Malamud: por qué sí y por qué no hay que cambiar el sistema institucional de Mendoza

Andrés Malamud, investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, fue entrevistado por Santiago Montiveros en las Jornadas de Gobiernos Locales de Guaymallén.

Andrés Malamud habló en vivo por Memo, entrevistado por Santiago Montiveros, como parte de las Jornadas de Gobiernos Locales que organiza la Municipalidad de Guaymallén. En una charla presentada como "¿Hay vida después de la grieta?", el doctor el Ciencias Políticas también se refirió a la situación particular de Mendoza.

Consultado por la conveniencia o no de la reforma institucional que impulsa Rodolfo Suarez y que, entre otros puntos, plantea la eliminación de una cámara legislativa, Malamud entregó distintas respuestas de acuerdo con diferentes puntos de vista. Por un lado, destacó que sería conveniente modificarlo, pero, en lo práctico, sugirió que no habría que cambiarlo.

"El bicameralismo subnacional es un fenómeno raro. En Estados Unidos, sólo lo tiene Nebraska y en Argentina, sólo 8 provincias. De estas ocho provincias, hay tres con un sistema raro, donde el Senado y Diputados representan lo mismo y hay una redundancia absoluta. Estas son Mendoza, Buenos Aires y Corrientes", dijo Malamud, justificando un sistema unicameral. "En este aspecto, tiene sentido", añadió.

Sin embargo, subrayó que "si bien no es racional en términos teóricos, en términos prácticos es un riesgo". "Mendoza es una de las provincias con mayor civilización política, es una maravilla. Entonces, ¿por qué vas a arreglar lo que no está roto y que se sabe que funciona?", argumentó el investigador de la Universidad de Lisboa.

Asimismo, Malamud destacó que el unicameralismo combinado con la eliminación de las elecciones de medio término tienta al oficialismo a "privilegiar construcción de mayorías, pero cuando estés en la oposición te vas a arrepentir".

Por último, sobre la reelección del gobernador, tema que está ausente en el debate por la reforma constitucional, reflexionó: "Le da el incentivo para hacer las cosas duras en una primera etapa buscando el premio en la reelección, es lo que pasa con las presidencias y buena parte de los gobernadores de Argentina".

"En 1983 no había reelección en ninguna provincia, y Santa Fe y Mendoza fueron los dinosaurios que quedaron. Pero en lo personal, yo veo en Santa Fe cosas buenas y malas, y en Mendoza me gusta casi todo. Entonces, insisto: ¿por qué voy a cambiarlo?", concluyó.

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