Vuelta a clases: prevención sí, miedo no

Se aproxima el fin del receso invernal y el retorno a las aulas es una incógnita. La nueva premisa sostenida en la bimodalidad y la estigmatización ante un posible contagio.

Emanuel Torrico

En algún momento las clases presenciales van a retornar. Si bien es importante aclarar que deben estar dadas las condiciones epidemiológicas para que esto suceda, en lo que refiere a la percepción de las familias, abundan dudas y temores a la hora de mandar los chicos a la escuela en un contexto de emergencia sanitaria.

No es para menos, pasaron casi cuatro meses donde la pandemia, la información y el manejo de la misma hizo que se produzca un recelo importante a la hora de tomar decisiones que circunscriben la cotidianeidad de cada hogar. La escuela no es la excepción, fundamentalmente, porque es un lugar donde circula mucha gente y de diferentes edades.

No obstante, y bajo el correspondiente cuidado sanitario, no hay que condenar ni estigmatizar una situación que puede afectar a cualquier mortal y en cualquier espacio físico. De hecho, la mayoría de los contagiados de Covid-19 presentan sintomatología leve, que puede confundirse a simple vista con otros procesos virales más frecuentes en nuestra historia clínica.

El concepto eje sería: hay que respetar al virus y todo lo que conlleva, pero no tener miedo.

Considero que las autoridades provinciales han tomado las medidas adecuadas en una situación también desconocida para ellos. En definitiva, todos somos hijos de la pandemia en términos cognoscitivos. El ensayo y error son los elementos que cuenta cada comunidad educativa a la hora de gestionar la pedagogía del nuevo escenario escolar que se encontrarán docentes y alumnos.

Las escuelas buscarán tomar todos los recaudos necesarios para garantizar el cuidado de las personas que transitan por el edificio en ambos turnos. No esperemos un desandar perfecto, seguramente tendrá cuestiones que irán mejorando en el camino. De hecho, llevamos 120 días de cuarentena y los protocolos sanitarios han sufrido modificaciones a partir de diferentes manifestaciones del virus.

En el interior de cada familia no es novedad cuando plantean que sus hijos/as aprenden más en la escuela que en la casa. Por ese motivo, no deben generar en los estudiantes la sensación de que volver a la escuela es traumático y nocivo. El retorno a clases será más llevadero si los padres fomentan (desde lo discursivo, al menos) la sensación de seguridad que no están experimentando actualmente.

El hecho educativo se sostiene en la presencialidad. Cualquier intento de ramificarlo en otros formatos es válido, pero insuficiente.

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