Todos quieren jugar como lo hace Cornejo, a quien defenestran por su estrategia de juego

Los radicales, peronistas y macristas que quieren desbancar a Cornejo sueñan con manejar su misma cuota de poder. Qué esquemas a futuro están dibujando en las arenas vacacionales en este enero que se extingue. De Marchi, el deseado por todos. Y tres peronistas en evaluación.

La modalidad en la que se mueve la política mendocina tiene un centro energético que es Alfredo Cornejo. A él se le achaca ser el Alfa y el Omega de todo, lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo que pasa en Mendoza.

El colmo es que hay radicales que creen que ganar por tanto y tantas veces es una "culpa" y no un mérito, ya que eso lo consagra dueño del dedo decisor por muchos años más o, en su defecto, hasta que tropiece y deje de ser el mandamás del oficialismo local.

Las zancadillas ya empezaron a organizarse. Hay correligionarios de aquí y de Buenos Aires, lugar en donde dicen que "no hará pie", que prefieren verlo estampado contra el piso con tal de darse su propia oportunidad de ganar, aunque no ganen. Esto último es muy difícil de entender por no radicales: sí, hay un "radicalismo cajetilla" que prefiere meter los primeros concejales y legisladores y negociar con el peronista que gane su voto. Así funcionó durante muchos años a nivel nacional, en la provincia de Buenos Aires y aquí también, por supuesto, sobre todo en los municipios, pero en la Legislatura aún resuena el reclamo en código de líderes radicales a gobernantes peronistas, para hacerse valer a la hora de votar o mejor dicho, para ponerse un precio: "Los cachorros tienen hambre".

De todos modos, algo de razón hay en la bronca por no conseguir entrar en la rosca sin el aval de Cornejo. El asunto es cómo conseguir las dos cosas: evitar negociar con el exgobernador y además, ganar.

Construyen "caballos de Troya" en los municipios y se replantean los liderazgos

Sobre esto último está haciendo ya un máster práctico Omar de Marchi, el macrista que viene intentándolo desde siempre, que consigue colocar legisladores propios en las listas arreglando con el ahora senador nacional, pero sin que se le de la posibilidad de pasar al frente. Nadie niega que De Marchi quiere ser un "Cornejo" del futuro, como lo quieren los peronistas y otros radicales.

De allí que se ensayen nuevas fórmulas, aun de manera temprana, por estos días, para intentar trazar una huella que les permita a los críticos de Cornejo alguna chance de arrebatarle la batuta. A saber:

  • - El lanzamiento de Luis Petri no es simbólico ni inocente. Sus correligionarios se burlan señalando que no posee apoyo local ni estructura ni recursos y señalándolo como un hombre más del equipo porteño de Patricia Bullrich. Pero hoy por hoy, es el único que ha desparramado la idea de que quiere hacerle frente a Tadeo García Zalazar, el cornejista que está primero en la maratón por la sucesión de Rodolfo Suarez. Con ello, Petri arremete contra Cornejo sin invocarlo y abre un espacio para colaboracionistas.

  • - Muchos se sorprendieron con la reaparición de Ernesto Sanz. Las lecturas inmediatas tienen que ver con tareas de lobby a las que se lo asocian luego de su salida de la política, o un retorno acompañando a dirigentes nacionales que se la tienen jurada también a Cornejo, entre ellos, la actual conducción de la UCR nacional del jujeño Gerardo Morales. Suicidas por naturaleza, los radicales prefieren bajarse mutuamente antes de empoderar a varios referentes para poder ser competitivos en el conurbano bonaerense.

  • - Se ha diseñado un relato que puede ser falso y que habla de progresismo contra neoliberalismo, a estas alturas de los tiempos. En ese esquema, los anticornejistas nacionales lo acusan de representar a la "Unión Cívica Nacional" conservadora de otrora y ellos ser la auténtica y socialdemócrata Unión Cívica Radical. Ninguno recuerda a Leandro Alem, aquel dirigente que prefirió matarse y no pudo atestiguar el camino seguido por su sobrino Hipólito Yrigoyen o Marcelo de Alvear. Alem era un liberal en serio, de los que hoy reivindica con pasión maestros de esas ideas como Alberto Benegas Lynch (h). Pero ese es el latiguillo que han empezado a utilizar para provocar realineamientos. Lo curioso (y contradictorio) es que hasta los radicales progres quieren aliarse con algún pedazo del PRO, porque les hace falta para existir.

  • - En este esquema, se escucha decir en los cafés que "hay ganas de apoyar a De Marchi" para la próxima. El entusiasmo que genera el lujanino lo pone en valor, sin dudas, y lo coloca en el centro de la escena política. Pero los radicales díscolos no piensan exactamente en irse de Cambia Mendoza y ni siquiera llevar al diputado como su propio candidato a gobernador. La idea que gana adeptos es la de formar una corriente que compita en las PASO contra el oficialismo del oficialismo y le permita a De Marchi, en todo caso, pasar por el medio. Una especie de "Operación Armagnague Potenciado", para restarle votos, supongamos, a Tadeo García Zalazar y permitirle a De Marchi cumplir su sueño de ser candidato y además de eso, ser gobernador, algo que la UCR mendocina no le cederá a buenas y primeras de ningún modo, más aun con la ruidosa escisión interna en la que el PRO sobrevive.

¿El "compañero" De Marchi?

Pero mientras los radicales entran a sus cafés preferidos a hacer especulaciones con globos de ensayo en sus manos, los peronistas los persiguen con alfileres, pinchándoselos.

De Marchi: "Mendoza necesita plantarse con vehemencia por Portezuelo"

Ya no es un secreto que el Partido Justicialista tiene toda una corriente a favor de "arreglar" (como se dice habitualmente) con "la niña bonita" de la política por estos días De Marchi. La hipótesis es servirle de plataforma desde un peronismo no kirchnerista para que pueda tener las chances que los radicales no le dan de ser candidato a gobernador, a cambio de que les permita meter legisladores y retener existencia política real y territorial, perdida en la última docena de elecciones.

Pero hay algunos movimientos que no le dan unanimidad a la idea. La unidad que el peronismo pregonó con demasiada propaganda a quienes les interesaba verlos juntos y a quienes no, puede explotar y transformarlos en una nueva versión del "Vamos Mendocinos" que De Marchi alentó como plataforma a futuro, pero que el electorado no identificó y por lo tanto, no votó. 

A saber:

  • - El kirchnerismo no entra en ese juego. Coincide en lo estratégico (bajar a Cornejo, a quien ven como "un líder negativo que no le deja nada bueno a Mendoza"; montar a De Marchi para dividir a Cambia Mendoza). Están buscando nombres nuevos y potables, además de generar un proyecto detrás para comunicarlos más allá de sus imágenes. Miran con interés la gestión de Martín Hinojosa en el INV, quien además es un bodeguero que no reniega de su peronismo, y que públicamente tiene poco uso del bombo y el folclore camporista. También hablan de José Pozzoli, a quien imaginan en un rápido ascenso desde su rol de especialista en políticas hídricas y subgerente del capítulo mendocino del Instituto Nacional del Agua y que será concejal en Guaymallén próximamente.

  • - Desde lo que podría llamarse el peronismo neutral, el intendente Roberto Righi prepara su centro de estudios en el Barrio Bombal para generar un plan productivo para Mendoza que resulte la base de su candidatura a la gobernación. Espera convencer, en principio, a los peronistas ultragolpeados por tantas derrotas y lo hará con ideas, ejes motivadores. Será un "coach" que mostrará lo que puede mostrar de sus 20 años de gestión en Lavalle, un municipio que solo no le alcanza para armar un equipo provincial y por lo que ya anticipó que buscará apoyo independiente y de otros sectores partidarios.

Sanz se la juega por Portezuelo y apunta contra todos, incluido Suarez

No hay mucho más por ver, pero esto ya es demasiado para un enero cargado de tempestades, ya con su último aliento.

El año no electoral servirá para dibujar en la arena estos esquemas que, de no contener un fondo, objetivos claros o potencia ciudadana, no será más que otra estafa: un "esquema de Ponzi" llevado a la política en donde todos los que apuesten sus esperanzas la perderán rotundamente.


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