Educación y futuro: los debates que nos debemos

La ex titular de la DGE Emma Cunietti ofrece disparadores hacia una Ley de Educación para Mendoza. "Los datos alarmantes de pobreza en Argentina y en Mendoza plantean una circunstancia, que si bien es dolorosa, puede ser ideal para que se construyan los debates estructurales que se necesitan para salir de este declive".

Emma Cunietti

Y por fin, en la agenda de temas, en un contexto tan complejo como el actual, aparecen aquellas cosas que trascienden la rutina del virus, aquellas que vislumbran un horizonte. Porque cuando hablamos de educación, pensamos en el futuro, en el mediano y largo plazo.

En el presente hemos aprendido que en situaciones de emergencia, los derechos no deberían desaparecer, ni posponerse. El sistema educativo se ha movido para seguir generando situaciones de aprendizaje en sus estudiantes, sin la presencia directa, con aulas vacías, en sincronía o diacronía.

El aula se ha trasladado a la casa y con ello a la realidad desigual de los hogares: familias numerosas sin conectividad pero también otras que cuentan con más de un dispositivo por persona; niños con adultos protectores que hacen las tareas diarias con ellos, chicos que desarrollan estrategias de supervivencia en la calle; jóvenes hiperconectados junto a otros en zonas en las que no existe ni siquiera línea telefónica; casas que pueden convertirse en edificios escolares, viviendas cuyo hacinamiento impide un lugar para hacer tareas.

No seguiremos enumerando situaciones ni realidades conocidas. Pero recordaremos la necesidad de ponerle rostro, nombre y apellido a cada situación para generar las estrategias para reducir esas brechas educativas que son consecuencia de la desigualdad social.

Los datos alarmantes de pobreza en Argentina y en Mendoza plantean una circunstancia, que si bien es dolorosa, puede ser ideal para que se construyan los debates estructurales que se necesitan para salir de este declive. Perdimos la ocasión de hacerlo con respecto a la economía, cuando nos olvidamos de que si no existen nuevas formas de generar riqueza, la alternativa migratoria va a seguir siendo una estrategia necesaria para muchos de nuestros jóvenes. La pandemia hoy ha profundizado la magnitud de este problema.

Surge ahora una nueva oportunidad de pensar el futuro, porque no se trata simplemente de generar una nueva ley, sino de debatir sobre educación en un Congreso Pedagógico.

Entendemos que un debate de esta magnitud tiene sentido porque una educación mejor no se logra con una ley, sino con la legitimidad social que se construye con el compromiso ciudadano. Tal vez esta pueda ser la puerta para abrir los otros debates que debe darse Mendoza para reducir la pobreza, usando evidencias más que opiniones; poniendo sobre la mesa más datos que relatos.

Nuevos temas y nuevas demandas se han generado en estos tiempos de excepción; así como también algunas lecciones que hoy deben convertirse en voluntades en marcha. Queremos ser un Estado federal que incorpore en la Ley alguna de los aprendizajes que nos deja esta crisis. Un sistema educativo digital, la evaluación educativa, las nuevas formas de construir ciudadanía, deberían estar presentes en esa agenda de debate; así como otras que forman parte de los derechos diversos que se necesita garantizar: la educación sexual integral, la conectividad, la justicia educativa.

En síntesis, estamos construyendo futuro porque al debatir un modelo educativo estamos proponiendo un proyecto de vida para los y las habitantes de Mendoza. En ese proyecto, la educación tiene un lugar fundamental, no solo porque puede facilitar el camino de las personas, sino porque en la sociedad del conocimiento, se convierte en la herramienta fundamental para abrir caminos nuevos.

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