El "sí fácil", la simulación legislativa y la mano en el bolsillo de los malargüinos

Esta es la verdad desnuda que los concejales del "Sí fácil" no quisieron ver cuando levantaron la mano por pura comodidad legislativa. Prefirieron transformarse en los gerentes de recaudación de EDEMSA antes que en los defensores del pueblo que los votó.

Horacio Marinaro
Exconcejal de Malargüe por el PD.

Nos entregaron atados de pies y manos por cinco largos años a un convenio leonino. Mientras la provincia convalida los tarifazos a través del EPRE y el Intendente firma los decretos desde la comodidad de su escritorio, el patrimonio de los malargüinos se licúa en un goteo constante. Si los concejales no están para frenar este saqueo administrativo, ¿para qué carajo están?  

Asistimos en Malargüe a una auténtica simulación legislativa. Antes de levantar la mano con el "Sí fácil", los concejales de nuestro departamento deberían haber exigido una simulación real y matemática de lo que estaban aprobando. Hoy no saben: ¿Cuánto se lleva EDEMSA en comisiones netas por cobrarnos? ¿Cuánto queda efectivamente para las arcas de Malargüe después de pagar la energía y esas comisiones? ¿Qué seguridad jurídica real tenemos frente a los decretos del ámbito nacional?

La trampa técnica de la Ordenanza 2.368, que vino a sepultar la soberanía fiscal que Malargüe había conquistado en 2019 al cortar las retenciones automáticas de la distribuidora, hoy muestra su verdadera cara en las boletas. Para entender cómo nos meten la mano en el bolsillo en una asociación explícita entre el Municipio, EDEMSA y el EPRE, hay que mirar la letra chica de la nueva Ordenanza Tarifaria 2.368/2026, aprobada en febrero, bajo el argumento oficial de unificar los parches de la normativa de 2019 y sanear el déficit; lo que hicieron fue legalizar un golpe feroz al contribuyente.

Nos dijeron que la Contribución Municipal se mantenía en el tope del 15%. Pero esa es la primera verdad a medias: como el precio del kW puro se disparó debido a la quita de subsidios que convalida el EPRE, ese 15% en los papeles es el mismo, pero la tajada en pesos es mayor porque la base imponible es muchísimo más alta.

El verdadero manotazo está en la Tasa de Alumbrado Público. Pasamos de aquel monto fijo de la ordenanza de 2019 a un esquema indexado basado en Unidades Tributarias Municipales (UTM) y segmentación, lo que se traduce en aumentos nominales de entre el 200% y el 400% según se trate de un vecino residencial o de un comerciante.

Con el argumento de sustentabilidad expresado por el municipio, hoy debemos cubrir el 100% de la factura que EDEMSA envía. Es decir, el municipio actúa como el cobrador de la empresa, garantizándole el negocio total a costa del vecino.

El maquillaje de la UTM y el Aumento sin costo político es la jugada maestra de esta ingeniería recaudatoria es la actualización de la UTM. Para que el vecino lo entienda en la calle, la ordenanza puede decir que la tasa equivale a una equis cantidad de UTM. Pero cuando la UTM salta -como ocurrió recientemente- de $80,00 a $120,00 (un tremendo 50% de ajuste), tu factura de luz se infla de golpe sin necesidad de que los concejales vuelvan a sesionar.

La trampa de la actualización por inflación es evidente. Mientras la UTM sube de forma lineal y con una agresividad que la vieja ordenanza de 2019 no tenía, los salarios de los malargüinos y las paritarias van por la escalera. Si la tasa municipal aumenta un 50% y los ingresos del vecino común apenas un 30%, el Estado municipal y EDEMSA le están ganando escandalosamente la carrera al bolsillo del ciudadano.

Ante esta desidia y complacencia, desde acá le dejamos tres preguntas directas a los concejales que prefirieron la comodidad del Sí fácil antes que la defensa del pueblo, Al delegar los aumentos en la actualización automática de la UTM, ¿no están validando un impuestazo encubierto que esquiva el debate democrático en el recinto sobre qué servicios se están prestando?

La UTM y las tasas suben para no perder contra la inflación, pero ¿podemos decir que el alumbrado público, el bacheo o la limpieza de Malargüe mejoraron un 50% o un 400%? ¿O el vecino está obligado a pagar muchísimo más por exactamente el mismo servicio deficiente de hoy?

En un contexto de crisis profunda, donde las tasas comerciales y las facturas de EDEMSA ya no tienen tope fijo, ¿son conscientes de que este ahogo financiero es el empujón final para que muchos comercios de Malargüe tengan que pasar a la informalidad o directamente bajar las persianas?. Recordemos que administrar no es firmar convenios de sumisión para asegurarles las cuentas a las corporaciones energéticas. Legislar tampoco es levantar la mano para no complicarse la tarde.

Los tres pasos de la avivada legal para entender de dónde sale ese 15% que nos clavan en la boleta, hay que desarmar una avivada legal que viene de arrastre y que se conoce técnicamente como la Contribución Municipal.

No es un impuesto al consumo de luz que inventó EDEMSA, sino un derecho de recaudación que la provincia le otorgó a los municipios hace décadas y que hoy se usa como una caja automática. Llegamos a ese 15% a través de tres pasos que explican la complicidad entre la provincia, la empresa y el municipio.

Todo tiene un origen y arranca con la Ley Provincial N° 6.497 (el Marco Regulatorio Eléctrico de Mendoza). En su artículo 61, esta ley dice que las distribuidoras (como EDEMSA) deben pagarle a los municipios una compensación por el uso del espacio público (para pasar los cables, clavar los postes y poner los transformadores). La ley le puso un techo a esa tasa: un máximo del 15% sobre la facturación neta del consumo.

El traslado al vecino, en lugar de que EDEMSA pague ese 15% de sus propias ganancias como un costo por usar el suelo de Malargüe, se firmó que la empresa actúa solo como agente de retención. Es decir, EDEMSA te lo cobra a vos en la boleta, junta la plata, se queda con una comisión por el servicio de cobrarte, y el resto se lo pasa a la Municipalidad. El municipio recauda sin mover un dedo y la empresa no pone un peso de su bolsillo.

El aval del Concejo Deliberante (La Ordenanza 2.368), ese 15% no es obligatorio que sea el máximo. El Concejo Deliberante de Malargüe tuvo la potestad de fijar una alícuota menor como sucede en otros departamentos, que podría ser del 5%, del 8% o cero para aliviar al vecino. Sin embargo, al aprobarse la Ordenanza Tarifaria 2.368/2026 a fines de febrero, los concejales mantuvieron el tope bien arriba, en el 15%.

Acá está el argumento central de por qué explota el bolsillo ahora, el porcentaje no cambió, pero la base de cálculo se fue al diablo. Antes, con las tarifas subsidiadas, tu consumo neto era de $5.000; el 15% eran $750. Hoy, con la quita de subsidios nacionales y los aumentos que convalida el EPRE, ese mismo consumo neto saltó a $30.000; el 15% ahora son $4.500.

La prueba del abuso: Malargüe vs. San Rafael.

Para que el vecino que está leyendo la nota entienda cómo nos meten la mano en el bolsillo, hagamos una simulación simple, con números redondos de la calle. Imaginemos dos casas exactamente iguales, con el mismo consumo de energía neta (supongamos $30.000 de luz pura retenida en el medidor). Mismo consumo, misma provincia, misma distribuidora (EDEMSA). Mira la diferencia de lo que pagas según de qué lado del río estés:

Concepto en la Boleta En San Rafael En Malargüe (Ord. 2.368)

Consumo Neto de Luz $30.000 $30.000

Contribución Municipal (15%) $4.500 $4.500

Tasa de Alumbrado Público Monto fijo controlado) - (Indexado UTM móvil de50 a $120)

$1.500 $6.000

Total Tasas del Municipio $6.000 $10.500

Por el solo hecho de vivir en Malargüe, a igual consumo, el municipio te duplica el costo de las tasas en la boleta de EDEMSA. Mientras en San Rafael el alumbrado se discute con topes, acá te encajaron una UTM indexada que sube de prepo. Mismo servicio o peor, pero casi el doble de costo en tasas. Eso no es actualizar por inflación; eso es usar la boleta de la luz como una aspiradora para financiar la ineficiencia municipal.

Finalmnte y como lo advertimos por este medio al denunciar el Pacto del Silencio 1 y 2, el municipio terminó siendo el último en la fila para cobrar, y el vecino, el primero en pagar los platos rotos de un convenio leonino.

Dos datos de último momento

1.- La Resolución EPRE 111/2026Como para aportar un dato fresco de la realidad, el pasado 29 de mayo salió publicada en el Boletín Oficial la Resolución 111/2026 del EPRE. Esta norma aprueba el recálculo y los nuevos cuadros tarifarios de EDEMSA que van a regir para el trimestre mayo-junio-julio.

Seguramente el oficialismo provincial y la empresa van a salir a cacarear y presumir una bonificación extraordinaria del 11,97% que viene de Nación para los usuarios residenciales de menores ingresos (con subsidios focalizados), buscando atenuar el impacto del invierno. Pero cuidémonos de la letra chica, ese descuento es solo para un tope de consumo base (300 kWh mensuales) y las tarifas sin subsidio no se mueven, consolidando el aumento pesado que ya venía de mayo.

La trampa local queda al descubierto, aunque el EPRE te dibuje un descuento temporal del 12% en la energía neta para el sector más vulnerable, el municipio te mete el hachazo por el otro lado. La UTM en Malargüe saltó a $120, el ítem de Alumbrado Público indexado en la boleta te termina comiendo vivo cualquier supuesto alivio que manden de arriba.

2.- La demostración fáctica de la doble imposición que pagamos los malarguinos en el tema LUZ/alumbrado público/EDEMSA está en el ARTÍCULO 48°Servicios a la propiedad raíz (ABL) Ítem 9 de la tarifaria 2368/2026 más lo que pagamos en la boleta de la luz.

Si los concejales no están para frenar este saqueo administrativo, ¿para qué carajo están?

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