Super醰it de papel y 閜icas recicladas: la Argentina que no aprende

Mientras Mendoza demuestra que es posible mejorar la educaci髇 con datos concretos, la pol韙ica nacional repite una y otra vez su guion de siempre. Cristina Kirchner reaparece para advertir de un "ajuste inhumano" desde su propio pasado de corrupci髇. Sergio Massa opta por un silencio calculado. Y Javier Milei, con su marketing libertario, exhibe un super醰it fiscal que esconde recortes dr醩ticos y licuaci髇 de jubilaciones. El libreto es viejo, pero la funci髇 no se detiene.

Lisandro Thomas
Licenciado en Econom韆, Licenciado en Administraci髇, Gerente General de una instituci髇 educativa en Mendoza y Vicepresidente de la Asociaci髇 Argentina de Touch Rugby

La educaci髇 es un espejo cruel de la sociedad. En 羏rica, la mitad de los alumnos de primaria no tiene acceso a internet. En Asia, se discute c髆o dise馻r aulas sostenibles. Europa renueva sus escuelas con foco en la ecolog韆. Am閞ica, con sus desigualdades, a鷑 debate c髆o garantizar conectividad para todos, mientras en Argentina un tercio de los estudiantes sigue sin acceso a una conexi髇 adecuada. En cada continente, la infraestructura educativa revela las verdaderas prioridades de sus gobiernos.

Sin embargo, en medio de este panorama, Mendoza nos ofrece una historia diferente. En los 鷏timos dos a駉s, la provincia logr reducir en diez puntos porcentuales el nivel cr韙ico de lectura en cuarto grado. M醩 de 270.000 estudiantes mejoraron su fluidez lectora despu閟 de la pandemia. Mientras el operativo Aprender revel que el 44% de los alumnos de primaria en el pa韘 no comprende lo que lee, Mendoza sancion su propia ley de alfabetizaci髇 y, sin tanto ruido, se ha convertido en un referente. No es casualidad: en un pa韘 donde la pol韙ica educativa suele ser un simple decorado, Mendoza se atrevi a mantener un rumbo propio.

La pol韙ica nacional, por el contrario, parece atrapada en una farsa. Si en los noventa la postal era "pizza y champagne" con privatizaciones y marketing vac韔, hoy Javier Milei reinterpreta esa est閠ica con sus streamings en vivo. A pesar de que el d閒icit externo crece, el presidente insiste: "Argentina va a ser la meca de la libertad en el mundo", mientras sigue el cepo cambiario a empresas que hab韆 jurado dinamitar. El super醰it fiscal, presentado como un trofeo, es apenas una ficci髇 contable sostenida con recortes, retrasos en giros a las provincias y el empobrecimiento de los jubilados. La 閜ica de ocasi髇 se basa en la ret髍ica, no en los hechos.

Los contrastes entre discurso y realidad se multiplican. Cristina Fern醤dez de Kirchner, presa por corrupci髇, reaparece para aclarar que "yo no tengo nada que ver con este desastre". Massa, que prometi "defender el salario y ordenar las cuentas", ahora opta por un silencio que es su 鷑ica forma de sobrevivir pol韙icamente. La pol韙ica argentina vive entre la amnesia y la negaci髇, con l韉eres que pretenden borrar lo que dijeron ayer para empezar de cero.

Comparar el presente con el kirchnerismo es un error. Aquel fue un sistema de poder organizado para consolidar negocios, lealtades y complicidades. Lo actual es una improvisaci髇 te駃da de marketing, una ansiedad por acumular poder sin socios, y una 閜ica libertaria que funciona mucho mejor en redes sociales que en la gesti髇 real. Pero la consecuencia final podr韆 ser la misma: m醩 descreimiento y un futuro institucional a鷑 m醩 fr醙il.

Mendoza, por su parte, escribe otro gui髇. Ajusta sus cuentas con decencia, convoca a la sociedad para debatir la explotaci髇 de cobre y apuesta a diversificar su econom韆. La UCR retoma una tradici髇 de planificaci髇 a largo plazo, y el peronismo local se queda atr醩, aferrado a consignas viejas y sin nuevas propuestas.

La historia argentina nos ha dado advertencias que casi nunca escuchamos. Hace m醩 de veinte a駉s, cuando Carlos Menem buscaba la reelecci髇, Jos Bord髇 logr un 30% de los votos con una propuesta de 閠ica y federalismo. No gan, pero demostr que el saqueo no era eterno. Hoy, el dilema es similar: seguir repitiendo los viejos disfraces o encontrar un camino que combine rigor con decencia.

La pol韙ica argentina parece condenada a confundir movimiento con destino. Se agita, se disfraza y promete refundaciones. Pero debajo de la espuma, el problema persiste: relato, d閒icits e improvisaci髇. En la Argentina, lo 鷑ico que se recicla con disciplina es el fracaso.

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