En 100 palabras: El jubileo de regalar cargos en el Estado
Reinas vendimiales, reclamantes en medios, presuntos héroes sociales: muchos consiguen un lugar eterno en el Estado sin que el Estado los necesite para una tarea concreta. Gobernantes héroes con plata ajena.
El Estado ha funcionado más como bolsa de trabajo por falta de empleo privado, que como un servicio que selecciona a las personas que justamente necesita para brindar prestaciones y administrar sus recursos.
Por eso, no vale pedirle a una masa de gente que solo necesitaba trabajo unos estándares de calidad: no ingresaron por concurso.
¿Qué cambiar para evaluar el desempeño? Que los puestos no sean hereditarios, otorgados por caridad o mandato social.
¿Vamos a seguir pagando salarios a gente por el solo hecho de que un intendente o un gobernador deseen quedar bien parados en lo personal por ello?
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