Además de Laricchia, ¿quiénes quieren ser candidatos por el MendoExit?

En una entrevista a fondo con Memo, Hugo Laricchia, el creador del movimiento político, habló de quiénes son y qué es lo que realmente quieren. El 15 de abril se lanzan como partido y afirman que competirán en las elecciones.

"El jueves 15 de abril de 2021, ejerciendo el federalismo municipal, realizaremos el lanzamiento de nuestra campaña electoral 2021, de cara a las elecciones legislativas en San Martín. Estamos convencidos, que existe una salida para un país mejor, se llama #MendoExit", con ese resumen tuitero, el Movimiento político mendocino se lanzó a la cancha.

La intención, en realidad, es dar a conocer quiénes integran el espacio que busca posicionarse como una nueva fuerza política en la provincia, cuál es su espíritu y qué es lo que tienen para proponer. En dicho contexto, Memo dialogó a fondo con Hugo Laricchia, quien justamente fue el creador de esta propuesta que, ya está definido, competirá en las próximos elecciones locales.

De acuerdo con Laricchia, entre los que le manifestaron que quieren ser candidatos por el MendoExit hay tres periodistas: Gabriela Figueroa, Juan Suraci y Rodolfo Cavagnaro, además del abogado Gustavo Kasanowicz y la reconocida historiadora Luciana Sabina (Kalípolis, en Twitter). 

También se anotaron Cecilia Torrez, Julián Albarracín, Agustín Lucero, Valentina Zenocrati, Rodolfo y Rodrigo Nielsen.

-¿Qué pasa el 15 abril, presentarán a los candidatos del MendoExit?

-No, no ese día. Probablemente, si logramos cerrar algún tipo de frente con algunos de los partidos con los que estamos hablando, daremos ese tipo de información. Pero la presentación va a ser para explicar de qué va el MendoExit porque se presta a confusión, ha sido en parte culpa nuestra eso. Por eso queremos aclarar todo, presentar el partido, por streaming también. Es el lanzamiento y la confirmación de que vamos a presentar listas en las elecciones de 2021.

- ¿Y qué es el MendoExit?

-Es un movimiento político, que nació siendo un movimiento de opinión con la intención de influir sobre la política mendocina para que los políticos de la provincia la defiendan más y con más vehemencia. Trabajamos durante tres años armando proyectos, presentando cosas, no tuvimos el eco que queríamos así que decidimos armar un partido nosotros. La mayoría somos gente de la actividad privada, sin pasado de militancia política, pero con el mismo sentir: que la política actual no da respuesta. Creemos que si se volcara más hacia a mendocinidad, hacia las cosas buenas que ha tenido la provincia, podríamos vivir un poquito mejor. Hoy es un movimiento político y va a tener una expresión electoral.

-¿Puede ser que cuando comenzaron, el perfil era con una onda jocosa?

-Si ese es tu análisis, significa que cumplimos bien con nuestro objetivo. Nosotros nos planteamos cinco pasos al principio. El primero era irrumpir en los círculos rojos, en los grupos de WhatsApp, en las mesas de domingo, en los medios y lo hicimos de una manera muy disruptiva aún a costa de ser tildados de ridículos, ya que si hubiéramos salido de entrada como un grupo de intelectuales, nadie nos hubiese dado bolilla. Segunda etapa, dotar eso de seriedad y dar a conocer que hay gente que quiere hacer las cosas bien de verdad; después la parte de participar en política, armar un partido y, como última etapa, quizá utópica -nos desacreditaron mucho pero luego nos dieron la razón- gobernador Mendoza algún día.

-¿Quiénes los desacreditan?

-El círculo rojo tiene esa mirada, de que somos unos loquitos de Twitter pero en paralelo vamos recibiendo adhesiones del mendocino que está harto de Buenos Aires, que no logra entender por qué desde el 99' venimos peleando por Portezuelo del Viento, que nos jodieron con la promoción industrial. Nos están tomando para la chacota desde Nación.

-Entonces, ¿quieren independizarse del país?

-No. El tema de "nos vamos de la Argentina es: o recomponemos la relación con Nación y volvemos a los orígenes, o nos vamos". Es la forma de llamar la atención. O sea, la Nación perjudica tanto a Mendoza en todos los aspectos y por tanto tiempo que hasta estamos dispuestos a irnos. Nuestra voluntad es permanecer en la Argentina pero no en estas condiciones. Cuando una parte siente que es el único que pone y el otro sólo usufructúa, hay que decir basta. Acomodemos esto o me voy. No queremos que nos sigan ninguneando.

-¿Cuántos son en total y quiénes los posibles candidatos?

-No lo tenemos medido, pero hay 1.200 personas interesadas. No es nuestra intención anunciar candidaturas, si no decir quiénes somos y qué queremos. Porque aún no hemos terminado de definir eso. Ni siquiera yo sé si voy a ser candidato o candidato a qué voy a ser. 

Dentro de los que han confirmado que quieren ser candidatos están Gabriela Figueroa, Juan Suraci, Gustavo Kasanowicz, Luciana Sabina, Cecilia Torrez, Julián Albarracín, Agustín Lucero, Valentina Zenocrati, Rodolfo Cavagnaro, Rodrigo Nielsen y otros que aún no los puedo nombrar porque no han terminado de definir si quieren participar o no.

-¿Cómo se definen ideológicamente?

- La idea es constituir un frente muy heterogéneo en cuanto a condiciones etarias, ideológicas, etc. y muy homogéneo en cuanto a que el principio es la defensa de Mendoza. A Mendoza la puede defender un pañuelo verde o un pañuelo celeste. Lo primero es defender Mendoza.

-¿Les han propuesto sumarse a la filas de algún partido?

-Todos quieren que nos sumemos a su partido. Pero yo me junto con todos y charlo. Me he juntado con diversos referentes, como Roberto Ajo (PD), Hugo Bonarrico (Masfe), Jorge Tanús (PJ), que es mi amigo. Pero no hay que confundir un café con algo político. Justamente eso es lo que queremos recuperar para Mendoza, la sobremesa del tío ganso, el primo radical y el cuñado peronista que se hacen burla y al otro domingo se vuelven a juntar.

Esa figura, que yo la represento siempre con un recuerdo; Viti Fayad como intendente de la Ciudad y el Pilo Bordón Gobernador, todos los sábados desayunaban juntos. Durante cuatro años lo hicieron, era parte de la práctica política y no significaba una posible alianza. Esa convivencia política que había hasta que llegaron los sicarios de Buenos Aires, La Cámpora, es la que queremos recuperar. 

Porque ellos (por el kirchnerismo) nos hicieron creer que si pensás distinto, sos mala persona. Mucha gente afectada por eso. Yo me quiero sentar a tomar un café con cualquier dirigente sin que medie nada más que el afecto. 

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