Palantir, Milei y el poder de los datos: alertan por riesgos de vigilancia y falta de regulación

El especialista Sebastián Di Doménico analizó en Radio Post la figura de Peter Thiel y su visita al país. Advirtió sobre el uso de inteligencia artificial en seguridad, cuestionó el ingreso de estas empresas al Estado y pidió debate público y control político.

La inminente reunión entre el presidente Javier Milei y el empresario tecnológico Peter Thiel reavivó un debate global sobre el poder de las grandes compañías de datos, su vínculo con los Estados y los límites en materia de regulación. En ese contexto, el periodista y especialista en inteligencia artificial Sebastián Di Doménico trazó un perfil crítico del fundador de Palantir y alertó sobre los riesgos que implica el avance de estas tecnologías en áreas sensibles.

"Peter Thiel es un empresario muy polémico en Estados Unidos", definió durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, al explicar que su centralidad actual responde a su rol al frente de Palantir, una firma dedicada al "procesamiento de datos masivos" que trabaja directamente con ejércitos y servicios de inteligencia. Según detalló, la compañía desarrolla sistemas de "vigilancia masiva, vigilancia predictiva y perfilado masivo", herramientas que no solo analizan información, sino que también permiten diseñar estrategias en el ámbito militar y de seguridad.

Di Doménico remarcó que uno de los principales problemas es la opacidad con la que operan estas empresas. "En detalle cómo trabaja Palantir no se sabe, porque son empresas que trabajan desde el secreto", sostuvo. Aun así, advirtió que su capacidad de recolectar y procesar grandes volúmenes de datos abre interrogantes sobre el uso de esa información, incluso en ámbitos civiles.

Como ejemplo, mencionó la vinculación de la empresa con organismos estadounidenses dedicados al control migratorio: "No estamos hablando de terroristas, sino muchas veces de personas trabajadoras que no tienen sus papeles en regla, pero que son objeto de seguimiento y análisis de datos masivos".

Frente a este escenario, el especialista fue enfático: "Yo soy de la idea de la regulación. Creo que la inteligencia artificial y todos estos avances tecnológicos necesitan una normativa muy clara, porque son muchos los riesgos que se generan". En esa línea, citó el modelo de la Unión Europea, donde la legislación prohíbe prácticas como la vigilancia predictiva, es decir, la recolección de datos para anticipar posibles conductas delictivas. "Es adelantarse a los hechos, algo absolutamente ilegal", explicó.

El debate no es solo técnico, sino también político. Di Doménico describió a Thiel como un referente del pensamiento libertario con posiciones "muy reaccionarias", crítico del ambientalismo, de las diversidades y con una mirada cuestionadora de la democracia. "Plantea que el mundo debería ser manejado por una élite tecnológica, lo cual es muy peligroso", advirtió.

Ver: La empresa más peligrosa de Estados Unidos

En cuanto a su visita al país, reconoció que existe "mucho hermetismo" sobre los objetivos concretos. Si bien confirmó que el empresario ya mantuvo encuentros con funcionarios cercanos al Gobierno y tiene previsto reunirse con el presidente, señaló que no hay información oficial sobre posibles acuerdos. "Se dice que es un viaje en parte turístico y en parte para analizar la situación del país", indicó, y sugirió que Argentina podría ser vista como "un tubo de ensayo de un gobierno libertario", en línea con las ideas que Thiel comparte.

Ante la posibilidad de un vínculo más estrecho entre el Estado argentino y Palantir, el especialista planteó una advertencia: "Es muy riesgoso cualquier tipo de acuerdo con una empresa como esta. Debería ser debatido públicamente y pasar por el Congreso". El motivo, explicó, es el nivel de información al que acceden estas compañías: "Una vez que ingresan a los Estados y manejan datos sensibles, después es muy difícil desplazarlas".

Para Di Doménico, el problema de fondo es el creciente poder de las grandes tecnológicas frente a los Estados. "Ellos buscan que las empresas sean más poderosas que los Estados", señaló, aunque aclaró que aún confía en la fortaleza de los sistemas democráticos. "Trato de pensar que los Estados y las normas republicanas van a estar por encima", dijo.

Sin embargo, reconoció que el escenario global va en dirección contraria, especialmente en países que dependen de desarrollos tecnológicos externos. "Hoy usamos herramientas de inteligencia artificial que provienen casi exclusivamente de Silicon Valley. Cuando hay tan pocas empresas, su poder es enorme", afirmó.

En ese contexto, insistió en la necesidad de avanzar en soberanía tecnológica y marcos regulatorios sólidos. "Este tipo de tecnología es muy peligrosa para el control social y el espionaje de ciudadanos y opositores. Es un conocimiento tipo Gran Hermano, muy riesgoso", concluyó.

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