Por qué el FdT cree que podrá salir a decir "ya ganamos" en Mendoza, aun perdiendo

Las encuestas de unos y otros tienen un punto que las pone en valor, se crea o no en sus proyecciones, y es que ambas otorgan un 20 por ciento de distancia final entre las dos principales listas. Pero hay un dato de los resultados de elecciones legislativas que les otorga un argumento de unión a los peronistas, que están más concentrados en 2023.

La próxima elección no define demasiado, ya que son primarias. Pero sí servirá -como lo fue la PASO nacional de 2019- para definir con claridad ganadores y perdedores. En ese camino, los políticos arrancan con fuerza los pétalos de la margarita electoral y si bien reconocen que las encuestas no son la única vara con la que anticiparse a lo que la gente vote, sí les dan un parámetro cuando comparan las de unos con las de los contrincantes.

En esta tarea, si hay algo que une, por ejemplo, a Cambia Mendoza con el Frente de Todos, es que hoy tienen en sus despachos diversas encuestas que coinciden en que la diferencia entre el primero y el segundo es de 20 por ciento.

¿Mucho? ¿Poco? ¿Suficiente?

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Tanto a Elbio Rodríguez (PJ) como a Roberto Stahringer y Martha Reale (Cambia Mendoza) y CB Consultora que ha encuestado en todas las provincias en forma independiente, esa diferencia es idéntica, con Cambia Mendoza arriba.

Ahora, entonces, lo que importan son los números.

A Cambia Mendoza le importará no haber llegado al aplastante 50% de diferencia que la lista de gobernador correntino Gustavo Valdés obtuvo frente al peronismo. Pero allá había solo dos listas en competición y aquí son PASO con diversidad de opciones.

Al Frente de Todos le habrá importado no caer ni quedarse en el piso.

Cuando arrancó la campaña, el índice de indecisos era alto y la indefinición por las nuevas apuestas electorales alimentaban un "factor sorpresa" en el electorado.

Hoy, guiados por esas encuestas, los indecisos parecen decididos a la polarización entre K o anti K, una vez más, y una sutil repartija de voluntades al resto del abanico de listas.

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En la primera encuesta electoral que encargó Memo y cuyos resultados se publicaron el 24 de junio, se mostró lo que se llamó como "la foto en blanco y negro" que iría tomando color. Encargada a Mediciones Mendoza, así fue. Pero hay que ver que ya desde ese inicio la diferencia estaba en los 20 puntos que se ratificarán o no ya con el voto concreto de la gente.

En aquel momento, Sagasti/Bermejo tenían una intención de voto del 18,22% y Cornejo/Cobos (todavía no se conocía la jugada de incluir a Suarez en la boleta) llegaba al 38,74%. El gráfico de abajo es el de aquel momento:

Hoy el peronismo tiene sobre la mesa números que le dan la posibilidad de llegar al 30% con un Cambia Mendoza en 50%. Y la gente que gobierna la provincia tiene datos que les otorgan un 26% a sus adversarios y 46% para ellos.

Se suma el dato de la Consultora CB, cordobesa y habitual generadora del ránking de gobernadores, que es la única que alarga la distancia. Le otorga al Frente de Todos un 21,8% y a Cambia Mendoza un rutilante 53,8%. Estos datos son mirados de reojo por los peronistas y también por los radicales, que no se quieren dejar ilusionar. Pero sobre todo, por la gente de Rodolfo Vargas Arizu, que juega dentro del oficialismo mendocino y que figura con una proyección que les deja el 4,8% del total, cuando requieren del 10% para meterse por la vía de la minoría.

El otro factor que encrespa en la encuesta de CB es que es la única forma que acertó con el resultado final de Corrientes.

Una elección de transición

En los diálogos que han tenido con el espacio "La Picada" de los mediodías del "Te digo lo que pienso" de radio Nihuil, tanto Anabel Fernández Sagasti como Adolfo Bermejo se han mostrado confiados en que se vive "un proceso". Eso significa -aunque no lo hayan verbalizado porque eso sería reconocer torpemente la inminencia de una derrota- que esperan que esta sea una elección de transición hacia un momento que creen será más favorable en 2021. Pivotean sobre la unidad y diversidad del frente en Mendoza, que logró sortear profundas diferencias entre K y antiK dentro del peronismo.

Bermejo dijo al mismo tiempo: "Pensamos ganar; vamos a hacer una buena elección". Fernández Sagasti afirmó: "Hacemos todo para ganar", aunque a la vez es la que más prefiere hablar del futuro que del 12 de septiembre próximo.

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Dejando de lado la encuesta "intrusa" de CB , desde el peronismo se afirma con solidez que "nunca en una elección legislativa sacamos más del 25%". De allí que podrían hacer "la gran Stolbizer" y lanzar su "yo ya gané" si es que obtienen -como parecen proyectarlo las encuestadoras propias y ajenas, al menos algo más de ese número.

Si superaran el 25% podrían poner en valor:

- Que la unidad partidaria sí les sirvió, a pesar de que los agoreros insistan con que a la gente le importa un comino lo que pasa puertas adentro del Partido Justicialista y que ellos valoran en cada intervención pública.

- Que a pesar de la mala performance del gobierno nacional, sobre todo en Mendoza, en donde recoge uno de los mayores niveles de rechazo, el peronismo local resiste sus cifras históricas y se empodera sobre ellas para intentar mejorar cuando se despeje la competencia de las PASO.

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- En síntesis, que no es "el peor momento del peronismo", con lo cual no habrá dirigentes de peso que exijan las cabezas de los "mariscales de la derrota". 

En este punto, ya sea con ingenio, porfía o acompañada por la lógica y la razón, Fernández Sagasti podrá poner en marcha los motores sin mayores resistencias para encarar su verdadero proyecto que es ser candidata y gobernadora en 2023.

Resta esperar que la lista de "los 3 gobernadores" capitalice sin implosión los nuevos resultados y logre capitalizar a los experonistas no kirchneristas que quedarán boyando tras las PASO sin nave nodriza que los conduzca a la posibilidad de ver desde cerca el poder.

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