Al límite: ante el fracaso, el embajador argentino en la OEA llama a tomar las calles

"Ante el fracaso de la gestión nacional y su propia incapacidad de resolver cómo gobernar y revertir la situación, con la elección presidencial del año que viene pisándoles los talones, Raimundi parece renunciar al mandato de la democracia que es someterse al electorado, respetar la Constitución, gobernar y si hay que perder, perder", alerta Gabriel Conte sobre un hilo de Twitter del embajador ante la OEA.

El embajador argentino ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), el exradical Carlos Raimundi, llamó este domingo a que "millones de trabajadorxs, estudiantes, ciudadanxs en las calles, exigiendo por sus derechos soberanos".


Hay clamores y clamores: reelegir a Fernández o que gobierne ahora mismo

Su apelación a la agitación en un país en donde su frente político es gobierno y no oposición, parece desentrañar un plan mucho más perverso que el que a simple vista puede verse como una pelea en el trío gobernante integrado por Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa.

Ante el fracaso de la gestión nacional y su propia incapacidad de resolver cómo gobernar y revertir la situación, con la elección presidencial del año que viene pisándoles los talones, Raimundi parece renunciar al mandato de la democracia que es someterse al electorado, respetar la Constitución, gobernar y si hay que perder, perder.

En un hilo de Twitter sitúa las impericias e ineficacia del gobierno al que representa ante las naciones de América en "el otro", y elige como tal a "los mercados" y, por lo tanto, descree de las herramientas a mano que detenta el Frente de Todos como inquilino del poder y llama a colmar la calle con millones de personas. ¿Para reclamarle a quién, si son ellos los que gobiernan? ¿Para exorcizar a qué fantasmas que creen ver cuando en realidad debieran mirarse en el espejo?

Su llamado a la agitación es más grave que solo encarar una búsqueda de cohesión que no los deje fuera del Gobierno en 2023, cosa que no debería asustar a ninguna fuerza política dentro de la democracia, ya que es parte de las reglas del juego. Pero hay una salvedad: cuando creen que son dueños y no inquilinos del poder, cuando se autoconvencen de que son imprescindibles y que nadie fuera de su círculo los comprende y, por lo tanto, se creen más grandes que la democracia, herramienta institucional que creen que pueden usar o no, montarse sobre ella o romperla.

Leamos el "razonamiento" por el que Raimundi cree que su gobierno es más importante que las normas de la democracia, aunque no gobierne (porque no sabe, no puede o no quiere):

- "Uno de los principales argumentos esgrimidos para justificar la aprobación del acuerdo con el #FMI llevado a cabo por técnicos de nuestro país muy formados en economía, era disipar los riesgos de la presión devaluatoria de los mercados".

- "La presión devaluatoria con los mercados no se disipó. Esto certifica que la disputa con los mercados no es una cuestión técnica ni económica, sino de poder. Como tal debe encararse en términos políticos".

- "En términos políticos cualquier negociación será desventajosa debido al desbalance de poder entre un gobierno popular y "los mercados", a menos que se cuente con millones y millones de trabajadorxs, estudiantes, ciudadanxs en las calles, exigiendo por sus derechos soberanos". 

Cabe preguntarle a Raimundi y sus sostenedores: ¿Qué más quieren hacer además de haber ganado la elección? ¿No basta con haber conquistado el Gobierno por los medios adecuados? ¿No saben cómo ordenarse para gestionar y fijarles reglas a todos los otros factores de poder dentro del sistema democrático? ¿Están pensando en dar un paso hacia un régimen diferente al que dicta la Constitución por la vía de la agitación social, solo para borrar la huella de lo que podría ser considerado como el paso más insólito del peronismo por el Poder Ejecutivo argentino?

Las herramientas de gestión las tienen todas a su disposición y no es válido confundir la posibilidad de una derrota electoral con el fin del mundo. Tampoco vale escudarse en la autopercepción de ser un "gobierno popular", cuando la impopularidad es evidente y -por primera vez para un gobierno de base peronista- transversal a todas las clases sociales.

Por suerte, Raimundi, que no es "del palo", ha abierto la boca, posiblemente con tal de agradarle más a sus nuevos empleadores, y deja en evidencia unas intenciones que son aviesas, irresponsables y que merecen ser discutidas por la política, aunque tenga que interrumpir sus vacaciones de invierno.ç

El tuit del embajador, por si quieren leerlo entero y de primera fuente, responder, opinar, criticarlo o hasta coincidir con él (esto último es parte de una libertad que solo rige cuando se respeta a piejuntillas la Constitución, y las interpretaciones berretas):


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