Dachary, sobre el giro de EEUU por Malvinas: "Es una buena noticia, pero hay que ser extremadamente prudentes"
El secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary analizó en Radio Post la filtración del Pentágono, relativizó un cambio de postura de Washington y pidió transformar la coyuntura en una política de Estado: "La pelota está en nuestro campo".
La filtración de un correo interno del Pentágono que sugiere una posible revisión del respaldo de Estados Unidos a la posición británica sobre las Islas Malvinas generó impacto inmediato en la agenda pública. Sin embargo, desde Tierra del Fuego, el secretario de Malvinas Andrés Dachary llamó a interpretar el escenario con cautela y a evitar lecturas apresuradas.
"Es un tema que ha acaparado toda la centralidad de la agenda pública, de la agenda de medios", señaló, aunque advirtió que "es importante hacer una serie de aclaraciones" frente al entusiasmo que despertó la noticia. En ese sentido, reconoció el componente emocional que atraviesa la cuestión: "Muchas veces se necesitan buenas noticias sobre Malvinas, porque el paso del tiempo termina siendo nuestro peor enemigo".
Uno de los primeros puntos que buscó despejar es la idea de un cambio abrupto en la política estadounidense. "Estados Unidos oficialmente nunca tuvo una postura probritánica, sino que declaró una neutralidad respecto a lo que es la cuestión Malvinas. Para poder hablar de un cambio de mirada, desde lo técnico, no es tan exacto", explicó.
Además, relativizó el carácter de la supuesta filtración: "Una filtración del Pentágono, no existen filtraciones en el Pentágono. Acá claramente es algo que se quiere dar a conocer", sostuvo, y lo vinculó al estilo de la actual administración de Donald Trump: "Una forma mucho más directa, brutal si se quiere, de hacer política, sin ningún tipo de recelo en amenazar con sanciones económicas o con la utilización del instrumento militar".
Dachary también introdujo una distinción clave sobre el funcionamiento institucional de Estados Unidos: "Quien maneja la política exterior del país no es el Pentágono, es la Secretaría de Estado", indicó. Y agregó: "Si vos quisieses tener algo con otra solvencia, la comunicación tendría que salir de su parlamento, donde verdaderamente podés construir una política de Estado y no dejar las cosas ligadas a la mirada de un presidente de turno".
Pese a esas advertencias, el funcionario reconoció el valor de la coyuntura: "Por supuesto que es una buena noticia", dijo, aunque aclaró que el desafío es sostenerla en el tiempo. En ese marco, volvió a ubicar el reclamo argentino en su eje central: "Argentina exige el cumplimiento de la resolución 2065 de las Naciones Unidas, con lo cual lo mejor que nos podría pasar es volver a tener otra mesa de negociación con el Reino Unido y acordar la recuperación de la integridad territorial".
Para Dachary, el escenario internacional abre una ventana que podría ser aprovechada si se actúa con inteligencia. "El país que sigue siendo la mayor potencia mundial publique esto en un contexto en el cual la geopolítica se basa en lo incierto, en lo ambiguo, en lo impredecible, es una gran noticia", afirmó.
En términos concretos, un eventual cambio de postura de Washington podría tener efectos en cadena: "Estados Unidos sigue siendo el país de mayor peso en la órbita internacional y puede arrastrar a muchos países occidentales", explicó. Y detalló: "El lugar geográfico que históricamente más le costó entrar a la Argentina fue Europa Occidental", donde los países, por su pertenencia a la OTAN o sus vínculos con el Reino Unido, "o se declaraban neutrales o directamente apoyaban la ocupación ilegítima británica".
En ese sentido, planteó que un respaldo estadounidense podría "poner en crisis esos apoyos" y permitir "construir poder para la Argentina", fortaleciendo tanto los reclamos en organismos multilaterales como la capacidad de presión en las relaciones bilaterales.
A la vez, subrayó la importancia de consolidar el argumento de fondo del país: "Que el mundo entienda que el colonialismo no tiene más lugar en el siglo XXI". Y advirtió que Argentina debe evitar desaprovechar oportunidades: "Muchas veces, por estar envueltos en nuestras propias crisis económicas, sociales, educativas y sanitarias, dejamos pasar muchos trenes de oportunidad en torno a Malvinas".
El funcionario también puso el foco en el contexto interno del Reino Unido, al que describió como un factor a tener en cuenta: mencionó las dificultades para redefinir su estrategia tras el Brexit, la posibilidad de nuevos procesos independentistas en Escocia, el avance de la reunificación irlandesa y los cambios generacionales que cuestionan el legado colonial. "Tenemos muchas cosas a favor de la Argentina", resumió.
En clave interna, Dachary insistió en la necesidad de unificar posiciones: "Cuando vos hablás de Malvinas como una causa nacional, una causa nacional debería ser lo más importante que tiene tu país, con lo cual cualquier otra división la dejarías de lado".
Sin embargo, también fue claro sobre los límites del escenario actual: "¿Vos creés que esto va a ser una política sostenida en el tiempo? Claramente no", afirmó, al señalar que un eventual cambio de gobierno en Estados Unidos podría revertir cualquier decisión. Incluso reconoció que Trump "es una persona que todo lo que prometió lo cumplió", pero eso no garantiza continuidad.
Por eso, planteó que el desafío central es otro: "Tenemos que trabajar para que esto se traduzca en una política de Estado y no quede pegado a una decisión casi temperamental de un presidente de turno".
En ese equilibrio entre oportunidad y cautela, Dachary dejó una definición que sintetiza el momento: "Hay que ser extremadamente prudentes, entender bien el contexto, pero la pelota está en nuestro campo".