Como lo hizo en su momento con Macri, el peronismo elige a Larreta de adversario

Lejos de clausurarse con una votación en el Congreso la batalla por los recursos que encabeza Rodríguez Larreta recién empieza y se expanderá, alentada por la multiplicidad de repercusiones que el hecho puede generar en la política argentina.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta vive una situación que resulta una paradoja: mientras el peronismo que gobierna desde la Casa Rosada con sede en esa ciudad autónoma le quita recursos para enviarlos hacia los alrededores, la provincia de Buenos Aires, a la vez lo catapulta a la posibilidad de una carrera presidencial al elegirlo como principal adversario.

Rodríguez Larreta ayer se mostró cauto, aunque victimizado por la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de la Nación de la quita de aportes a la CABA. "La decisión intempestiva e inconsulta del 9 de septiembre, de quitarle fondos a la Ciudad a través de un decreto afectó gravemente el presupuesto que teníamos aprobado y la ejecución del plan de este año. Desde ese día, la Ciudad dejó de recibir 150 millones de pesos diarios. Que para fin de año va a ser de 13.000 millones de pesos. Y para el próximo año, 53.000 millones de pesos", precisó el jefe de Gobierno en una exposición que prácticamente contó como una "cadena nacional", ya que los medios porteños de llegada a todo el país lo transmitieron en directo y lo reprodujeron una y otra vez en lo sucesivo.

Antes, había sido Máximo Kirchner quien atacándolo lo "agrandó". Fue cuando dijo que podría ser el candidato presidencial de Juntos por el Cambio y lo amontonó con otros exjefes de Gobierno porteño que para el peronismo son "mala palabra": Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.

Justamente había sido la propia Cristina Fernández de Kirchner quien, al atacar a este último, lo puso en foco y, de tal modo, ayudó a tomar cuerpo como contrafigura y ganar la elección presidencial contra el elegido de aquel momento por la expresidenta, Daniel Scioli.

Las peleas de CFK con el jefe de Gobierno Macri, le otorgaron dimensión para encarar la carrera pr

De tal manera que aquel Rodríguez Larreta que se mostraba compinche de Alberto Fernández en los primeros informes conjuntos de la pandemia de coronavirus, ahora está enfrente, pero probablemente mejor posicionado en su propia carrera política, a raíz del escenario de enfrentamiento directo con el actual gobierno nacional.

La situación de confianza anterior, por el contrario, lo había socavado internamente.

De todos modos, al no tratarse de una puesta en escena sino de una crisis provocada intencionalmente sobre los recursos de la Ciudad de Buenos Aires en beneficio del gobierno bonaerense de Axel Kicillof, la situación preocupa no por lo hecho, sino por lo que podría suceder.

Algunos analistas opositores temen que si el kirchnerismo tomara el comando de la embestida contra la CABA por votar a gobiernos que le son adversos, se reeditaría lo sucedido con Caracas, cuando desde el chavismo rodearon a la gestión opositora con un gobierno supraterritorial pleno de recursos, hasta generar la asfixia.

Estos datos dan cuenta de que la situación lejos de clausurarse con una votación en el Congreso (ahora le toca al Senado), recién empieza y se expanderá, alentada por la multiplicidad de repercusiones que el hecho puede generar en la política argentina.

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