Estados Unidos evalúa revisar su postura sobre Malvinas en medio de tensiones con la OTAN

Un correo interno del Pentágono plantea medidas contra aliados europeos por la guerra con Irán e incluye la posibilidad de reconsiderar el respaldo a la soberanía británica en las islas, en un giro con impacto directo para Argentina.

Un correo electrónico interno del Pentágono encendió alertas diplomáticas al incluir, entre distintas opciones de presión sobre aliados de la OTAN, la posibilidad de revisar la posición histórica de Estados Unidos sobre la soberanía de las Islas Malvinas, actualmente bajo control del Reino Unido.

La información, revelada por la agencia Reuters a partir de un funcionario estadounidense, da cuenta del malestar de la administración de Donald Trump con algunos países europeos que no acompañaron las operaciones militares en el marco de la guerra con Irán. En ese contexto, el documento analiza una serie de medidas destinadas a "responsabilizar" a los aliados que limitaron el apoyo logístico, especialmente en lo referido al acceso a bases, permisos de sobrevuelo y despliegue militar.

Entre esas alternativas aparece un punto de alta sensibilidad geopolítica para la Argentina: la revisión de la postura estadounidense sobre el reclamo británico en las Malvinas. Aunque se trata de una opción en evaluación y no de una decisión tomada, su sola mención introduce un elemento de incertidumbre en el histórico alineamiento de Washington con Londres en este conflicto.

El correo también contempla sanciones dentro de la propia OTAN, como la suspensión de España de determinados roles dentro de la alianza. La administración Trump cuestiona particularmente a Madrid por negarse a habilitar sus bases militares y espacio aéreo para operaciones contra Irán, en una guerra que comenzó el 28 de febrero y que incluyó acciones conjuntas con Israel.

Según la fuente citada, las propuestas buscan enviar una señal política clara a Europa, en medio de críticas recurrentes del presidente estadounidense sobre lo que considera una carga desproporcionada asumida por su país dentro de la OTAN. "No puede ser una calle de un solo sentido", han reiterado funcionarios de su gobierno.

En paralelo, Trump ha dejado abierta la posibilidad de una retirada de Estados Unidos de la alianza atlántica, que lleva 76 años en funcionamiento, lo que añade un nivel inédito de tensión en la relación transatlántica.

Para la Argentina, la eventual revisión del respaldo estadounidense a la posición británica sobre Malvinas podría representar un cambio significativo en el escenario diplomático internacional. Sin embargo, por el momento, se trata de un debate interno dentro del Pentágono, sin definiciones oficiales ni plazos concretos.

Qué dijo Milei

El presidente Javier Milei dijo que desde su administración están "haciendo" todo lo "humanamente" posible para que las Islas Malvinas vuelvan a "manos" de la Argentina.

Así lo expresó Milei en declaraciones a un streaming: "Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro".

"Hay una frase de Marshall que a mí me encanta, que dice: ‘Cerebro frío al servicio de corazón caliente'", agregó el mandatario nacional en medio de rumores crecientes que dan cuenta de una intención de Estados Unidos de dejar de apoyar la postura británica. 

El episodio refleja, en definitiva, cómo un conflicto en Medio Oriente puede tener derivaciones inesperadas en otros frentes geopolíticos, incluyendo uno de los reclamos históricos más sensibles para la política exterior argentina.

Cruce de declaraciones

Distintos medios británicos -como The Telegraph, Sky News, The Sun, BBC y Daily Mail- se hicieron eco en las últimas horas de la posible revisión de la postura estadounidense sobre las Islas Malvinas, en medio de la creciente tensión entre Washington y sus aliados europeos.

En paralelo, el presidente Donald Trump profundizó sus críticas hacia el primer ministro británico Keir Starmer, a quien calificó de cobarde por su negativa a involucrar al Reino Unido en la guerra contra Irán. También afirmó que "no es Winston Churchill" y descalificó la capacidad militar británica al describir sus portaaviones como "juguetes".

En el inicio del conflicto, Londres rechazó el pedido de Estados Unidos para utilizar bases británicas en ataques contra Irán. Con el correr de los días, sin embargo, accedió a permitir operaciones de carácter defensivo, orientadas a proteger a la población en la región -incluidos ciudadanos británicos- ante posibles represalias.

La reacción oficial del Reino Unido no tardó en llegar. Un portavoz de Starmer reafirmó que la soberanía de las Islas Malvinas corresponde a Londres, en la primera respuesta tras la filtración del correo interno del Pentágono. "No podríamos ser más claros sobre la postura de Reino Unido respecto a las islas. Es una postura de larga data y no cambió", sostuvo.

El trasfondo del conflicto expone, además, las fricciones dentro de la OTAN. Trump cuestionó con dureza a los aliados por no desplegar fuerzas navales para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueado tras el inicio de las hostilidades. Incluso dejó abierta la posibilidad de un repliegue estadounidense de la alianza: "¿No lo harías si estuvieras en mi lugar?", planteó en una entrevista con Reuters el 1 de abril.

Aun así, según fuentes citadas por la agencia, el documento interno no propone una salida inmediata de Estados Unidos de la OTAN ni el cierre de bases en Europa, aunque deja sin respuesta el posible retiro parcial de tropas del continente.

Consultado sobre el contenido del correo, el vocero del Pentágono, Kingsley Wilson, respaldó la postura de la Casa Blanca: "Como dijo el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos hizo por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros". Y agregó: "El Ministerio de Defensa se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y, en su lugar, cumplan con su parte. No tenemos más comentarios sobre ninguna deliberación interna al respecto".

El escenario genera inquietud sobre el futuro de la alianza atlántica, que lleva más de siete décadas de vigencia. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán reavivó temores sobre el compromiso de Washington con la defensa de Europa en caso de un ataque.

En ese contexto, Reino Unido, Francia y otros países sostienen que sumarse al bloqueo naval impulsado por Estados Unidos implicaría una entrada directa en la guerra, aunque se mostraron dispuestos a colaborar para garantizar la libre navegación una vez alcanzado un alto el fuego.

Las tensiones también alcanzan a España. Washington expresó su malestar luego de que el gobierno de Pedro Sánchez se negara a habilitar sus bases y espacio aéreo para operaciones ofensivas contra Irán. En ese país, Estados Unidos mantiene instalaciones estratégicas como la base naval de Rota y la base aérea de Morón.

El correo interno evalúa incluso la posibilidad de suspender a España de la OTAN como señal política hacia los aliados europeos, con el objetivo de "disminuir la entre los europeos", según la fuente. Aunque la medida tendría un impacto operativo limitado, su peso simbólico sería significativo. No obstante, no está claro si existe un mecanismo formal dentro de la alianza para llevarla a cabo.

Desde Madrid, Sánchez relativizó la filtración y defendió el rol de su país: "No nos basamos en correos electrónicos. Nos basamos en documentos oficiales y posturas gubernamentales, en este caso de Estados Unidos", afirmó antes de participar en una cumbre de la Unión Europea en Chipre, donde además insistió en que España es "un socio leal" de la OTAN.

Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió días atrás que el conflicto con Irán dejó en evidencia nuevas vulnerabilidades: "muchas cosas quedaron al descubierto", dijo, al señalar que los misiles de largo alcance iraníes no alcanzan territorio estadounidense, pero sí podrían impactar en Europa.

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