El diálogo entre "pares improbables": cómo es la técnica para achicar "la grieta"

Guillermo Tello, comunicador social y coach ontológico, continúa con el análisis de la experiencia chilena: el "3xi". ¿Puede ser una herramienta para salvar la grieta?

¿Cuánta probabilidad hay de que dos sectores, o más, que no se hablan y se atacan todo el tiempo, logren hablar para buscar al menos acercar posiciones? En Chile hay un método que logra reunir a los que se llama como "pares improbables". Lo contó en Memo en una columna el comunicador y coach ontológico Guillermo Tello, quien se refirió al trabajo que hace detrás de la cordillera de los Andes la Fundación 3xi, portadora del sistema que busca acercar posiciones.


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El tema no es menor. La denominada "grieta" parece ser la justificación para la promoción y sustento de posiciones absolutas y presumiblemente irreconciliables, en donde sectores antagónicos se mueven con comodidad sin hacer el menor esfuerzo por intentar acuerdo o por buscar una salida a las disputas, más aun cuando obstaculizan con esa actitud el funcionamiento del sistema estatal y perjudican a quienes dicen querer beneficiar: la sociedad.

Intentamos profundizar los conceptos planteados por Tello y dialogamos con él:

- Nos contaste el trabajo que se hace desde la Fundación 3xi en Chile, que consigue que personas o referentes enfrentados se sienten a dialogar para solucionar problemas. ¿Creés que es viable implementar una instancia así en la Argentina de la "grieta"?

- Claro que es viable y posible. Lleva trabajo, esfuerzo, preparación y sobre todo disposición para querer estar. Desafiarse al diálogo que permita aflorar las diferencias desde un espacio de colaboración, no de confrontación permanente a lo que quienes ejercen la política nos tienen acostumbrados, dejando a los ciudadanos como botín de guerra, con poca capacidad de reacción frente a los abusos que todos observan pero que poco se hace.

Quiero ser muy cuidadoso en no generalizar. Afortunadamente contamos con muchos gestores políticos que si bien pueden cometer errores en su trabajo, como podemos cometerlos cada uno de nosotros, se evidencia su voluntad de servicio y que en los resultados se evidencia su compromiso.

- En el caso chileno, sostienen que se apela a la "humanidad" de los protagonistas. La ausencia de diálogo en Argentina ¿habla de una falta o carencia de esa característica en los sectores políticos, sociales o empresarios enfrentados "a muerte"?

- Quienes ejercen espacios de poder político, sea en la gestión del Estado, como empresarios, gremialistas, se encuentran en dos puntos extremos: mirarse al ombligo sin importar a quienes representan y centrados en el beneficio particular y los que miran el bien común atendiendo las demandas de quienes lideran despojados del provecho personal. En ese arco aparecen todos los matices de un lado y de otro. La frase "roban pero hacen" muestra estos matices. Robar y hacer son hechos demostrables.

- El expresidente uruguayo Pepe Mujica se mostró el viernes sorprendido por la incapacidad de los políticos argentinos de discutir y no de pelearse o amenazarse constantemente. Dijo que teme una "argentinización" uruguaya, no solo de los políticos, sino también de los periodistas. ¿Cuál sería el puntapié inicial desde tu punto de vista? ¿Tal vez que los canales del lado A vuelvan a invitar a quienes se identifican con las ideas del lado B, sin hacerlos caer en una trampa?

- Desafiarse a encontrar los "pares improbables" en una misma mesa. Encuentros donde no sólo estén quienes defienden la actividad minera, también sentarse en la misma mesa quienes se oponen en un pie de igualdad, despojándose de ideologías porque encorsetan e impiden la reflexión, al decir del doctor Humberto Maturana.


Fundación 3xi de Chile: Encuentros en busca del lado humano

En relación a los medios, hemos perdido el ejercicio de entrevistar a personajes de la política que piensan de una manera en medios de comunicación que piensan de otra. Algunos periodistas han perdido en la nebulosa, la distinción entre la ideología y el dato duro. Se mezclan juicios que los hacemos pasar por hechos y la confusión se hace irreversible. Los datos son datos y no hay ideología que los pueda modificar. Un desvío de fondos de un ministerio para una campaña, un sobreprecio de una obra injustificado, son situaciones que claramente pueden ser demostrables. No importa el color de quien gobierna, los hemos padecido en todas las tonalidades.

Otro elemento central que no es menor, es distinguir debatir de dialogar. En el debate se defienden las ideas no dejando aparecer al otro en sus diferencias. El debate solo quiere tener la razón, cerrando toda posibilidad de diálogo. Es momento de profundizar el diálogo partiendo de las coincidencias, en qué estamos de acuerdo para ver qué queremos conservar de eso que nos encuentra.

- Resulta muy fuerte el término que señala a "pares improbables", pero es una buena definición. ¿En qué otros ámbitos, además de la política y el periodismo creés que se está extendiendo esta ruptura en la capacidad de negociar sin entrar en un sistema bélico que busca que haya un ganador y un perdedor, siempre?

- Cuando utilizamos el término política lo asociamos a la gestión del Estado y su relación con los distintos actores con los que se vincula. El ser humano es un ser político por esencia. Empresarios y gremios, vendedores y consumidores, promineros y antimineros, veganos y no veganos. Gran parte de ellos tienen conversaciones entre ellos, en la coincidencia. Pero deben recordarse que viven en sociedad con otros, en donde hay puentes que permanecen rotos y las soluciones no aparecen.

Permanecemos en la comodidad de regodearnos en nuestras quejas sin probar la posibilidad de conversar con el otro distinto. En ese espacio hay cosas que no van a pasar.

Volvemos otra vez, el desafío es tomar la decisión de encontrarse. Si se quiere, tomar el coraje de conversar en un espacio de diferencias. En el conversar dejando que el otro aparezca y encontramos lo que nos importa.

Cómo hablar con otros que piensan distinto

En política quién no puede estar de acuerdo con mejorar la calidad de vida de los habitantes de una comunidad proveyendo servicios sanitarios, seguridad pública, salud por citar algunos. Eso no está sucediendo, entonces hay conversaciones que tenemos que revisar.

- ¿No será que la puja de posiciones representan dos modelos de vida y, por lo tanto, son irreconciliables y a la vez, cada una tiene, digamos, 50% de apoyo social? Hablemos por ejemplo de una tensión entre capitalismo y comunismo, para simplificar los términos.

Aquí me aparece una emocionalidad posibilitante: la renuncia. Que no significa ceder sin más. Renunciar a alguna situación nos habilita para encontrar un beneficio posterior. Probablemente renunciamos a Portezuelo del Viento pero quizás esos recursos nos significan una cantidad de obras que puedan mejorar sensiblemente la calidad de vida de los mendocinos. Cuando tomamos una decisión, siempre renunciamos por lo que no optamos.

- En este contexto ¿qué papel juega la ciudadanía para restaurar los puentes que recompongan el tejido social de la Argentina?

- Propongo un cambio de mirada. Generalmente ponemos a la ciudadanía de un lado y a quienes ejercen la política del otro. En realidad todos somos ciudadanía y es por eso que todos somos corresponsables de lo que nos sucede. Les estamos endilgando toda la responsabilidad de todos nuestros padeceres a los políticos. La pregunta es: ¿les cabe el 100% de la responsabilidad a ellos? ¿o los abusos de poder avanzan frente a labilidad de los topes de dignidad que la ciudadanía no pone en juego. Es imperioso fortalecer ciudadanía, participando, creando espacios de confianza que facilite las conversaciones que hacen falta. Una vez más exigir que estemos todos sentados a la mesa.

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