Los sondeos a boca de urna

Todo el mundo comenta supuestos resultados que tiene a mano, intentando modificar la tendencia en los últimos minutos de votación.

Hay presuntos resultados de sondeos a boca de urna circulando por todo el país. Algunos partidos ya empezaron a festejar al mediodía resultados que todavía no se han confirmado, y aunque está prohibida la difusión, todo el mundo ha hecho caso omiso a ello, y los difunden y multiplican.

Hay, además, declaraciones que pretenden incidir en el resultado final de la elección, que está previsto que se den a conocer formalmente a las 21. Pero mientras el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostiene que hay que apegarse a ese horario y esa metodología, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, echó a rodar que "podría demorarse más si están muy ajustados", con lo cual dio a entender mucho más que una cuestión horaria: que el Gobierno estaría mejor parado que lo que las encuestas previas, la PASO y los bocas de urna estrían indicando.

La conclusión es que todos están jugando a la elección de presidente de la Nación como en una mesa de truco, con gestos, guiñadas y mentiras, piadosas y de las otras, con tal de sacar provecho sin aguardar los términos legales.

El interés de unos y otros por saber quién ganó antes de que gane, también pone de manifiesto una conducta y característica argentina a erradicar, si es que se pretende ser una nación seria y de avanzada: el triunfalismo, el revanchismo y, en definitiva, la burlesca actitud ante las normas, queriendo actuar por encima "porque sí", porque "la tenemos más grande" o por simple imperio de la viveza criolla.

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