenaje a los grandes, suelo llamar a algunos amigos para que me acompañen a grabarla y luego hacer un video que sirva de constancia de nuestro trabajo en la web.

En 2020 hicimos un tributo al Trío Los Panchos junto a Oscar Domínguez y Tachi Sotelo. Luego con "Cantautores" junto a Jorge Benegas, Jorge Varas y Marcelo López compartimos la creación de la canción "Lo más natural posible", y lo último que publiqué en 2021 fue la canción "Sin Palabras" donde me acompañaron Valentina Grattón, Anuar Manzur y Claudio Benedetti.

En este tiempo con mis compañeros de la formación original de Raivan Perez: Cordero Rogel, Pelado Mazzanti, Alejandro Moyano y Rizziero Catapano, estamos grabando "Mazerico" y "Miguelito", dos canciones hechas en homenaje a Miguel Mazzarico que fue un asistente grandioso e irreemplazable que tuvimos los Raivan, Los Berp y Alcohol Etílico en los '80.

Además desde 2017 trabajo en un proyecto de Patrimonio Cultural inmaterial que escribí: "El Museo Sonoro", donde se guarda, clasifica y protege toda la vida y obra de nuestros músicos regionales, para luego difundir en la web y en los sectores de Cultura, Turismo y Educación de Mendoza.

JOE MOYA

Músico, cantante, compositor e integrante de bandas como La Montaña, Ananá Split, Los Sicóticos, El Círculo del Desierto, Planeta Garbo, Peter Júpiter, entre otras. Un artista en constante actividad con la música y un docente comprometido.

-¿Por qué era tan difícil grabar un disco en Mendoza en los 80? ¿Qué procesos implicaba?

Primero que nada, no existían tantos estudios, el único en Mendoza era Zanessi, tampoco se contaba con la tecnología que hay ahora, placas de sonido, computadoras, etc. Además no contábamos con tantos instrumentos musicales, los que llegaban al país, eran muy muy caros. Entonces el grupo que podía equiparse era "Gardel". Con la primera guitarra eléctrica que caía en nuestras manos aunque fuera malísima, nos la ingeniábamos bastante para hacerla sonar medianamente bien. Llegar a un estudio de grabación era casi impensado. Primero tenías que buscar los contactos adecuados, juntar la plata entre todos, hacer que la banda sonara, ensayar mucho, para que la toma saliera bien desde la primera vez. Ahora todo se ha simplificado muchísimo, con los programas de edición de sonido, copiar, pegar, afinar voces e instrumentos, poner efectos...En los 80 no había margen de error, al menos que tuvieras mucho dinero. A pesar de todo, nosotros tuvimos la suerte de grabar en un estudio importante de Buenos Aires como Panda, con la producción de Andrés Calamaro y Mario Breuer. Mucha suerte, contactos y ahorros de toda la banda.

-¿Qué implicó para vos y tu banda instalarse en Buenos Aires para grabar un disco?

Sobre todo un gran crecimiento personal porque éramos muy chicos y de pronto nos encontramos solos en la gran ciudad sin el apoyo de nadie, pasando necesidades, extrañando la familia, etc. Yo era un nene de mamá, así que todos los meses esperábamos la encomienda con los bizcochitos y comida que me enviaba mi madre. Vivíamos en un lugar enfrente de la cancha de Boca, al que le decíamos "la tapera", así que imaginate el cambio... En lo personal, pienso que nosotros teníamos una película de grandes estrellas, que íbamos a triunfar en la música sin demasiado esfuerzo. Y obviamente eso nos perjudicó en la persistencia del objetivo. Si cada uno hubiera tenido un trabajo extra, quizá hubiéramos insistido más tiempo, y hubiéramos llegado a ser una banda de nivel nacional. Nos pasó de coincidir en concursos de bandas o recitales con La Mosca o Bersuit Vergarabat (de nuestra misma agencia) y tantos otros grupos que al cabo de los años, trascendieron a todo el país. Ahora los músicos tienen la ventaja de la inmediatez, en los 80 se trataba de persistencia y aguante...

"La Montaña" en Villavicencio (Foto Gentileza Roberto Tristán)

¿Cómo se producía un recital en Mendoza? Había que conseguir lugar, publicidad, sonido, panfletos, fotógrafo, etc.

El circuito de pubs y bares o salas para tocar era muy acotado. La oferta era pequeña pero siempre creciente. La galería Caracol, "Babilonia", el Comedor Universitario, las fiestas de los colegios, eran los lugares en las que todas las bandas convergían. Con el advenimiento de la democracia, los partidos políticos te contrataban para los distintos actos de campaña, en un intento de atraer la juventud a la política, Cuando se acababan los lugares en el centro, hacíamos la gran Gira Departamental (risas). Tocamos en polideportivos, escuelas, boliches, etc. Para los panfletos, habitualmente hechos a mano, fotocopiados con pésima calidad y con una estética muy punk, se convocaba a los amigos para que ayudaran en las famosas pegatinas por todo el centro. La avenida San Martín, sus postes y paredes eran nuestras redes sociales. Si querías enterarte de un toque bastaba con ir a la vereda de la Dirección de Turismo y listo.

Respecto al tema del sonido, nos conectamos con grandes operadores, históricos, como Ruiz, Alsina con el gran Pablo Moreno, o José Segovia en la consola. Recuerdo a Charly, de Cámara 7, una casa de fotografía que existía en calle Lavalle, que cubría los recitales y por supuesto registraba con sus fotos, todos los eventos. También a Daniel Sáenz, diseñador, arquitecto y músico, quien nos retraba artísticamente, con mucho maquillaje, gel, hombreras gigantes y purpurina en la vidriera de su estudio. ¡Obviamente llamábamos mucho la atención!

Escucharte hoy en una radio como FM Ayer que te produce? inclusive hay un ranking donde la gente pide tus canciones.

Primero aclaro que me gusta escuchar esa radio y siento cierto orgullo cuando reproducen la música que uno hizo. Pero no soy un tipo que se queda mucho estancado en el pasado. Yo sigo generando música, he tenido muchas bandas y he seguido tocando sin parar nunca desde hace 37 años. El reconocimiento mayor de los medios de comunicación sería que se promoviera la música mendocina todo el tiempo y de todos los tiempos. Durante demasiados años el rock y los distintos géneros de la provincia han estado ausentes de nuestras radios, exceptuando la Emisora del Sol en los 80, que fue un ícono en la difusión de los músicos jóvenes. Muchos artistas excelentes han pasado por la escena mendocina sin pena ni gloria. Mendoza ha sido y es una terrible usina artística.

Que estás haciendo actualmente con relación a la música?

En este momento estoy grabando el segundo disco de Joe Moya & El Maldito Click, banda que formé hace 3 años junto a mi hijo Augusto Moya en batería y coros y Nicolás López en bajo y coros, con la producción de Leandro Lacerna. Los temas son composiciones mías. El primer disco está en todas las plataformas. Además sigo integrando Les Triplettes, junto a Cecilia Salinas y Luis Oqui, trío de Gipsy Jazz. Hace 20 años que integro la banda Los Swingstones, junto a grandes músicos como Gerardo Lucero, Pablo Conalbi, Elbi Olalla, Marianela Martín y Kevin Caillet Bois, donde versionamos clásicos de todas las épocas y nos divertimos mucho. Con mi hija Muriel, tengo un dúo con el que interpretamos boleros y bonitas canciones. Y hace 21 años que fundé la primera escuelita de rock de Mendoza y semillero de muchísimas bandas y músicos mendocinos "Estudio 39", donde se imparten clases de guitarra, bajo, batería, piano, canto y un tallercito de iniciación musical. La docencia forma parte de mi ser musical.

ANANA SPLIT

En 1984 surge esta banda pop formada por Omar Dris en voz, José Luis "Joe" Moya en guitarra, Freddy Pacheco en bajo, Sergio Simone en batería, Tommy Burgos, Ignacio Lopez Frugoni en guitarra y Silvia Mechulán y Mariela Contrera en coros. El grupo llegó a grabar una prueba en el estudio Panda de Capital Federal. También grabó un demo casero con seis temas en Zanessi. De sus cenizas surgirá "La Montaña".

"Silvia Mechulán, Freddy Pacheco, Omar Dris, Mariela Contreras, Joe Moya y Sergio Simone"

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