Ley de Etiquetado Frontal de los Alimentos: ¿para qué sirve?

La licenciada en Nutrición María Cecilia Lizundia se enfoca en el proyecto que busca etiquetar los alimentos para que los consumidores sepan la carga negativa con la que cuentan.

María Cecilia Lizundia

En los últimos días, con grata sorpresa, he leído y escuchado en diversos medios de comunicación el siguiente título: "Impulsan un proyecto de Ley UNIFICADO sobre alimentación saludable y etiquetado". Quizás, para muchas personas y más en el contexto actual, es una noticia más, y hasta un enunciado sin mucho sentido, pero para aquellos que trabajamos para la Salud, sobre todo a los relacionados con la alimentación, es una muy buena decisión.

El etiquetado frontal de advertencia es un instrumento sumamente valioso y una de las principales políticas de Estado, para prevenir y luchar contra la epidemia de la obesidad y sobrepeso, que viene azotando tanto a la Argentina como a otros países de Iberoamérica.

Esta medida busca garantizar una información veraz, simple, rápida y clara al consumidor con la intención de alertarlo y que pueda identificar los alimentos de bajo valor nutricional, con alto contenido energético y con presencia elevada de nutrientes críticos como azúcar, sal y grasas. Tiene como objetivo central contribuir a cambiar los patrones alimentarios y de consumo actuales promoviendo las elecciones saludables.

Etiquetado de alimentos: avanza el proyecto que une a Sagasti con Cobos

Los bastos estudios realizados por los países de la región que ya lo han implementado, como el caso de Chile, Uruguay y Perú, muestran que en comparación a otros sistemas es el que mejor cumple la finalidad de informar claramente y permite identificar los alimentos poco saludables interfiriendo positivamente en el patrón de compras.

Es probable que para muchos lectores siga pareciendo poco relevante, pero para tomar real dimensión de la importancia de esta iniciativa, me gustaría compartir algunos datos que arrojaron la Segunda Encuesta de Nutrición y Salud realizada en nuestro país durante el 2019:

-En la población de 5 a 17 años el 41,1% tiene exceso de peso (sobrepeso 20,7% y obesidad 20,4%) en los adultos el exceso de peso está presente en el 67,9% (34,0% sobrepeso y 33,9% obesidad) y el 13,6% (10% sobrepeso y 3,6% obesidad) de la población menor de 5 años, una cifra elevada si se tiene en cuenta que el exceso de peso esperado para esta edad era de 2,3 %.

-Solo el 13% de los encuestados comprende la información nutricional del envase, demostrando que sistema actual no funciona correctamente para orientar a los consumidores.

La obesidad favorece al fallecimiento de millones de personas en el mundo, genera un alto impacto económico en los sistemas de salud, está demostrado que incide en la productividad laboral y genera una fuerte marca en la salud psico-emocional, como así también un alto índice de bullyng en menores que padecen esta patología. También en conjunto con el sobrepeso, se encuentran asociados a las Enfermedades No Transmisibles (ENT), siendo las causas más importantes de mortalidad a nivel mundial, especialmente en los países de bajos y medianos ingresos.

Distintas publicaciones de Organismos internacionales como la Organización Mundial de la salud (OMS), la FAO, OPS, coinciden en que los factores más importantes que contribuyen al aumento de peso, así como las enfermedades concomitantes (ENT), es el aumento del consumo de productos ultraprocesados, alimentos de escaso valor nutricional y calóricamente altos, la elección de bebidas ricas en azúcar (gaseosas, jugos, infusiones endulzadas) como fuente de hidratación y la actividad física insuficiente. La ausencia de un Estado que regule al mercado y la industria potencia aún más esta situación.


Para finalizar quisiera hacer hincapié, que este proyecto de Ley, que reúne iniciativas de legisladores por Mendoza, como Anabel Fernández Sagasti y Julio Cobos, fortalece el derecho a la salud y a la alimentación adecuada nutritiva, ambos derechos básicos para toda persona y el Estado tiene la obligación de protegerlos y resguardarlos, siendo el etiquetado frontal de alimentos un instrumento que protege el derecho a la información y es una herramienta en la protección del derecho a la Salud.

LA AUTORA. María Cecilia Lizundia, licenciada en Nutrición Mat. 1150.


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