Alberto se desdibuja y cada vez se parece más a Scioli

"La gestión parece más marcada por lo que dicta Cristina Kirchner: avance sobre la justicia, vista gorda a los crímenes en Venezuela, la grieta en todas sus variantes. Un Presidente que parece no poder decir 'No', como Scioli".

Marcelo Cantón

Dos encuestas de esta semana. La primera, de Management & Fit, señala que el 63% de los argentinos cree que el país está peor que el año pasado. La segunda, de D´Alessio/Berensztein, dice que ese porcentaje es del 74%. Cuando la pregunta es cómo estará la Argentina en 2021, ambos trabajos coinciden: el 56% de los encuestados asegura que se encontrará en peores condiciones que hoy. Alberto Fernández perdió la cualidad de ser "El que te cuida". Y la crisis comienza a acelerarse. Aún hay frenos posibles, pero se acelera. El fantasma de ser el nuevo Daniel Scioli persigue al Presidente.

La gran virtud de Alberto Fernández fue presentarse al principio de la pandemia como un hombre fuerte, equilibrado, que se preocupaba por todos los argentinos. Era como un gran padre protector. En marzo de este año, el 57% aprobaba su gestión, según M&F. Era un 59%, según D´Alessio. Esa virtud le duró hasta agosto, cuando, para ambos encuestadores, por primera vez la gestión de Alberto Fernández tuvo una cifra ligeramente más alta de Desaprueba que de Aprueba. En setiembre la tendencia se agudizó: para M&F hoy el 50% desaprueba la gestión y el 42 la aprueba, para D´Alessio es 56 a 44.

"Dejó de ser el que te cuida, el gran padre protector, que es la cualidad que tenemos los peronistas", dice un operador de los máximos niveles de gobierno, con cara de preocupación. Para él, el punto de quiebre fue la foto del Presidente y esposa con la familia Moyano todos sin barbijo, seguida por la frase de "la cuarentena no existe".

Hoy, según M&F, el ranking de las preocupaciones de los argentinos es corrupción, inseguridad, desocupación y pobreza., en ese orden. Y para D´Alessio/Berensztein, inflación, inseguridad, incertidumbre económica, covid, corrupción. Pese a esa agenda social, y mientras el dólar se dispara y la nueva normalidad son 14.000 infectados y 300 muertos diarios por el coronavirus, la gestión parece más marcada por lo que dicta Cristina Kirchner: avance sobre la justicia, vista gorda a los crímenes en Venezuela, la grieta en todas sus variantes. Un Presidente que parece no poder decir "No", como Scioli. Justo cuando los tiempos se aceleran.

Esta semana, un ministro de Economía titubeante presentó un plan de recuperación económica que no se entendió, pero que en lo inmediato se resumiría en bajar 3 puntos las retenciones a la soja por tres meses. Pero ese mismo día, el Banco Central devaluó un 1%. ¿A quién le creerán los chacareros a la hora de decidir vender los US$ 7.000 que el Gobierno especula hay aún en los silobolsa?

Otra foto de la semana son las reuniones "secretas" que el Presidente tuvo con algunos de los empresarios VIP del país (aunque no estuvo el cuarteto más importante, o sea Pagani, Magnetto, Bulgheroni y Rocca). Allí Alberto intenta convencer de que no hay clima antiempresario. Simultáneamente el Senado avanza con la ley del impuesto a los más ricos que impulsa el kirchnerismo.

Del Covid, el Gobierno parece ya no hablar más. Pero esta semana la provincia de Buenos Aires sumó de golpe 3.500 muertos que "se había olvidado". Y son récord la cantidad de contagios y muertos, pese a los 7 meses y medio de cuarentena. "La vacuna no va a estar hasta marzo o abril con mucha suerte", fue el mensaje que otro operador del PJ escuchó del entorno de Hugo Sigman, gran amigo presidencial y fabricante de ese remedio que debería cambiar todo.

La permanente autodesmentida no ayuda. Esta semana, el hecho más puntual fue el del embajador Carlos Raimundi defendiendo primero a Venezuela frente al informe de otros 2.000 muertos por fuerzas paraoficiales, y luego dando una supuesta marcha atrás cuando lo llama el Presidente.

En ese marco, la actividad económica se enfría más. Luego de una ligera recuperación en junio y julio, en agosto se frenó y setiembre siguió esa tendencia. Lo demuestran los números de la recaudación del mes pasado: el IVA y el impuesto al cheque están 10 a 15% debajo de la inflación. Y lo que es al barómetro de la confianza de la población: en la semana anunciaron medidas cambiarias, cerraron aún más el corralito, y el dólar blue logró un nuevo record, superando los $ 150.

"Una nueva devaluación parece difícil de evitar", dice el mismo influyente operador de principios de la crónica. Es lo mismo que parecen sentir quienes compran dólares cada día a un precio más alto.

Así, los tiempos de crisis parecen acelerarse. Qué pasará es difícil de prever. Veamos en cambio qué se está gestando para intentar frenarla.

Desde lo económico, el Gobierno empezó a subir las tasas, buscando frenar la carrera del dólar. Y encendió una máquina de imprimir cuasi-dólares al anunciar que emitirá deuda en pesos atada al tipo de cambio. El Central dijo que ya no seguirá con la política de microdevaluaciones y subió el dólar oficial 1% en un día. Además de intentar acelerar la liquidación de divisas, claro. Y se espera que usen los bonos en manos del BCRA y la ANSeS para enfriar el dólar bolsa.

Desde la política, hay dos datos para tener en cuenta. Los gobernadores, que parecen cada día más fastidiados con la agenda de Cristina Kirchner, quieren imponer a Alberto Fernández como jefe del PJ. Puede ser algo pequeño, pero es un gesto de apoyo, que podría ser la base de una nueva coalición. Otro hecho similar se cristalizará cuando el Presidente conduzca desde la sede de la CGT el festejo del 17 de octubre: los gremialistas le habrían prometido controlar el reclamo social y las paritarias si se aleja del kirchnerismo y se recuesta en el PJ más clásico. Recordemos: Scioli también tuvo esos apoyos y no logró pararse frente a Cristina.

En tanto, en el máximo nivel del gobierno se escuchan voces de recambio de gabinete, lo que podría mostrar un intento de nueva ecuación dentro de la coalición gobernante. ¿Ganarán más espacio los pejotistas o los kirchneristas, que tanto han crecido en estos últimos meses, al mismo ritmo que cayó la imagen del gobierno?

El desafío es importante, porque termina el año, diciembre en Argentina es un mes caliente de reclamos (imaginemos lo que serían cerca de la Navidad las actuales pujas intragobierno por las tomas de terreno), y el 2021 electoral se viene encima. Las encuestas dicen que hoy los dos políticos con mejor imagen del país son Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. El tercer puesto lo ocupa Martín Lousteau o Diego Santilli, según sea M&F o D´Alessio el encuestador. Todos opositores. Razones claras para generar más nervio en el oficialismo.

El fantasma de Daniel Scioli parece rondar a Alberto Fernández: puesto por Cristina, con la agenda de ella, sin autoridad propia ni capacidad de enfrentar a su Vice. Y con una oposición que hace fuerza. Ya sabemos cómo terminó eso en octubre de 2015. La historia nunca se repite de la misma manera, pero su eco suena una y otra vez.

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