La logística de San Martín para conseguir medicina para 6 mil hombres

Expedición Libertadora del Perú: a 200 años. Un pedido de insumos médicos para el ejército de 6.000 hombres revela la genial logística de José de San Martín. Escribe Jorge Enrique Oviedo.

Jorge Enrique Oviedo

El 20 de agosto de 1820, el puerto chileno de Valparaíso vive una jornada muy especial. No por celebrarse el día de San Bernardo y ser el cumpleaños del Director Supremo de Chile, Bernardo 0'Higgins.

Desde un cerro de los muchos y pintorescos que circundan la bahía, puede observarse un panorama desusado: en las inquietas aguas del Pacífico flotan 25 navíos, desplegados al aire matinal sus velas, banderas y gallardetes. Es la flota que conducirá a 6.000 hombres a concretar la Expedición Libertadora del Perú, la planificada utopía de José de San Martín para eliminar el último y más importante enclave del Rey de España en la América del Sur.

En el puerto, bandas militares y una multitud reciben la presencia de 0'Higgins y su ministro de Guerra, José Ignacio Zenteno, quienes en una falúa se dirigen primero a la nave insignia, la "O'Higgins", y dan instrucciones al comandante de la flota, el marino inglés Cochrane. Se dirigen luego a la nave que ha recibido el nombre del vencedor de Chacabuco y Maipú, el general José de San Martín. Este los espera en la cubierta de la fragata "San Martín, y 0'Higgins nombra al militar argentino Capitán General del Ejército de Chile, lo que supone la comandancia militar de la Expedición Libertadora del Perú.

En ese barco, O'Higgins lee una proclama, en cuya parte final expresa: "Ejército Expedicionario: marchad a la victoria, id a poner término a las calamidades de la guerra i fijar la suerte de todas las generaciones venideras. Estos son los deseos de vuestro amigo y compañero".

Hacia las dos de la tarde, las embarcaciones comienzan a navegar rumbo al norte, acariciados los oídos de esos futuros héroes o víctimas por la despedida de marciales sones y cálidas expresiones de aliento.

La Expedición Libertadora del Perú, con la unión de los militares chilenos y los argentinos del Ejército de los Andes, está en marcha.

Sanidad militar y civil en Mendoza

La celebración del Bicentenario de esta gesta promoverá, como ya se insinúa, los aportes de especialistas para analizar los diversos de una épica campaña que finalizó con el dominio español. Prevalecerá sin duda el enfoque militar, y es posible que ello opaque otros aspectos, como el de la sanidad, fundamental para la atención, cuidado y auxilio de más de 6.000 combatientes.

Resulta conveniente entonces tratar de resaltar algunas circunstancias que ponen de relieve la tarea sanitaria organizativa del Gran Capitán, evidenciada en lo civil apenas asumió la Gobernación de Mendoza en 1814 y ampliada en lo militar durante la organización y funcionamiento del Ejército de los Andes.

Destacan los médicos mendocinos Julio César Loza Colomer y Mario Lauro Olascoaga en un trabajo sobre la sanidad de ese Ejército (**), que San Martín "creó un cuerpo médico y hospitales en Mendoza, San Juan y San Luis, dispensarios antivenéreos en algunos batallones; Juntas Sanitarias en Mendoza y San Juan para control de los establecimientos sanitarios; promovió la legislación sanitaria; dispuso la vacunación antivariólica obligatoria, estableciendo un vacunatorio perfectamente estructurado; dispuso la matanza de perros vagabundos para evitar la propagación de la rabia y otras medidas sanitarias importantes para la mejor protección de la población".

San Martín, muy enfermo él mismo, contó para la sanidad en el cuerpo armado con la activa participación del médico inglés Diego Paroissien, quien había abrazado la causa libertadora, desempeñándose previamente en el Ejército del Norte y en la fábrica de pólvora de Córdoba, y a quien el Libertador hizo nombrar jefe del Servicio Sanitario del Ejército.

Visto en perspectiva, el panorama sanitario no era nada alentador. El informe de los médicos señalados puntualiza que "en aquellas épocas los conocimientos médicos eran muy rudimentarios; aún no se conocía el estetoscopio, ni el uso del termómetro clínico, ni la percusión , como auxiliares de diagnóstico; no se practicaba la higiene personal ni ambiental; se vivía en permanente insalubridad; las tropas se bañaban cuando vadeaban un arroyo o por prescripción médica, y en los cuarteles los deshechos, las basuras y las aguas servidas se arrojaban en cualquier parte; los animales muertos eran abandonados en el terreno, sin haber una zona especial para estos fines". Se añade a esto la inexistencia de anestesia para operaciones y amputaciones, recurriéndose sólo al opio, y agregan: "también figuraban los ‘sangradores', lo que obedecía a la práctica de utilizar a la sangría como tratamiento de diversos estados, que eran catalogados como congestivos, como la insolación y estados tóxicos de todo tipo, de acuerdo a los conceptos de la época. Se perseguía con esta práctica, extraer de la sangre los ‘humores malsanos', con lo que, como es de suponer, no siempre se obtenían los resultados esperados".

Estas desfavorables circunstancias fueron atemperadas y solucionadas en gran por el aporte del Cirujano Mayor Paroissien, acompañado por otros médicos, varios sacerdotes (por sus conocimientos asistenciales), boticarios y practicantes, con vistas a la gran hazaña; cruzar la Cordillera de los Andes, hasta una altura de casi 4.000 metros. Para ello era necesaria una logística sobre la cual no había antecedentes: calzado especial para una abrupta topografia, abrigos para un riguroso clima, alimentación a base charqui, provisión de vino y hasta el uso de ajos y cebollas para combatir el apunamiento.

En la retaguardia del Ejército de los Andes, la columna sanitaria era transportada por 47 mulas silleras y 75 cargueras, previéndose que cada batallón tuviera los elementos necesarios.

Toda la hazaña de haber cruzado la Cordillera de los Andes ha sido descripta con mucho detalle pero quizá no con la difusión necesaria para dar acabada cuenta de lo que significó. Lo que se relata a continuación tiene por fin contar, con nuevos y desconocidos (o poco frecuentados) documentos, la organización sanitaria de la Expedición Libertadora del Perú. Los siguientes elementos han sido tomados del tomo 5 del Instituto de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuy, 1944. Prólogo y notas del director, Juan Draghi Lucero.

Pedido de San Martín

Con fecha del 29 de marzo de 1820, San Martín eleva al ministro de Estado y de la Guerra de Chile, coronel José Ignacio Zenteno, la siguiente nota: "Tengo el agrado de incluir a V.S. las adjuntas relaciones que me pasa el Cirujano Mayor del Ejército Expedicionario Dn. Santiago Devlin de los efectos que se necesitan para el Hospital militar de dicho Ejército a fin de que elevándolo V.S. al conocimiento del Exm. Supremo Director del Estado, se puedan hacer los preparativos con la urgencia que es tan necesaria y que disponga S.E. Dios guíe a V.S. Santiago 29 de marzo de 1820 José de San Martín".

El documento que presenta Devlin se inicia con la "Relación de los Oficiales y Efectos que se requieren para el Ejército Expedicionario, por cada batallón, a saber: un Cirujano con un practicante, un Boticario Mayor con un practicante; un segundo boticario con un practicante y un Contralor y practicante".

A continuación se reproduce, con la grafía del original, el listado de los elementos necesarios para el sector Cirugía, que suscribe el propio Devlin.

Instrumentos de Cirugía

2 - - - Caxas completas de amputaciones

2 Idem de trepanar

2 - - - Docenas de torniquetes

1 - - - Caxita de escalpelos cortantes

2 - - - Estuches de bolcillo surtidos

900 Colchones

900 Fresadas

4000 Sabanas de bayeta o gafera

5000 Almoadas con sus fundas

6 Libras de hilo pª remendar

6 Paiyas de cobre

12 Ollas de fierro al tamaño de los cantaros lata cuatro

12 Hornillas de cosina

6 Resmas de papel de escribir

12 Libros blancos para los Diarios

2 Docenas cuchillos de Cosina

16 Docenas de platos de Laton o de otro equivalente

1600 Cucharas de cuerno o Latina

2 Cafeteras de calentar agua

30 Docenas de forros de oja de Lata

28 Espumaderas de Cosina

8 Docenas de Paños de Manos

400 Orinales de lata

"Medicinas"

José Mendoza, primer boticario del cuerpo médico que acompaña a San Martín desde la creación del Ejército de los Andes, suscribe la "Relación de las medicinas y utensilios que se necesitan pª auxiliar al Exercito Expedicionario con arreglo a seis mil hombres", fechada también el 28 de marzo de 1820.

Todas las medidas de peso están expresadas en libras (equivalente a 460 gramos) excepto una medicina, llamada Piedra Infernal, de la que se pide 8 onzas (28,7 gramos cada una) Se ha respetado también la grafía original del documento.

Diversas consultas sobre la aplicación de las medicinas, con nombres que hoy parecen exóticos y de propiedades desconocidas, resultaron casi infructuosas en el medio, hasta que el empresario farmacéutico mendocino Moisés Roitman logró desentrañar el uso de muchas de ellas. Esta aclaración figura en el detalle siguiente en letras cursivas.

50 libras Cremor tártaro (¿para hornear?

100 " Sal catártica (antidiarreico)

4 " Tartaro emético

8 " Carbonato de potasio (para hacer jabón)

16 " Alumbre (antiséptico, antibacteriano)

12 " Vitriolo Blanco (ácido sulfúrico)

8 " Nitro puro

4 " Sal amoníaco (para hacer aleaciones)

16 " Sal de Saturno (acetato de plomo)

2 " Antimonio Diaforetico

12 " Azufre en polvo (para la pólvora)

4 " Magnecia Pura

40 " Albayalde

16 " Litargirio (para hongos de pies, quemaduras)

8 " Calomelanos (sífilis, lombrices intestinales)

4 " Precipitado Rubio

1 " Mercurio Sublimado corrocivo

25 " Piedra Lipis (como desinfectante)

8 " Cardenillo

12 " Polvos de Jalapa (purgativo)

12 " " de Ruibarbo (digestivo, antibiótico natural)

10 " " de Hypecacuana (purgante)

4 " " de Genciana (para cólicos intestinales)

4 " " de Genjibre (dolores reumáticos, mareos)

25 " " de Quina (malaria, paludismo, neuralgia)

4 " " de Sen (laxante)

4 " " de Zaraza

8 " " de Goma Arabiga

2 " " de Opio Puro (dolores de úlcera, dolores)

25 " " de Cremor (uso en la cocina y el vino)

16 " " de Nitro

6 " " de Valeriana (nervios)

8 " Polvos de Cantaridas (estimulante)

4 " " de Orosus (asma, úlceras bucales, infecciones virales)

2 " " de Inyeccion

18 " Alcanfor (conjuntivitis, varicela, circulación)

12 " Goma Arabiga

2 " Estracto de Opio

50 " Quina en rama

8 " Canela fina

50 " Zara en rama

50 " Sen oriental

25 " Mauela

25 " Raíz de Altea

4 " Agarisco Yesca

" " Semilla de lino, dos almudes

" " " de mostaza, id.id

50 " Almendra

1 " Azafrán de Castilla

4 " Píldoras Mercuriales de la Hyspana
1 " Pª. de Cinoglosa

4 " Tintura de opio

4 " " de Quina compª.

2 " " de Genciana compª.

8 " Extracto de Saturno

8 " Alkali Volatil

8 " Ether sulfúrico

12 " Accido sulfúrico

4 " Accido Nitrico

4 " Accido Muriatico

4 " Alkool Nitrico

4 " Alkool de Canela

4 " Alkool de Melisa

12 " Alkool puro

50 " Ung.º simple

25 " " amarillo

25 " " Caustico

25 " " Mercurio comp.º

25 " " Blanco

16 " " para sarna

50 " " Emplasto adhesivo (según la farmacopa de Londres)

16 " " de Diaguilon

12 " " Mercurial

25 " Cera blanca

12 " " amarilla

4 " Flor de violeta

8 " " de Rosa

4 " " de Mansanilla (digestiva, vómitos)

8 " Raiz de Calaguala (infecciones gastrointestinales)

25 " Alucema (antiséptico)

25 " Aceite de Almendras

50 " Aceite común

25 " Manteca de chancho

Aguardiente un barril

Vinagre id.id

8 " Trementina Común (relajante muscular, reumatismo, parásitos)

4 " Balsamo Anodino

4 " Bal. Catalico

4 " Bal. Copaiba

"Utencilios"

100 " Estopa limpia

100 " Ilar

Ceda carmesí (8 onzas)

2 " Ylo de Flandes

2 " Alfileres

Aujas dos mil

1 " Esponjas

Tablillas surtidas dos dozenas

Badanillas seis dozenas

Espatulas de fierro grandes y chicas ocho

Id. De madera quatro

Almireses con manos seis. Y uno de vidrio o mármol

Balanzas con marco seis

Balanzitas con Granatorio seis

Geringas grandes ocho

Geringuitas de Inyec. arregladas 8 dozenas

Tarros de Lata 8 dozenas

Tixeras doze

Cuchillos doze

Quatro ollas de fierro con tapa, chicas y grandes

Dos Calderas o Tachos

Dos pailas chica y grande

Un bracero grande de cobre

Seis Cajas arregladas p. Botiquines

Seis Libros en blanco p. recetarios

Doze piezas cintas de ilo de dos dedos de ancho

Quinientas tiras emplásticas

Tafetan Ingles doze paquetes

Una gruesa de frasquitos de cristal surtidos de una onza

Nasta dos libras

Un surtido de vendages y compresas

Ocho medidas gravadas de dracma y onza de cristal, ó en su defecto ocho de dracma y media, y ocho de onza y media de lata

Santiago y marzo 28 de 1820

José Mendoza

Ante la hazaña

Estas líneas han tenido el modesto propósito de anticipar la celebración del Bicentenario de la Expedición Libertadora del Perú, una hazaña que a medida que pasan los años acrecienta su carácter épico, tal como lo fuera en su ocasión el cruce de la Cordillera por el Ejército de los Andes creado en Mendoza.

También se ha querido, aunque sea redundante tratándose de su figura, destacar la impronta de José de San Martín en un aspecto que parece subordinado a la brillantez de la estrategia militar pero que visto en perspectiva adquiere una significativa importancia.

El minucioso detalle de los elementos de cirugía, las medicinas y los utensilios pone en evidencia, quizás por primera vez, la estructura que el Gran Capitán dio a su cuerpo de Sanidad Militar. Refleja a su vez la incidencia de la farmacopea europea, en especial inglesa, y aguarda el aporte de otros especialistas para completar el conocimiento del uso de elementos que hoy resultan anticuados o desconocidos pero que fueron imprescindibles en esos cruciales días.

En última instancia, el presente trabajo no tiene otro alcance que expresar el renovado asombro que produce adentrarse en la vida y obra de nuestro héroe máximo.

EL AUTOR. Jorge Enrique Oviedo. Miembro correspondiente por Mendoza de la Academia Nacional de Periodismo Miembro de número de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza

(**) "La sanidad del Ejército de los Andes", V Congreso de Historia de la Medicina Argentina, Mendoza, 1983

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