Reforma electoral: Milei impulsa fin de las PASO, Ficha Limpia y cambios en el financiamiento
El Presidente confirmó el envío del proyecto al Congreso con una fuerte señal política. La iniciativa incluye la eliminación de primarias, nuevas reglas para los partidos y restricciones a candidatos con condenas.
El presidente Javier Milei remitirá al Congreso un proyecto de reforma electoral que plantea modificaciones de fondo en el sistema político. La iniciativa incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cambios en el financiamiento de la política y la implementación de Ficha Limpia.
El anticipo se dio a conocer a través de un mensaje en redes sociales, donde el mandatario sintetizó los ejes centrales del proyecto. "Mañana enviamos la reforma electoral al Congreso", escribió, y cuestionó el esquema vigente de primarias al señalar que implican "obligar a los argentinos a pagar internas de la casta".
En la misma línea, Milei adelantó que el proyecto incluirá modificaciones en el financiamiento partidario. "Se termina la política viviendo de tu bolsillo", afirmó, en sintonía con su postura de reducir el gasto público destinado a la actividad política.
Otro de los puntos clave es la incorporación de Ficha Limpia, una herramienta que busca impedir que personas con condenas por corrupción puedan presentarse como candidatos. "Los corruptos afuera para siempre", sostuvo el presidente, y remató su mensaje con una definición contundente: "Se acabó la impunidad. Se acabó la joda".
En materia de Ficha Limpia, la propuesta oficial tomaría aspectos de distintos proyectos ya presentados por la oposición. En Diputados existen iniciativas impulsadas por Gisela Scaglia, Karina Banfi y Maximiliano Ferraro, mientras que en el Senado el tema fue promovido por el bloque PRO que encabeza Martín Goerling.
A diferencia del proyecto que no prosperó el año pasado, estas propuestas amplían el alcance de la inhabilitación electoral no solo a delitos contra la administración pública -como corrupción, cohecho o enriquecimiento ilícito- sino también a otros delitos graves.
Según se adelantó, el proyecto contempla la derogación de unas 70 leyes y no se limita al fin de las PASO. También incluye una revisión del esquema de Boleta Única de Papel y cambios en las condiciones de funcionamiento de los partidos políticos. En ese marco, el Gobierno evalúa un modelo con mayor peso de los aportes privados, donaciones y cuotas de afiliados, en detrimento del financiamiento estatal.
En la Casa Rosada admiten que el camino legislativo no será sencillo. Para avanzar con la eliminación de las PASO se requiere mayoría absoluta -129 votos en Diputados y 37 en el Senado-, un número que hoy aparece lejano. Incluso sectores aliados como el PRO y la UCR mantienen reparos frente a esa posibilidad.
El anuncio generó reacciones inmediatas en el arco político. Desde el oficialismo, dirigentes de La Libertad Avanza respaldaron la iniciativa y la presentaron como una reforma orientada a reducir el gasto político y redefinir las reglas electorales. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró que una reforma "tantas veces postergada" llegue finalmente al Congreso, mientras que el senador rionegrino Enzo Fullone consideró que el debate en la Cámara alta será determinante.
En la misma línea, la diputada mendocina Mercedes Llano defendió el proyecto al sostener que apunta a desarmar una estructura "estaticista y cargada de privilegios", y planteó la necesidad de que los partidos recuperen autonomía para definir candidaturas y sostener sus gastos.
Desde la oposición, en tanto, surgieron cuestionamientos. El diputado del Frente Renovador Sebastián Galmarini calificó la propuesta como "una chantada más" y reclamó al Gobierno priorizar "temas urgentes para resolver". Además, advirtió que la eliminación de las PASO podría buscar fragmentar a la oposición y cuestionó la falta de precisiones sobre los mecanismos internos para la selección de candidatos.
El anuncio se produjo mientras el presidente aún se encuentra en Medio Oriente, en el inicio de su regreso al país, y abre un nuevo frente de debate legislativo en torno a las reglas del sistema electoral argentino.